Obras viales, mucho ruido y pocas nueces

Obras viales, mucho ruido y pocas nueces
El presupuesto asignado para Córdoba era de 380 millones de pesos, pero la Nación sólo invirtió 234 millones, el 61,5 por ciento.
Por segundo año consecutivo, la ejecución de obras viales nacionales para Córdoba estuvo muy por debajo del presupuesto asignado; según datos preliminares oficiales, la Nación ejecutó en la provincia construcciones por 233,8 millones de pesos, es decir, el 61,5 por ciento de la obra pública total prevista para todo 2008. Si se suman los 18 millones invertidos por el Occovi, organismo encargado de las concesiones viales (cada vez con mayor injerencia en los trabajos públicos), el monto total invertido apenas sobrepasa los 250 millones, menos de un tercio de la cifra invertida en la lejana y despoblada Santa Cruz.

Se repitió así igual situación que en 2007, cuando la misma Dirección Nacional de Vialidad (DNV) ejecutó el 63,8 por ciento de las obras presupuestadas (171 millones). Esto implica que Córdoba fue una de las seis provincias donde la ejecución alcanzó el porcentaje más bajo respecto al presupuesto original, acompañando en ese dudoso honor a Buenos Aires, Corrientes, La Pampa, Salta y Tierra del Fuego. Sólo en territorio bonaerense el kircherismo cuenta con un incondicional, el gobernador Daniel Scioli; el resto de las provincias rezagadas mantienen mayor o menor distancia del gobierno nacional.

Hay que decir, por contrapartida, que en términos absolutos Córdoba fue la tercera jurisdicción del país donde la Nación invirtió más dinero en obras viales; incluso por encima de Buenos Aires. Sin embargo, lo que se observa de manera clara en Córdoba es la enorme distancia entre obras anunciadas, presupuestadas y finalmente ejecutadas. Si se toma el promedio de las 23 provincias, se advierte que la ejecución fue del 103 por ciento del total presupuestado.

Vale recordar que un año atrás, apenas había asumido, el gobernador Juan Schiaretti anunció que durante este año la Nación se encargaría de realizar las obras de las autovías Córdoba-San Francisco y Totoral-Córdoba. También aseguró que la Nación completaría los cierres de los anillos de Circunvalación de Córdoba y Río Cuarto y la pavimentación del camino al Pan de Azúcar. Un año después es claro que nada de eso se cumplió; los avances han sido irrelevantes y con semejante administración de los recursos más bien se tiende a confirmar que los anuncios de la Nación se concretan en función de un probable sistema de premios y castigos, según la afinidad política, antes que a una verdadera planificación racional de la infraestructura del país. La “contracara” más palpable que confirma esta asignación de recursos tendenciosa, es la situación privilegiada de las provincias aliadas incondicionales del gobierno, empezando por Santa Cruz, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Neuquén y La Rioja, seis jurisdicciones donde se sobrejecutaron las partidas previstas para obras viales. El caso de la provincia de Santa Cruz es ciertamente llamativo, dado que allí se invirtieron casi 800 millones de pesos en obras viales, la cifra más alta de todo el país. Y no sólo eso, ya lo había sido también en los años anteriores. En 2007, la Nación había gastado allí 772 millones. Para una provincia con algo más de 200 mil habitantes, significa una inversión per cápita 20 veces más alta que la realizada en Córdoba. Desde el punto de vista político, la excepción es la “rebelde” San Luis, donde se ejecutó el triple de las obras programadas.

Por estos días, se observa nuevamente cierta tirantez entre la Provincia y la Nación; la falta de respuesta a la deuda de la Anses con la Caja, otros 44 millones prometidos para el déficit previsional de este año que no llegaron, así como una respetable lista de promesas en la nebulosa. La Nación amagó con un generoso plan de obras viales para Córdoba en 2009, por un total de 526 millones de pesos, bastante más alto que el presupuesto asignado para el año pasado. Es bastante probable, sin embargo, que la historia vuelva a repetirse, teniendo en cuenta los significativos atrasos en los proyectos oficiales.

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