La ofensiva contra la prensa, una amenaza a la democracia.

Por Andrés Oppenheimer.

He aquí la amenaza más inmediata contra la democracia en las Américas: un movimiento sincronizado de varios presidentes autoritarios para silenciar a los medios de comunicación independientes en toda la región.

El mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, discípulo de Hugo Chávez, dijo hace unas semanas que cuando asuma en julio la presidencia de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) propondrá la creación de un mecanismo regional para defender a los gobiernos contra las críticas de los medios.

No estoy bromeando. En lo que se consideraría un disparate en cualquier democracia moderna, Correa dijo, el 28 de mayo, que propondrá "la creación de instancias que defiendan a los ciudadanos y a los gobiernos legítimamente electos de los abusos de la prensa".

La propuesta fue inmediatamente respaldada por Venezuela y Bolivia, cuyos presidentes se refieren a cualquier crítica que les hace la prensa como "terrorismo mediático".

Lo que es peor, esto ocurre en momentos en que Correa apela a artimañas administrativas para cerrar el canal Teleamazonas y justo cuando Chávez ha ordenado a sus ministros que clausuren Globovisión, la emisora de televisión más independiente de Venezuela. Chávez ya cerró, en 2007, RCTV, la estación más antigua del país.

Durante su discurso semanal, el 30 de mayo, Correa dijo que emprenderá acciones legales para "acabar con la prensa corrupta", o sea, la que no es de su agrado.

Horas más tarde, el Consejo Nacional de Telecomunicaciones de Ecuador impuso una sanción a Teleamazonas por emitir imágenes de una corrida de toros entre las 6 y las 21, horario en el que se prohíbe emitir corridas.

Una segunda violación ?por inocente que sea? podría provocar la suspensión del canal durante 90 días, y una tercera, su cierre definitivo, según las leyes ecuatorianas.

En Venezuela, el 28 de mayo, Chávez pidió a la fiscal general y al ministro de Obras Públicas que iniciaran acciones contra Globovisión o renunciaran a sus cargos.

La OEA

El gobierno de Chávez lanzó una investigación contra Globovisión por, supuestamente, "haber incitado al pánico" al haber informado antes que los medios oficiales sobre un terremoto que estaba sacudiendo a Caracas, el 4 de mayo. Globovisión fue el primer medio en informar ?correctamente? que el terremoto era de una magnitud de 5,4.

Carlos Lauria, director para América latina del Comité para la Protección de los Periodistas, de cuyo directorio soy miembro, me comentó: "Es insólito que en la reunión anual de la Organización de Estados Americanos (OEA), el 2 de junio, se hayan pasado todo el tiempo hablando de la readmisión de Cuba y nadie mencionara los ataques gubernamentales contra los medios que se están produciendo en Venezuela, Ecuador y otros países".

En una declaración conjunta de fines de mayo, los relatores especiales para la libertad de expresión de la OEA y las Naciones Unidas emitieron un comunicado para expresar su "preocupación" por las declaraciones del gobierno venezolano, que, según decían, "generan una atmósfera de intimidación en la cual el derecho a la libertad de expresión se ve seriamente limitado".

Cuando le pregunté su opinión sobre la reciente propuesta de Correa de crear un mecanismo regional para defender a los gobiernos de los medios independientes, la relatora especial de la OEA Catalina Botero me dijo: "No conozco los detalles de la propuesta. Pero creo que lo más necesario sería fortalecer las instituciones que defienden la libertad de expresión contra los ataques de los gobiernos, y no al revés".

Mi opinión: no podría estar más de acuerdo. Lo más desalentador de los recientes ataques contra la prensa no es que los presidentes de Ecuador y Venezuela intenten silenciar a los medios independientes ?después de todo, necesitan acallar a sus críticos para poder perpetuarse en el poder?, sino que las principales democracias de la región no se hayan pronunciado al respecto. Según la Carta Democrática de la OEA, los 34 países miembros de la organización tienen la "obligación de promover y defender" la democracia, incluida la libertad de prensa.

Sin embargo, ¿dónde están las protestas oficiales por los recientes ataques a los medios a la región? No se escucha ni una palabra al respecto de los presidentes de los principales países democráticos, mientras avanzan estas propuestas para silenciar a los medios, ni ante las amenazas contra Teleamazonas y Globovisión, para que no sigan la misma suerte de RCTV.

Si las democracias de la región siguen haciéndose las distraídas, estarán contribuyendo a la creencia de que los tratados interamericanos sobre la democracia y las libertades fundamentales son un chiste y estarán cavando su propia fosa.

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