"Ocupación indebida, intimidación publica y daños" Total indignación en la comunidad sampedreña

San Pedro (a).- Hasta nuestra agencia llegaron numerosas personas -representantes de entidades de bien público, de profesionales, comerciantes, centros vecinales y caracterizados ciudadanos entre otros-, muy apenadas, con bronca y hasta desazón, dejando conocer su malestar por los acontecimientos del pasado miércoles.
"Una denominada Red de Organizaciones Sociales, que no se sabe si está debidamente constituida, si posee personería jurídica y, como los gobiernos nacional, provincial o municipal le dan tanta soltura, comete toda clase de atropellos, ocupa municipios, se apropia de tierras productivas de un alicaído ingenio, invade terrenos destinados a obras para el bienestar de sectores recientemente constituidos. A ello se suma que la Justicia no hace nada por hacer respetar los valores cotidianos, los bienes del Estado y, lo más sagrado, los derechos de cada ciudadano".

"Actualmente -coincidieron-, debemos vivir con el temor, el miedo, a ser rehenes de quienes de la noche a la mañana se autodenominan ‘dirigentes’. A los que presenciamos el ‘copamiento’ del municipio y después lo revivimos por televisión, nos parecía estar viendo una película y cuando retornamos a la normalidad tras el shock, comprendimos que son verdaderos grupos comando que se bajaban de camiones, camionetas y autos último modelo, escalaban las paredes de la iglesia ganando las partes altas del palacio municipal, ‘armados’ de gruesos palos, algunos con los rostros cubiertos que a la carrera ingresaron a la comuna sin importarles que adentro había ciudadanos cumplimentando trámites o pagando impuestos".

"Por mas de 30 minutos -prosiguieron-, junto a los empleados permanentes del municipio, estuvimos privados de nuestra libertad hasta que algunos pudimos salir por la puerta o los ventanales, en un clima muy hostil por parte de los inescrupulosos que, además, hacían detonar pirotecnia y blandían sus palos al grito de ‘si esto no se arregla, que quilombo se va a armar’, hasta que, finalmente, unos pocos policías nos sacaron por la puerta lateral que da a calle Alsina".

"No faltó quien gritara ‘se están pirando por aquí’, pensando que éramos los funcionarios y comenzaron a romper la puerta de madera hasta que explotó una granada de gas que dispersó a revoltosos y curiosos mientras que los negocios de la zona (supermercado, farmacia, revistería, panadería, heladería, cafetería, librería y artículos del hogar), tuvieron que cerrar sus puertas por la agresividad manifiesta de ésta gente que, con el correr de las horas, seguía llegando a San Pedro en colectivos", manifestaron.

Por su parte, profesionales de Derecho dijeron que "con la denuncia que existe -radicada por un funcionario municipal-, más los informes policiales y de los servicios de inteligencia, las grabaciones radiales, filmaciones televisivas y publicaciones escritas, el Juzgado interviniente tiene suficiente material como para que el agente fiscal caratule e impute por ‘ocupación indebida, coacción e intimidación pública, seguido de daños’, entre otros y hasta se puede utilizar otras figuras jurídicas siempre y cuando la Justicia actúe libremente y con firmeza".

Caracterizados vecinos a su vez espetaron que "aquí ya se perdió toda cordura, cualquiera hace lo que quiere, estamos en una anarquía total, nadie hace nada de nada. Es hora de que se pongan los pantalones y se haga cumplir las leyes y ordenanzas de sana convivencia. Somos 40 mil habitantes y no puede ser que mil se sientan más que nosotros;los que han sido elegidos para gobernar, que gobiernen; os que han sido ‘puestos’ en la Justicia, que comiencen a justificar, por lo menos, lo que les paga el Estado que somos todos nosotros".

"Lo que pasó no debe quedar en el olvido -expresaron-, porque se dejará un mal precedente para futuros vandalismos. No discriminamos a las organizaciones, pero tienen que tener límites y castigos, así como tienen premios recibiendo todo del Estado. Uno los escucha decir que no hay trabajo, total mentira, trabajo hay, en las fincas se ‘importa’ mano de obra para zafra y cosechas, porque los locales ya están acostumbrados a vivir de subsidios y cuando por ahí hacen una obra de cien metros, la inauguran como si fuese ‘la’ obra".

"En esto -siguieron- todos los que a diario trabajamos sin hacer paros, sin cortar rutas, sin molestar o perjudicar a otros, tenemos la obligación y el deber de decir las cosas como son y por eso nos movilizamos, para que a través de los medios de prensa, nuestros gobernantes sepan que repudiamos esta clase de barbarie que mucho daño le hace a la comunidad seria, honesta y trabajadora que padece y subsiste con magros salarios y del que se descuenta los días no trabajados".

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