A ocho años del 11 de septiembre de 2001, nadie sabe dónde está Osama bin Laden

Es el enemigo público número uno de los Estados Unidos, el FBI todavía ofrece una recompensa de 25 millones de dólares por su cabeza, pero los servicios de inteligencia no se ponen de acuerdo sobre dónde puede estar, y peor aún, si continúa con vida. Mientras la CIA asegura que permanece en el poder y busca recuperar sus fuerzas, en Pakistán advierten que está muerto. Ya no es la figura central de la Guerra al Terror, pero sigue preocupando a Occidente.
"25 millones de dólares por información que conduzca a la detención de Osama bin Laden". Es lo que tras ocho años de búsquedas infructuosas sigue prometiendo el FBI. "Es zurdo y camina acompañado por un perro", agrega el servicio de inteligencia de los Estado Unidos.

Vivo y reforzado. Muerto. Enfermo y diezmado. Son las tres hipótesis sobre Bin Laden. El coronel estadounidense Don Macgraw, comandante de las operaciones militares de Afganistán en 2005, dijo que el terrorista está escondido con una máquina de diálisis a cuestas debido a una insuficiencia renal letal. En cambio, la fallecida ex premier paquistaní, Benazir Bhutto, dijo en 2007 que el prófugo había sido asesinado por un agente de inteligencia de su país. La CIA, prefiere la hipótesis de una amenaza siempre latente.

"Es obvio que mi preferencia es capturarlo o matarlo", anunció en enero el flamante presidente de Estados Unidos. "Pero si logramos estrechar tanto el cerco que él quede en alguna cueva y no pueda ni siquiera comunicarse con sus seguidores, entonces conseguiremos nuestro objetivo de proteger al país", remató el demócrata Barack Obama.

Haciendo honor al eslogan de los republicanos, "Obama No Drama", la Casa Blanca apostó al aislamiento de Bin Laden y sentó las bases de una política distinta a la del "vivo o muerto" de su predecesor George W. Bush.

"Bin Laden desapareció como figura central en la ‘Guerra al Terror’", aseguró a PERFIL Khatchik Der Ghougassian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés. "La amenaza que proviene del islamismo militante se define más en términos geopolíticos, como la estabilización de Afganistán, que en la abstracción que significó la figura de Bin Laden –agregó el especialista–. El enemigo principal de los Estados Unidos hoy son los talibanes, cuyo objetivo es reconquistar el poder en Afganistán".

Interrogante. ¿Dónde está el enemigo público número uno de Washington? "Creo que Osama está escondido en algún lugar de la frontera entre Pakistán y Afganistán, pero también puede ser que, a esta altura, haya muerto en un ataque aéreo o por complicaciones médicas", comentó a este diario Michael Flamm, especialista en Historia Moderna de Estados Unidos de la Universidad de Ohio Wesleyan. "Osama no es el foco de los esfuerzos de Estados Unidos. Están más ocupados en quién tiene el control del arsenal nuclear pakistaní", agregó.

La agencia privada de inteligencia Stratfor, de Estados Unidos, difundió el viernes un informe donde precisa que Al-Qaeda pasó de ser una organización centralizada a un conjunto de "franquicias" con objetivos locales, del tipo hoteles de lujo, y que las nuevas células tienen menos miembros y menos dinero. "El fracaso de la captura de Bin Laden no va a dejar de ser una derrota personal de George W. Bush y revela el alto costo de la ‘guerra contra el terrorismo", explica Der Ghougassian. "Es ingenuo pensar que Al-Qaeda se desmantelará sin el liderazgo de Bin Laden. De hecho, el ideólogo y quizá mayor estratega de la organización es Ayman Al Zawahiri, no Bin Laden".

Diálogo con Corea del Norte y con Irán

En un cambio de actitud en las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, la Casa Blanca anunció que está dispuesta a mantener un diálogo directo con su par norcoreano en relación a su plan nuclear. "Estamos listos para iniciar discusiones bilaterales con Corea del Norte", dijo el vocero del Departamento de Estado, Phillip Crowley.

Por su parte, el canciller iraní, Manuchehr Mottaki, reiteró ayer que Irán está dispuesto a negociar sobre la base de sus nuevas propuestas en cuanto al programa nuclear de Teherán, pero no respondió a los llamados de las grandes potencias para celebrar pronto una reunión.

Antes de este cambio de política en Washington, Estados Unidos había afirmado que, para cualquier negociación, era imprescindible el compromiso de Corea del Norte para reanudar los diálogos con Occidente

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