Ocaña suena como candidata porteña

La ex ministra de Salud asegura que, por ahora, se concentra en la puesta en marcha de una fundación dedicada a buscar soluciones para los problemas metropolitanos. Pero reconoce conversaciones con ex frepasistas, como Alejandro Mosquera.
Dicen que fiel a su estilo, silencioso pero persistente, Graciela Ocaña, "la hormiguita", empezó a caminar por el distrito porteño en busca de una candidatura que le permita enfrentar a Mauricio Macri, Gabriela Michetti o quien fuera en representación de un todavía inexistente gran frente de centroizquierda con un fuerte componente anticorrupción.

Dicen, también, que para la aventura ya tuvo un guiño del ex jefe de Gabinete del gobierno de Néstor Kirchner, Alberto Fernández, y de algunas figuras que, hoy por hoy, aseguran militar en el sabbatellismo porteño, como el ex frepasista y ex presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alejandro Mosquera.

Ante la pregunta concreta de Crítica de la Argentina, Ocaña esquivó una definición tajante. Política al fin, no dijo que sí ni que no, ni que blanco, ni que negro. Explicó que por estos días estaba poniendo todas sus fuerzas en la Fundación Confianza Pública, cuyo objeto fundamental es "buscar soluciones a los principales problemas del ámbito metropolitano".

"Entre la ciudad y el Gran Buenos Aires vive el 25% de la población de nuestro país. Encontrar salidas aplicables allí implica aportar soluciones a gran parte de la Argentina", abundó.

GESTIÓN. Sobre su candidatura trató de bajarle el precio con una frase mil veces utilizada en la política: "No hay que poner el carro delante del caballo. No hay que buscar nombres sino proyectos". Aunque admitió que su principal aporte sería "experiencia de gestión". Sin embargo, por ahora, prefiere hablar de proyectos. A la hora de las definiciones políticas, se ubica en la centroizquierda. Y dice que podría coincidir con figuras como Martín Sabbatella o Pino Solanas.

Cuando se suelta a hablar netamente del barro político, la ex ministra procura que no la identifiquen como "la candidata de Alberto Fernández". El ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner fue, al fin y al cabo, quien la llevó primero al PAMI y después al Ministerio de Salud, del gobierno kirchnerista. Asegura que hace tiempo que no ve a Alberto personalmente, aunque admite que suele hablarle por teléfono. AF tiene su propio proyecto en el PJ.

Ocaña, desde que se fue del Gobierno, estableció muy buena relación con importantes dirigentes de la oposición como Felipe Solá, Luis Juez y hasta con el radical Gerardo Morales. Apenas salió del Gobierno, un par de llamados del vicepresidente Julio Cobos despertó la fantasía de un pase de la hormiguita al cobismo. En su entorno dicen que sólo existieron dos llamados, y que sería imposible un armado conjunto por la presencia, al lado del vice, del operador radical Coti Nosiglia, a quien la misma Ocaña había señalado como socio de Luis Barrionuevo en las cajas negras del PAMI. El pase de la "hormiguita", diría un futbolero, cotiza en alza. Por ahora no tiene club, pero seguro jugará en la Ciudad.

Comentá la nota