Ocaña, sin apoyo, se aleja del Gobierno.

En medio de la crisis por la gripe A, la ministra dejaría su cargo en las próximas horas; la decisión la habría tomado tiempo atrás.
Analizó con vehemencia renunciar a su cargo como ministra de Salud en medio de la epidemia del dengue, a mediados de abril, cuando el bloque de senadores kirchneristas frenó la ley de emergencia sanitaria que ella misma había impulsado.

Dijo que ése sería su último servicio al kirchnerismo, pero la inesperada llegada del nuevo virus de influenza A (H1N1), la retuvo en su despacho. Sin embargo, lo peor de esta nueva pandemia está por llegar durante las próximas dos semanas, cuando se registre el pico de los contagios.

Y esta vez Ocaña tiene decidido irse sin más. Sin más preámbulos que las elecciones que se celebrarán hoy y a las que sus allegados dicen que no quiso boicotear con una renuncia airada en medio del cierre de los actos de campaña. Sin más servicios a la causa kirchnerista, que dejó de ser un junco de donde agarrarse políticamente en el mismo momento en que su padrino, Alberto Fernández, salió disparado del cargo de jefe de Gabinete del gobierno nacional.

En privado, Ocaña admite la preocupación por dejar en este momento a quienes luchan contra el nuevo virus (H1N1). Pero ya nada parece retenerla en su puesto. Es más, hay varios que pugnan porque "la hormiguita" quede aplastada por la enorme hoja de la política, entre ellos, el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Claudio Zin, y sindicalistas como el jefe de la CGT, Hugo Moyano, que ya susurran a los oídos de la "pareja presidencial" nombres para reemplazarla.

Podría ser mañana el día de la despedida de Ocaña. Desde hace varias jornadas se dice que la renuncia ya la tiene firmada y, aunque ayer corrieron versiones de que su gente estaba embalando cajas para dejar el ministerio, la partida no fue oficializada.

El dengue primero y la gripe A después la mantuvieron en el frente de batalla del ministerio. Acaso porque ya se estaba reponiendo de las quemaduras que le produjo el "incendio" del dengue o porque no querían chamuscar a otro, los Kirchner la mantuvieron allí. Tanto fue así que quedó fuera de todo tipo de candidaturas para las que alguna vez sonó su nombre.

Por caso, las posibilidades de presentarse como tercera aspirante para los comicios que se desarrollan hoy se derrumbaron como un castillo de naipes y Nacha Guevara ocupó rápidamente su lugar.

En los despachos cercanos a Ocaña reconocen que los enfrentamientos con los gremios, en especial con Moyano, y luego con las autoridades sanitarias provinciales, le jugaron una mala pasada.

Emergencia tironeada

Al igual que sucedió con el dengue, Ocaña está convencida de que, en medio de la pandemia de esta nueva gripe, había que decretar la emergencia sanitaria. Sin embargo, y como ya había sucedido antes, el gobierno nacional no la respaldó.

Previamente, cuando el cierre de los colegios era moneda diaria para evitar la propagación de la enfermedad, la ministra propuso declarar un parate general en las aulas del país. Tampoco lo consiguió.

Si algo hay que reconocerle es su cambio de actitud -está en análisis si lo hizo bien- respecto de esta pandemia: apareció con barbijo en Ezeiza tras haberse dispuesto la cancelación de vuelos comerciales con México y empezó a informar diariamente sobre los casos confirmados y las muertes, además de reunirse periódicamente con expertos en infectología.

Ocaña fue, en un principio, una de las imágenes claras de la transversalidad que Néstor Kirchner pretendió dar al PJ desde el momento en que asumió. Hoy el gobierno nacional ya no abreva tanto en otras corrientes, tal vez golpeado por el voto no positivo del extrapartidario vicepresidente, Julio César Cobos, a la hora de desempatar en la votación parlamentaria por el conflicto con el campo.

En medio de toda esta pelea de poder quedan los 26 muertos y los 1587 contagiados que se reconocen oficialmente en el Gobierno. Los infectados con el virus, según los especialistas, podrían ser entre dos y diez veces más que los comunicados por las autoridades.

Es más, hay varias personas muertas, al menos una veintena, de las que todavía no se sabe si fallecieron como consecuencia de la gripe A. Lo determinarán los estudios a los que fueron sometidas. Pero esos números empezarán a conocerse sólo después de mañana.

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