Obras públicas pendientes de un hilo

Obras públicas pendientes de un hilo
Pese a los anuncios que realiza el Gobierno en materia de infraestructura y a haber prometido 111.000 millones de pesos en inversión, los proyectos de infraestructura no logran ponerse en marcha o avanzan a paso muy lento
El 21 de septiembre de 2005, Néstor Kirchner, por entonces presidente, se fue a su casa con una carpeta bajo el brazo. Un grupo empresarial argentino-canadiense le presentó un proyecto para realizar una autopista que continuaría la traza del Camino del Buen Ayre desde su fin en el Acceso Oeste hasta unirse con la Autopista Buenos Aires-La Plata.

La iniciativa privada incluía un plan de financiamiento que aportarían bancos extranjeros. La presentación incluyó actos y anuncios entusiastas que mostraron la propuesta como un logro oficial.

El Gobierno tenía 90 días para declarar de interés público el plan, para después iniciar el proceso licitatorio y empezar la construcción.

Nunca pasó nada y se desconoce el paradero de la carpeta que, hace cuatro años y medio, Kirchner se llevó a Olivos.

El miércoles apareció, solitario, un decreto en el Boletín Oficial mediante el cual se dispuso que, por fin, se iniciara el proceso de licitación y se autorizó que se explotara mediante el cobro de peajes. Ya no hay grupo empresarial y, mucho menos, financiamiento. Y pasaron cuatro años y medio.

Pese a los ambiciosos planes de obras públicas que se anuncian, el Gobierno no se ha mostrado eficiente a la hora de poner en marcha los proyectos.

En noviembre, por caso, la presidenta Cristina Kirchner anunció un plan de obras por 111.000 millones de pesos, de los cuales 68.000 correspondían a obras estructurales, 22.000 millones de pesos a obras denominadas programáticas, que se realizarían en dos años, y los 21.000 millones restantes terminarían en obras chicas que se concretarían en menos de un año. Sin embargo, la maquinaria nunca termina de ponerse en marcha. Tampoco se conoce bien cuál es el detalle de las obras y, menos aún, cómo se financiará el monumental desembolso de 111.000 millones de pesos.

Enrique Dentice, economista de la Universidad de San Martín, dice que existe un importante plan orientado a la generación de trabajo en el interior y que tendrían que llevar adelante las municipalidades. "Para que esto funcione, las municipalidades deben saber qué es lo que quieren hacer. Y no todos los municipios tienen claro qué es lo que necesitan. Eso es un problema", reconoce.

Dice que ahora se hacen las obras denominadas "de asfalto caliente", como repavimentaciones, especialmente en algunos municipios que tienen en claro cuáles son las necesidades de un lugar. "Todavía ese proceso incipiente no toca la infraestructura de fondo como obras eléctricas, o puentes, por ejemplo, que ayudarían para reactivar la economía", sostiene.

Según un informe del economista Mario Brodersohn, de Econométrica, en 2008 la inversión real y financiera del gobierno nacional fue de 22.500 millones de pesos, mientras que para 2009 la cifra llegaría a 57.000 millones de pesos. "Transcurridos unos meses, estos anuncios siguen siendo declarativos. En efecto, entran a jugar aquí las deficiencias operativas en la gestión de gobierno. El proceso de toma de decisiones es centralizado y cerrado dentro de un estrecho número de dirigentes", resume.

En soledad, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Carlos Wagner, se muestra optimista. "La ejecución presupuestaria de los primeros dos meses del año es muy buena", dijo. (Ver aparte.) Pero basta hurgar entre los asociados a la institución para tener otra visión. Eso sí: nadie quiere opinar en público.

Desde el Gobierno, la respuesta es el silencio.

Más subsidios que inversión

El Ministerio de Planificación Federal, que conduce Julio De Vido, es el órgano estatal encargado de poner en marcha los planes y el que debe administrar una fabulosa cantidad de dinero destinado a la infraestructura argentina.

Pese a los anuncios y actos, la balanza del dinero que maneja De Vido aún no se corresponde con las puestas en escena que se montan en torno a la infraestructura. El año pasado, los gastos de capital fueron de 23.576 millones de pesos, de los cuales 10.607 fue inversión real directa.

Sin embargo, y de acuerdo con un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), las transferencias al sector privado, donde se ubican todos los subsidios, totalizaron 30.986 millones de pesos, es decir, un 92% mayor a lo otorgado un año atrás, cuando ese monto fue de 14.863 millones de pesos.

¿Qué significan estos números? Pues que por cada peso que el Gobierno destinó a la inversión real directa envió tres a subsidios.

Más aún. En 2008, según datos de la CAC, el sector tuvo una participación de alrededor de un 5% del PBI, contando en ese monto la obra privada y pública. Y sólo los subsidios tuvieron un participación en el PBI de un 4,4%, de acuerdo con datos de Econométrica.

Los datos de la parálisis de la obra pública se pueden ver en cualquier sector. De acuerdo con los anuncios de los planes de vivienda realizados en 2004 y 2005, y que tendrían que haber estado terminados en 2007, de las 135.500 casas previstas en esos planes se terminó alrededor de 27.000 y otras 30.000 se están construyendo. El resto está paralizado.

En Florencio Varela hay varias hectáreas en estado de abandono. El predio, alambrado en todo su perímetro, tiene un cartel ya oxidado. "Licitación 957/2005; plazo de ejecución, 12 meses; monto de la obra: $ 15.674.000", se puede leer. Ya no hay más movimiento; sólo crece un yuyal de proporciones.

En materia energética, por ejemplo, nunca se enterró un solo caño de los gasoductos que tantas veces se anunciaron. Y tampoco terminó de adjudicarse la licitación de las líneas de alta tensión que conectarán el NOA con el NEA.

"Lo que sucede -dice Dentice- es que durante muchos años no hubo un plan de obras públicas. Entonces, ahora no hay gimnasia como para hacerlo. Es un importante problema burocrático."

Algo que parece haberse superado, al menos por ahora, es el retraso en los pagos a las empresas contratistas. "Durante el año pasado se atrasaron, pero ahora se están poniendo al día", dijo un empresario del sector. Dentice opina lo mismo. "Los pagos se tienden a regularizarse."

Las economías más grandes se han recostado en la obra pública para salir de la crisis. La Argentina dijo que lo hará. Pero falta pasar del dicho al hecho.

111.000

millones de pesos

* Se destinarían a la obra pública en 2009, según anunció el Gobierno en noviembre pasado.

Para entender

1) El acento en la obra pública

En los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner siempre se puso énfasis en los anuncios de planes de obra pública.

2) La reiteración

Una de las características de ambas administraciones fue reiterar los anuncios de una misma obra pública en varias oportunidades.

3) La apertura de los sobres

En varias ocasiones, el Gobierno montaba un acto para llamar a licitación; luego, para la apertura de sobres y, finalmente, otro para la adjudicación.

4) Un compendio

En noviembre, Cristina Kirchner anunció un gran plan de $ 111.000 millones, que en su mayor parte, ya había sido anunciado anteriormente.

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