Obras y clientelismo, dos claves para sumar votos.

El oficialismo trata de conservar una región crucial para las urnas.
Como cada jueves, doña Santa (68) recibe a docenas de pobres e indigentes. Los escucha, los consuela y los anota en listas. Quienes la quieren bien dicen que ayuda a sacarlos de la pobreza y a alcanzar su techo propio. Quienes la quieren mal dicen que encarna el clientelismo. Es la madre del intendente Mario Ishii, y desde la "Casa de las Provincias", un inmueble privado, y sin cargo público coordina planes estatales y suma afiliados al Partido Justicialista.

La historia de los Ishii se repite en otros distritos del conurbano, pero en José C. Paz la trama llega a niveles singulares. Es uno de los municipios más pobres, más densamente poblados y más dependientes de los fondos nacionales y provinciales para subsistir. Aun así, Ishii no escatima protagonismo. Fue a Catamarca y a Entre Ríos por Néstor Kirchner como años antes jugó con Eduardo Duhalde. Pero debe hacerlo para subsistir, como líder político y como funcionario, de la mano del asistencialismo.

Aquí, en el corazón del Gran Buenos Aires, Kirchner jugará su futuro político. Una región heterogénea que incluye a los más ricos entre los ricos y a los indigentes; a las peores villas y a countries exclusivos, separados a veces por apenas un paredón. Es la región donde coexisten ?si ése es el verbo correcto? más de 9,4 millones de personas que, en promedio, viven 2 años menos que en la Capital.

Kirchner necesitará cosechar 40% o más del padrón en el segundo cordón y dar la pelea en el resto del Gran Buenos Aires para mantener sus aspiraciones. ¿Su meta? Llegar al 35% provincial, aunque a quienes lo visitan en la quinta de Olivos promete mejores guarismos, según reconstruyó LA NACION. Dice que llegará al 40%; que Francisco de Narváez rondará el 25%, y que Margarita Stolbizer andará entre el 10 y 12 por ciento. Y al que no le cree, lo desafía: "Anotalo".

Aun si no llega al 40%, si trepa a los 35 puntos puede cantar victoria, pese a que perdería las mayorías de las cámaras de diputados nacional y bonaerense, estiman sus seguidores y sus rivales. La cifra final dependerá de cómo se mueva la oposición, cuánto se contraiga la economía real y cuán generalizadas sean las picardías electorales de uno y otro lado.

Desde el gobierno nacional y la Cámara Nacional Electoral prefieren hablar de "delitos electorales". Desde ARI y el peronismo disidente son más asertivos. "El robo «estable» de votos es de 2 a 3 puntos en cada elección por la falta de fiscales y los «barones» del conurbano. En la mesa en la que no tenés fiscales, tenés 0 votos. Sí o sí", repasa el diputado provincial (ARI) Sebastián Cinquerrui, que en 2007 participó en la disputa judicial que, por ejemplo, en José C. Paz concluyó con el reconocimiento de dos concejales para su partido, según los votos en las urnas, pero no en las actas comiciales. "Eso, para no hablar de Lomas de Zamora, donde nos robaron el intendente", afirma.

Osvaldo Mércuri, referente del PJ bonaerense y hoy operador para Felipe Solá y De Narváez, lejos de disentir, confirma esa visión. Tanto sobre lo que pasó en Lomas de Zamora, como sobre el resto del conurbano. "Si no tenés control, te dan vuelta el resultado. Te lo cuentan al revés", afirma. Por eso su gente se mueve contra reloj para preparar a 30.000 fiscales. "Sólo en La Matanza necesitás entre 3500 y 4000."

El resultado electoral dependerá, claro está, de los intendentes, los "barones" del conurbano. Ishii, Julio Pereyra, de Florencio Varela; Alberto Descalzo, de Ituzaingó, y Alberto Balestrini, hoy vicegobernador, pero verdadero referente de La Matanza; son cuatro de los lugartenientes de Kirchner para alcanzar sus objetivos. Sostienen que allí "se juega el proyecto": 2011 o derrumbe.

Ishii, antes férreo duhaldista, ahora se ata a Kirchner en público. Fue él quien adelantó el 3 de febrero qué les espera a quienes se quieran "pasar de listos", dentro o fuera de las filas peronistas: "Vamos a salir a la calle y los vamos a ir a buscar".

El ex presidente escuchó la amenaza junto con el gobernador Daniel Scioli y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Estaban rodeados por seguidores y empleados municipales temporarios ?el 87,6% del total?, que deben concurrir a los actos bajo la amenaza de perder sus contratos.

Eso quedó plasmado hasta por escrito, en plena disputa con los productores agrícolas. "De acuerdo con la convocatoria realizada por el intendente Mario Ishii, presidente del PJ de José C. Paz y miembro del consejo nacional, a todos los compañeros justicialistas para el día de mañana, miércoles 18 de junio de 2008, en la Plaza de Mayo, solicito a usted que notifique a todo el personal de la planta temporaria y superior del área a su cargo que deberá concurrir a la misma en forma obligatoria, sin excepción", conminó su secretario de Gobierno, Rubén Caporaletti. La orden incluyó que "se invite al personal de la planta permanente".

Los empleados públicos de José C. Paz, además, lidian con otras notas singulares. Se les descuenta un aporte "voluntario" de entre 35 y 85 pesos al mes para el PJ de Ishii.

El clientelismo, sin embargo, se repite en muchos otros distritos del Gran Buenos Aires. En diciembre, el intendente de San Fernando, Osvaldo Amieiro, repartió 311 anteojos, con su nombre estampado en los estuches, a chicos. Lejos de pedir disculpas ante las críticas que le sucedieron, se expresó orgulloso como el entonces gobernador Carlos Ruckauf cuando repartía zapatillas con su firma. "Es una alegría porque en muchas calles de San Fernando me encuentro con chicos que me dicen: «Intendente, usted me dio los anteojos»", se ufanó.

En pocos distritos, sin embargo, el clientelismo llega a los niveles que se observan en José C. Paz, donde Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el 59% de los votos en 2007; Elisa Carrió, el 14,6%, y Roberto Lavagna, el 10 por ciento.

Ishii comprende que no puede ceder espacio de poder. Por eso fue su madre, doña Santa, quien lo reemplazó como intendente en 2004, cuando él se fue de viaje a Japón, y ella era la primera concejal.

Ahora, aquellos candidatos de ARI que ingresaron en el Concejo Deliberante sólo tras la orden de la justicia electoral, Mario Filippa y Juan José Caraballo, lo atosigan una y otra vez. Marcan, por ejemplo, que en el distrito con peor calidad de vida entre los 199 evaluados de todo el país por la consultora Abeceb, Ishii cobra $ 29.500 por mes, entre salario y gastos de representación. El sólo admite 19.000 pesos más viáticos ante la consulta de LA NACION. ARI también denunció que su gestión gasta $ 37.017 por día en combustibles y lubricantes. Y que las viviendas públicas que se construyen con fondos federales comenzaron costando $ 30.000 y ahora cuestan $ 103.000, denuncias que Ishii desmiente o relativiza ante LA NACION (ver aparte).

En los barrios, mientras tanto, los que cobran $ 175 por quincena para construir sus propias casas con fondos y materiales pagados por el Estado nacional mezclan agradecimiento con bronca hacia Ishii y sus punteros. En diálogo con LA NACION, media docena de beneficiarios relatan su dilema: sienten que gracias a los referentes políticos tienen un techo, pero detestan que acosen a las mujeres, que decenas de "ñoquis" aparezcan sólo los sábados porque es el día de cobro, o que la entrega de las casas llegue con una advertencia: "No te olvides que para la temporada de elecciones se te va a necesitar". Lo mismo se repite ahora con el Plan Veredas. Se cobra $ 600 por mes, pero con similar condición: "No te queremos para hacer veredas; te queremos para hacer política". Es decir, para recorrer los barrios en nombre del intendente.

Los intendentes aprestan, mientras tanto, su "esquema de enojo", según comentó un encumbrado referente peronista que juega, por ahora, para el ex presidente. ¿Qué es eso? Le prometen fidelidad a Kirchner, pero también colocan gente en la lista de De Narváez y Solá. Eso explica por qué desde la quinta de Olivos se ideó sumarlos a la campaña como candidatos a concejales.

Esa idea, no obstante, desnuda que la letra chica de las elecciones de junio pasará para la Casa Rosada por los distritos clave de la primera sección electoral (Merlo, Tres de Febrero, José C. Paz), y de la tercera (La Matanza, Lanús, Quilmes y Lomas de Zamora). "En el palco de Kirchner van a estar todos, porque dependen de los fondos nacionales", resumió el armador que habla cada semana con el ex presidente. "Van a estar con él, pero también van a estar al teléfono con el otro bando."

Mercuri confirma ese juego ?"llaman, envían emisarios"?, pero los desafía. "Que jueguen según sus convicciones, si es que las tienen."

5,9 millones Es la cantidad de votantes

* Los cinturones que rodean la ciudad de Buenos Aires concentran el 22,7% del electorado nacional.

53,7% Sacó el kirchnerismo en 2007

* El Gobierno busca ahora revivir esa ventaja que obtuvo en el segundo y más pobre cordón del conurbano.

4,36% Pesan Lomas y La Matanza

* Suman más votos que Mendoza o Tucumán; sólo los superan Capital, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

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