Ocaña firmó el convenio para el fortalecimiento de Jujuy en el marco del programa de prevención de cáncer cerviocuterino

La ministra de Salud, Graciela Ocaña, firmó ayer junto al ministro de Salud de Jujuy, Víctor Urbani, el acuerdo que permitirá al Ministerio de Salud de la Nación transferirle los recursos necesarios a la cartera provincial para poder desarrollar el Programa Nacional de prevención de cáncer cervicouterino.
En nuestro país, las provincias del Noroeste y Noreste son las que presentan más alta mortalidad por esta enfermedad, y es por ello que el Programa ha establecido, en una primera etapa, cinco provincias prioritarias para el inicio de sus actividades: Jujuy, Misiones, Formosa, Chaco y Salta.

Cada año 3.000 mujeres padecen cáncer de cuello uterino en la Argentina y la mitad mueren por esta enfermedad. La mejor manera de prevenir el cáncer de cuello de útero es alentar la realización del test de Papanicolau, que detecta alteraciones en las células del cuello uterino y permite tratarlas rápidamente antes de que evolucionen hacia un cáncer letal.

El cáncer cérvicouterino es causado principalmente por algunos tipos de virus del papiloma humano (HPV). Transmitido a través de las relaciones sexuales, en la mayoría de los casos el virus se cura de manera espontánea. Pero si la infección persiste, puede producir lesiones que con los años pueden transformarse en un cáncer.

Del centenar de tipos del virus papiloma que existen, unos 15 son cancerígenos. La vacuna contra el HPV previene la infección por los virus 16 y 18, que son responsables del 60 al 70% de los tumores de cuello de útero. La vacuna alcanza máxima protección cuando es aplicada a las mujeres antes del primer contacto sexual, idealmente entre los 9 y los 13 años.

Por lo tanto, la vacuna contra el HPV no significa que las mujeres no deban continuar con la prevención mediante el test de Papanicolau (conocido como “Pap”). Este test sigue siendo fundamental para prevenir el cáncer de cuello uterino causado por los tipos de HPV que no cubre la vacuna, y para prevenir las lesiones malignas en las mujeres sexualmente activas.

El alto costo actual de la vacuna ha impedido su aplicación masiva en muchos países. Actualmente, nuestro país trabaja conjuntamente con organizaciones internacionales y países de la región para lograr la accesibilidad y la equidad en la utilización masiva de la vacuna contra el HPV.

El cáncer de cuello del útero afecta a las mujeres pobres, porque estas no acceden a la detección temprana de las lesiones precancerosas y a un efectivo tratamiento.

La recomendación del Ministerio de Salud de la Nación es que, tras dos Pap anuales con resultado negativo, las mujeres se realicen un Pap cada tres años para prevenir el cáncer de cuello cérvicouterino.

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