Obras sociales: el hombre de Moyano sigue controlando $ 900 millones

El camionero se siente fortalecido por los gestos del Gobierno, pero sus rivales en la CGT amenazan con recortar su poder.
La decisión del Gobierno de hacer renunciar a un funcionario designado sólo 48 horas antes le devolvió a Hugo Moyano el control de unos 900 millones de pesos anuales para las obras sociales y acrecentó las críticas contra el camionero dentro de la CGT.

Con la renuncia de Mario Koltan -hombre de confianza del ministro de Salud Juan Manzur- a la gerencia general de la Administración de Programas Especiales (APE), el control de los fondos volvió a manos de Hugo Sola, el gerente de Prestaciones del organismo y hombre de la obra social de los camioneros que había quedado relegado. Como premio consuelo, Koltan fue ubicado en una subsecretaría del Ministerio de Salud. Así, quedó claro que su desplazamiento de la APE no había sido por cuestiones de "incompatibilidad" -como se informó desde el Gobierno- sino por las críticas de Moyano.

A partir de estos cambios, y mientras Moyano se mostró ante sus aliados fortalecido por el renovado apoyo del Gobierno a su liderazgo, los rivales del camionero en la interna sindical preparan una nueva embestida para erosionar su poder y acotarle su margen de maniobra. En lo concreto, rechazarán una invitación que Moyano tiene previsto realizar la semana próxima a una reunión de consejo directivo.

La bronca que mascullan los "gordos" -grandes gremios como Sanidad, Luz y Fuerza y Comercio- y también los "independientes", en donde se ubican Andrés Rodríguez de los estatales de UPCN y Gerardo Martínez del gremio de la Construcción, creció notablemente tras el inédito despido de Koltan.

"Lo que hicieron con el manejo del APE fue una vergüenza. No se pueden administrar recursos millonarios de todos los beneficiarios para darle una señal política a un aliado, y encima actuar de forma tan burda y evidente", dijo molesto uno de los "gordos" al referirse al despido de Koltan.

En estos momentos, dentro de la CGT hay tres ejes centrales que nuclea los reclamos contra el camionero: la falta de respuestas para que el Estado libere los 2.000 millones de pesos de las obras sociales que, según los gremios, el Gobierno tiene retenidos; que esos recursos como los de la APE estén en manos de los gremios y se distribuyan en forma equitativa y no a los "sindicatos amigos", y el reiterado pedido para que Moyano modifique su estilo "personalista" de conducción.

Por ahora, el pedido de renuncia al camionero quedó en un paréntesis. De todas formas, sus rivales no están dispuestos a bajar los brazos y quieren que se evidencie el fracaso político del camionero por su apoyo al Gobierno.

"Para ir por la conducción hay tiempo, no nos interesa ahora, los errores políticos de la CGT son tan evidentes que representa cada vez menos el pensamiento de la mayoría", afirmó uno de los "gordos".

La misma fuente agregó sin embargo que "no podemos descartar una ruptura, hace un año exacto que volvimos la CGT y las promesas de horizontalidad fueron un fiasco".

El miércoles, Moyano juntó a sus gremios aliados y los convocó a defender su conducción en la CGT. También elogió la gestión de los Kirchner y ya trascendió que prepara una solicitada de sus gremios cercanos respaldando su conducción.

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