Ofensiva europea para impulsar la economía

El Banco Central del bloque recortó la tasa de interés, al igual que Gran Bretaña, donde se creará moneda para comprar activos
PARIS.- Los esfuerzos conjuntos realizados ayer por el Banco de Inglaterra (BOE) y el Banco Central Europeo (BCE), que volvieron a bajar en medio punto sus respectivas tasas de interés, no alcanzaron para disipar el pesimismo de las bolsas, desmoralizadas por un informe del BCE que pronostica un drástico agravamiento de la crisis en Europa.

París perdió el 3,9%; Londres cedió el 3,2%; Francfort se replegó el 5%, y Madrid terminó con una caída del 4,5%, a pesar de las decisiones adoptadas por los dos principales institutos de emisión de Europa para redinamizar el crédito y de una medida excepcional anunciada por el Banco de Inglaterra para inyectar capitales al sistema financiero británico.

La principal medida fue la autorización acordada por el canciller del Tesoro, Alistair Darling, al gobernador del BOE, Mervin King, para lanzar un programa de "facilidades cuantitativas", que le permitirá crear moneda por 212.000 millones de dólares. Inicialmente, se empleará la mitad de esa suma a la compra de activos del sector privado o bancario. También está previsto adquirir empréstitos del Estado británico de mediano y largo plazo en el mercado secundario. Esas operaciones comenzarán el 11 del actual.

En una carta fechada el 3 de marzo, King asegura que las compras de activos "no modificarán el programa de emisión" del Tesoro. Pero la mayoría de los expertos son escépticos. Tarde o temprano, pronostican, ese mecanismo monetario para inyectar capitales a fin de reactivar el mercado del crédito obligará a recurrir a la plancha de imprimir billetes.

Las "facilidades cuantitativas" son un instrumento de política monetaria que fue empleado por Japón entre 2001 y 2006 para estimular la actividad económica cuando dejaron de operar recursos tradicionales, como las tasas de interés. Los bancos centrales inyectan al mercado grandes cantidades de liquidez, generalmente más de lo necesario, a fin de lograr tres objetivos: mantener bajas tasas de interés, consolidar el sistema financiero y reactivar el crédito. Por regla general, los institutos de emisión compran grandes cantidades de activos a los bancos. Pero en este caso también propondrá esas facilidades al sector comercial.

"Los capitales que el BOE va a utilizar inicialmente constituyen un buen punto de partida para inyectar dinero en el sistema financiero", estimó Hetal Mehta, economista de una célula de reflexión que funciona dentro de Ernst & Young.

El BOE también recortó su tasa en medio punto, a 0,5%, y apeló a su arsenal monetario para intentar reanimar la economía británica, que se encuentra en estado catatónico.

El país está en recesión desde fines de 2008 y el PBI se replegó el 1,5% en el cuarto trimestre del año, nivel sin precedente desde hace 30 años. La economía británica tocará su punto más bajo a mediados de 2009, con un repliegue del PBI del 4%. La recuperación será relativamente rápida, según los expertos, que pronostican el retorno a un ritmo de crecimiento de 3% a partir del segundo semestre de 2010. Esas medidas son similares a las adoptadas por la Reserva Federal de Estados Unidos a fines de 2008.

Más medidas

Frente a la severidad de la crisis, también el BCE bajó en medio punto su tipo de referencia a 1,5%, un nivel sin precedente desde la creación del euro, hace 10 años. Se trata del quinto recorte desde octubre y, al parecer, no será el último. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, declaró que "las tasas podrían seguir bajando". Algunos analistas, como Mike Lenhoff, estratega de Brewin Dolphin, estiman que existen fuertes posibilidades de que haya un nuevo reajuste en la próxima reunión del Consejo de Gobernadores del BCE, a principios de abril. Pero si la crisis continúan agravándose a este ritmo, la decisión podría ser anunciada a mediados de marzo.

La batería de medidas anunciadas ayer demuestra que las autoridades monetarias europeas están resueltas a emplear su artillería pesada en materia financiera para contener una recesión que parece fuera de control. El BCE heló la sangre de los operadores al revelar sus previsiones de crecimiento del -2,7% para la zona del euro en 2009. Esa cifra es mucho más alarmante de lo que preveían los analistas (-2%).

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