"Ocaña no es sanitarista pero fue garantía de transparentar procesos".

Alberto Hernández, ex Secretario nacional de Determinantes de la Salud, habló a fondo sobre su gestión en el Ministerio de Graciela Ocaña y reconoció que "no pudimos abordar ninguno de los problemas sustantivos de la salud argentina".
En entrevista con EL POPULAR definió que se atravesó "un año y medio de una gestión nacional que le ha costado mucho encontrarse con la población en términos generales" y que "lo que le dio Ocaña a la Presidenta fue la garantía de transparentar algunos procesos, sobre todo en la superintendencia de obras sociales

Al momento de comparar con la gestión de Ginés, está claro que él tuvo un proyecto sanitario, de los pocos que hay. Y se nota que su liderazgo en el área sanitaria es de una fortaleza enorme. Graciela Ocaña no es sanitarista, no tiene una trayectoria. Pero ella nunca se arrogó la pretensión de transformarse en un líder de la política sanitaria argentina".

Asumió que "me siento responsable en todo porque soy parte de la gestión. No estoy sólo para las buenas y no para las malas. Está probado en el mundo que para comandar un ministerio de salud y ser idóneo no es necesario ser médico". Hernández dijo además que "yo estuve formado en la política social. Este es un país enormemente injusto y te saca de quicio ver las condiciones en que se vive. Si yo hubiese querido preservar el poquito capital político que construí en cultura, no hubiera aceptado ir a Salud".

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