Odarda recorre Bariloche con la lupa en el voto independiente

La candidata del ARI cerrará su campaña provincial mañana en Roca
Después de tres elecciones con crecimiento sostenido en el caudal de votos, el ARI reforzará hoy el llamado a los independientes de Bariloche para que Magdalena Odarda se convierta el próximo domingo en diputada nacional.

La campaña de la actual legisladora se concentra desde ayer en la ciudad cordillerana, principal electorado de la provincia, donde hoy desplegará nuevos contactos con vecinos e instituciones.

Odarda hizo foco en Bariloche, al igual que el oficialista Hugo Castañón y el peronista Oscar Albrieu, quienes también se encuentran en la ciudad desde las últimas horas.

El ARI consiguió en los comicios provinciales de mayo del 2007 que el 10% de los barilochenses acompañaran su propuesta, creciendo al 15% para las elecciones municipales y llegando al 22% en noviembre de ese mismo año, cuando Sandra Guerrero buscó una banca en Diputados.

"La gente sabe de nuestro compromiso con los recursos naturales, con el cuidado del medio ambiente. También evalúan nuestro trabajo legislativo y por eso no paramos de crecer en Bariloche. Sabemos que hay muchos radicales y peronistas que nos van a votar, pero apostamos fundamentalmente a los independientes que saben que somos la única alternativa no kirchnerista", resumió Odarda en diálogo con "Río Negro".

Después de una recorrida por distintos medios, la candidata del ARI recorrió escuelas y cerró la actividad proselitista de ayer con una caminata con la militancia por la calle Onelli.

Hoy multiplicará los contactos y por la tarde partirá con destino a Roca, donde finalizará mañana la campaña provincial. Esta actividad será desde las 18, cuando empiece una caravana desde el local partidario de calle 9 de Julio.

Con respecto a sus proyectos, Odarda anticipó que llevará al Congreso una propuesta para relanzar el Plan Nacional de Alfabetización -PNA- que aplicara durante su mandato Raúl Alfonsín.

El ARI recordó que en 1981, el 36,7% de la población mayor de 14 años sufría de alguna forma de analfabetismo, es decir que 6.300.000 argentinos estaban inmersos en una situación extrema de pobreza intelectual.

De esta manera, Alfonsín impulsó este plan, premiado por la UNESCO en 1988, que logró reducir hacia 1991 a 3,7% el analfabetismo, poniendo a la Argentina a la altura de países muy avanzados en educación.

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