Obreros despedidos toman de rehén al titular de Sony en Francia

Obreros despedidos toman de rehén al titular de Sony en Francia
Un grupo de trabajadores lo mantuvo secuestrado la noche del jueves y lo liberó ayer por la mañana. Fue para forzarlo "a encontrar una decisión más justa" sobre las indemnizaciones. "Exigimos ser tratados con dignidad", dijo un delegado.
En medio de la fuerte crisis económica global y ante la ola de cierre de fábricas y despidos, un grupo de obreros franceses decidió secuestrar durante toda la noche del jueves al viernes al presidente de la compañía Sony France para forzar una solución a su drama social.

Serge Foucher, CEO de Sony France, y su gerente de recursos humanos, Roland Bentz, pasaron la madrugada secuestrados en la sala de reuniones de la planta en Pontonx sur l'Adour, en el sudoeste del país, intimados por los obreros "a encontrar una decisión más justa" a sus despidos y similar a las de otras compañías en la misma situación. "El no nos escucha, no encontramos otra solución", dijo uno de los delegados a la agencia francesa AFP, para justificar su acción.

El drama se inició en diciembre pasado, cuando Sony France anunció que cerraría su planta en la región de Landes, donde 311 obreros producían bandas magnéticas y, especialmente, video. Las máquinas debían cesar su producción el próximo 17 de abril junto con los despidos. Los obreros y sus delegados sindicales reclamaron las mismas condiciones de compensación que se otorgaron en otras plantas del mismo tipo cerradas en la región de Alsacia, pero directivos y empleados no lograban llegar a un acuerdo.

Foucher llegó a la planta el jueves por la tarde para discutir la situación con los empleados. Después de una acalorada reunión sin resultados, decidieron retenerlo junto con el otro gerente a lo largo de la noche. Recién los dejaron salir ayer a la mañana y los subieron a un ómnibus, junto con los representantes sindicales, para discutir la situación en la subprefectura de Dax, donde se encuentra la planta. No se sabe aún si los ejecutivos serán retenidos o no nuevamente después de estos encuentros.

"Estoy feliz de ver nuevamente la luz del día", dijo el CEO Foucher a la prensa, que esperaba en la puerta de la planta, antes de subir al ómnibus para proseguir con las conversaciones. Poco después partió a la reunión "de conciliación" con los jefes sindicales, interviniendo para calmar la tensión reinante. "Nos van a despedir a todos", denunció el delegado sindical Patrick Hachaguer. "Exigimos ser tratados con dignidad. Nos han propuesto un mes de salario por año de antigüedad y nada para las personas de más de 55 años. Estamos lejos de las condiciones que acordaron para el cierre del sitio en Alsacia. Exigimos la puesta en marcha de estudios de formación para ser recalificados y ayudas a la movilidad porque va a ser muy difícil conseguir nuevamente empleo en el área", dijo.

Las negociaciones para la "liberación" de Foucher fueron penosas y recién después de muchos cabildeos, el ejecutivo pudo salir.

En las negociaciones en la subprefectura hubo algunos avances sobre las medidas de acompañamiento del plan de despidos pero "ninguna sobre el monto de las indemnizaciones", según fuentes sindicales. Las indemnizaciones propuestas a los obreros en Landes "son el 50% de las ofrecidas en el último plan social de Sony France", rechazó la fuente sindical.

La "retención" de un ejecutivo en una planta tiene antecedentes como gesto de protesta en Francia. En el este del país, un ejecutivo británico de una empresa de autopartes fue "secuestrado" durante 48 horas, forzado a dormir en una camilla de masajes y alimentado con sandwiches. El dijo sentirse como "un prisionero en Alcatraz". En Saint Dizier, el año pasado, la policía tomó por asalto una fábrica de helados para liberar al gerente, que era rehén de furiosos obreros que no aceptaban los despidos. Al menos 14 empleados fueron heridos cuando la policía trató de liberar al ejecutivo. Este secuestro inspiró el filme francés Louise-Michel. Su argumento relata cómo un grupo de mujeres francesas despedidas de una fábrica en el norte de Francia contratan a un sicario para matar a su patrón.

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