En octubre próximo se cerrará el acuerdo light con el Fondo

• Será en el encuentro anual del organismo en Estambul. Entre diciembre y enero llegará la misión
Las palabras del titular del Fondo, Dominique Strauss-Kahn, terminaron de acercar las posiciones: «Nosotros también queremos que la Argentina se reinserte en los mercados internacionales. Quédense tranquilos que la revisión que efectúe el staff del Fondo estará desprovista de cualquier elemento subjetivo». Las expresiones del francés fueron bien recibidas por sus interlocutores, el ministro Amado Boudou, y el titular del BCRA, Martín Redrado, durante un encuentro que mantuvieron en una oficina del departamento del Tesoro de Inglaterra, donde se desarrollaron las deliberaciones de los ministros del G-20.

Unos minutos antes, Boudou le había expresado al número uno del Fondo la intención de la Argentina de «normalizar» las relaciones con el organismo luego de varios años de distancia. Pero al mismo tiempo resaltó las dificultades políticas que genera cualquier acercamiento con un FMI que históricamente fue muy crítico con los gobiernos argentinos, en especial, en los últimos años. «No precisamos pedirles prestado, pero sí es nuestra intención aceptar lo que corresponde por formar parte del organismo», agregó Boudou. En otras palabras, el ministro dejó trascender que la Argentina aceptará recibir al staff del Fondo para someterse al denominado artículo IV, es decir, una revisión tanto de las cuentas públicas como de la política económica. La última vez que se produjo una revisión de estas características fue en julio de 2006, o sea, hace más de tres años.

En el encuentro del sábado no se habló de cronogramas. Strauss-Kahn, Boudou y Redrado convinieron en cerrar los detalles durante la reunión anual del FMI y el Banco Mundial en Estambul, Turquía.

¿Cuándo se produciría la visita del staff al país? No hay por cierto fechas estipuladas, pero sería en un plazo de 60 días desde que quede sellado el compromiso. Esto implica que, a más tardar, entre diciembre y enero llegarán los técnicos a la Argentina.

No hay demasiados misterios sobre las conclusiones que arrojaría el análisis del Fondo: habrá críticas al creciente intervencionismo económico, al aumento del gasto y no faltarán comentarios sobre la falta de transparencia de los índices que elabora el INDEC, en particular, la inflación. Sin embargo, se tratará de comentarios que no involucran compromiso alguno por parte del Gobierno. «Lo que surja de este artículo IV no es vinculante para el país», aclaran desde el equipo económico.

Créditos baratos

Boudou descartó totalmente la posibilidad de pedirle nuevas líneas de crédito al FMI. Se trata de líneas muy baratas, a un costo del 4% anual en dólares. Sin embargo, la Argentina no está en condiciones de acceder a la más favorable que es la Línea de Crédito Flexible (FLC, según las siglas en inglés). Hasta ahora, sólo la suscribieron México (u$s 47.000 millones), Colombia y Polonia. Sin embargo, ninguno de estos tres países precisó desembolsarla. La Argentina directamente no califica, porque requiere de una solidez en sus políticas macroeconómicas que pasen el tamiz del Fondo (lo cual hoy es imposible).

La otra alternativa es acceder a un stand-by, es decir, un crédito de ajuste tradicional, que sí implicaría avanzar con fuertes correcciones en la política económica, entre otras cuestiones, modificando el funcionamiento del INDEC. Por ejemplo, la mayoría de los países de Europa del Este firmó este tipo de programas en los últimos meses para acceder a fondos frescos.

El plan de Boudou consiste en conseguir el «paraguas» del artículo IV para negociar tanto con el Club de París (así lo exigen los países acreedores que lo conforman, desde Estados Unidos y Alemania, pasando por Japón) como con los holdouts, es decir, los bonistas que no ingresaron al canje de 2005 y poseen títulos por u$s 20.000 millones.

En la reunión de presidentes prevista para el 25 de setiembre en Pittsburgh quedarían sentadas las bases para el nuevo funcionamiento que tendrán tanto el FMI como el Banco Mundial. Esto incluirá no sólo un nuevo esquema para los créditos que otorgue el Fondo, sino también un cambio en el peso específico de cada país en el organismo. En ese sentido, para enero de 2011 quedaría establecido el nuevo esquema de cuotas. Según el texto que elaboraron los ministros del G-20, la intención es «reflejar el mayor peso de los mercados emergentes en la economía global». Esto le daría la excusa justa a Cristina de Kirchner para justificar el acercamiento con el FMI, ante la supuesta evidencia de que el organismo cambió su funcionamiento en forma sustancial.

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