as obras no realizadas potenciaron el desastre

as obras no realizadas potenciaron el desastre
En mayo del año pasado, el entonces secretario de Obras Públicas provincial, Alfredo Miguel, aseguraba que esperaba concluir la segunda etapa de canalización del Río Tartagal antes de la época de lluvias. Si esto hubiese ocurrido, la magnitud del desastre no hubiese sido el mismo.
Es que la segunda etapa de las obras financiadas por Nación, por un monto de 23 millones de pesos, contemplaban la construcción de un nuevo puente de la avenida Packam que tuviera 22 metros de luz en lugar de los 14 metros actuales.

A su vez, preveía “una obra de aducción entre el puente ferroviario y el inicio del tramo denominado "Rápida"”, lo que permitiría encauzar el flujo del río y evitar la erosión el suelo y las márgenes.

Justamente fue en esta zona donde se produjo el desastre, cuyos daños habrían sido menores si la ejecución de las obras hubiese concluido.

Advertencias

Según explicó a Nuevo Diario el vicegobernador, Andrés Zottos, la fuerza con que el agua y el lodo avanzaron sobre las casas respondió, por un lado, al hecho de que arrastraba árboles y los escombros del puente ferroviario que acaba de destruir, provocando una suerte de efecto dique.

Pero además, la magnitud del alud se debió a que la canalización del río se había efectuado con un ancho de 23 metros, mientras que el puente sólo tenía 14 metros, provocándose así un “efecto embudo” que hizo que al agua no pudiera circular y desbordara con fuerza hacia las márgenes.

Según relató el vicegobernador, además de advertir esta situación en declaraciones a medios de comunicación, había dialogado con funcionarios nacionales.

Zottos también había advertido sobre el los riesgos que corría el puente ferroviario que, a partir de embates de crecidas anteriores, se había agrietado y podía llegar a desmoronarse.

Precipitación masiva

Por su parte, el secretario de Obras Públicas, Juan Carlos Galarza sobrevoló ayer la zona afectada y “descartó que el fenómeno se haya desencadenado producto de una obra inconclusa o mal echa, y mucho menos por desmontes y desmalezamientos”, se anunció oficialmente.

“Se calcula que el fenómeno se registró en la cuenca del Río Tartagal por una precipitación masiva que provocó el alud de árboles y barro”, reza el parte de prensa.

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