"Sin la obra pública todo estaría muy complicado".

El secretario general de la UOCRA y de la CGT Regional resalta el valor de los planes de vivienda, pero se muestra muy inquieto por la situación de los obreros del sector industrial.
La obra pública y los programas de viviendas en marcha compensan la reducción en la demanda de empleo que evidencia el sector de la construcción en Bahía Blanca y la zona. Humberto Monteros, el secretario general de la UOCRA local, advierte sobre la necesidad de seguir redoblando esfuerzos y de dialogar, y enfatiza su especial preocupación por la recesión en el rubro industrial, que ocupa obreros especializados que difícilmente pueden ser contratados fuera de ese segmento.

Más allá del plano que abarca el sindicato que conduce desde 2005, Montero señala que otros focos de desocupación se afirman entre los mercantiles y los empleados rurales, pero que aún se están censando los últimos datos sobre cierres y cesantías.

Líder de la Regional Bahía Blanca de la Confederación General del Trabajo (CGT), este salteño de 39 años que vive en Bahía Blanca desde 1986 también afirma que, más allá de la diversidad de opiniones, el organismo conserva la unidad tras las elecciones legislativas del mes pasado y que el sindicalismo debe recuperar presencia en las decisiones políticas.

* El trabajo

Desde que cambió los andamios por el escritorio, las computadoras y los teléfonos celulares, Humberto Monteros asegura que no para, que ahora tiene otro tipo de estrés, que muchas veces se siente presionado y que la vida sedentaria agrava sus problemas de sobrepeso y la hernia de disco, una de las "marcas" de los tiempos en obra. Pero todo eso pasa a segundo plano cuando centra sus enfoques en los efectos que la tan temida recesión deja sobre el empleo.

-- Después del boom de la construcción, ¿cómo están los diversos sectores en los que se mueven los afiliados a la UOCRA?

--La obra privada se cayó en un 40 por ciento porque el campo, en las épocas del boom, fue el principal inversor. Por suerte, los albañiles son ocupados en los planes de viviendas barriales. Si hablamos de 2.000 casas en ejecución, significa trabajo para 4.000 compañeros. Otro eje clave es el de la infraestructura (caminos, rutas). De no mediar todos estos emprendimientos del Estado estaríamos muy complicados.

--¿Y el sector industrial?

--Por la crisis internacional, en las plantas más grandes, donde se ocupa mucho personal de mantenimiento, no se están haciendo determinados trabajos. El achique también es muy importante en montajes pero estos obreros calificados (cañistas, soldadores, montadores, electricistas industriales) no son tomados por la obra pública.

--¿Perdura el empleo en negro?

--Los pensamientos inescrupulosos se van cambiando. En mi primera gestión en la UOCRA teníamos 2.200 afiliados y después de caminar obra por obra, de hablar con los empleadores sobre la necesidad de blanquear (que significa dignificar el empleo), se ha duplicado ese número.

--¿Lo mismo pasa con la seguridad e higiene en las obras?

--Seguimos radicando denuncias en el ministerio de Trabajo, porque se deben prevenir los accidentes y eso nos compete como gremio pero también al Estado y a las cámaras de profesionales. Hemos tenido cinco compañeros muertos en sus lugares de trabajo. Este tipo de oficios, además, hace envejecer prematuramente y resiente la columna vertebral, por eso hay tan pocos jubilados. Después de tanto reclamar, la conducción nacional de la UOCRA logró la jubilación a los 55 años con 25 de servicio.

--¿Qué otros sectores son afectados por el desempleo?

--La mesa ejecutiva de CGT aún censa los últimos datos, aunque está claro que uno de los más resentidos es el comercio. De todos modos, sabemos que los empresarios están haciendo un gran esfuerzo para sostener los puestos. También el campo está muy afectado. En Bahía Blanca se ha dado un plano de discusión en las mesas multisectoriales y, con la mano en el corazón, creo en la buena voluntad para superar esta situación.

* La política

-- A fines del año pasado, usted fue puesto en funciones como secretario general de la unificada CGT local por Gerónimo Venegas, hoy alineado con Francisco de Narváez. ¿También hay una fragmentación a nivel regional?

--No. Hay opiniones diversas, como en cualquier institución, pero acordamos representar con seriedad y responsabilidad al sector del trabajo. Lo que tiene que ver con la política se manifiesta en las agrupaciones de cada gremio. La CGT debe ser un ámbito exclusivo de discusión de todos los ejes laborales para no caer en la división que tanto nos costó superar.

--¿El movimiento se aleja del peronismo?

--Bajo ningún punto de vista.

--El movimiento obrero, ¿podrá recuperar espacios en el poder político?

--Espero que sí, para eso tenemos las 62 Organizaciones Peronistas. Los trabajadores deben estar representados en la acción política pero el 33 por ciento que nos corresponde en las listas no se respeta. Y esa es la gran discusión con los políticos.

--¿Que lectura hace de las últimas elecciones?

--Las urnas no dijeron que todo está mal, porque los resultados estuvieron repartidos, pero sí que hay que reencauzar rumbos en todos los ámbitos. Esta actitud de diálogo del gobierno es un paso fundamental y hay que abrirlo a todos los sectores de oposición.

--En la campaña local, los mitines mostraron fervorosos grupos de muchos gremios, pero no de la UOCRA.

--Apoyamos el modelo provincial-nacional y las obras que están en marcha en la ciudad, pero decidimos saltear la interna local.

--¿Cómo se lleva con la CTA?

--Tengo contactos con muchos compañeros y en el pago chico más todavía, porque con algunos somos vecinos o hemos trabajado juntos. Hay comunicación, aunque los canales después sean distintos.

* El dirigente

--¿Cuánto cobra por mes?

--Unos 3.500 pesos, más 1.150 de viáticos y movilidad.

--¿Qué lo presiona?

--Cumplir con el objetivo, para cuando concluya mi mandato, en 2012, de fortalecer al gremio y de volverlo una herramienta integral que forme trabajadores y dirigentes. Esta responsabilidad me aleja de mi familia, porque la sección se extiende entre Huanguelén y Patagones, y hay que viajar mucho. Me levanto a las 6.30 y no me voy hasta las 11 de la noche, pero me siento muy agradecido a todos los que confían en mí.

--¿Y después?

--Me gustaría poder volver a la obra.

Dato

4.700 afiliados, según informes de diciembre, tiene la UOCRA Bahía Blanca, pero el padrón sube y baja en función de las obras. En la región se registran 2.500.

Protagonista

Hijo de un ferroviario, Humberto Arnaldo Monteros nació en General Güemes (Salta), pero creció en Quilmes (Buenos Aires). Estudió hasta el tercer año y, a los 17 años, en busca de empleo, llegó a Bahía Blanca, donde fue ocupado como ayudante para trabajar en la construcción de la central termoeléctrica. Tiene 39 años, está casado y es padre de cuatro hijos. Vive en el barrio Spurr, en una casa que él levantó junto a compañeros del gremio. Asumió como secretario general de la UOCRA en 2005 e inició su segundo mandato en abril de este año. El 15 diciembre de 2008 se hizo cargo de la Regional Bahía Blanca de la CGT unificada.

Comentá la nota