En la era K, la obra pública se distribuye entre amigos

Luego del gigante bonaerense, la provincia de los Kirchner es la que más fondos públicos absorbió, incluso por encima de otras más pobladas. De Vido, el repartidor.
Las críticas al ex presidente Néstor Kirchner y también ahora a Cristina por la discrecionalidad con la que se decide a qué provincias asignarles obras públicas siempre estuvieron a la orden del día. Ante el inminente anuncio de un megaplan al estilo “keynesiano”, los escépticos una vez más se preguntan cómo se van a distribuir los proyectos previstos. Las dudas están fundadas en que las provincias “amigas” siempre estuvieron entre las más beneficiadas en desmedro de las “enemigas”.

Un informe realizado por PERFIL, respecto a la distribución presupuestaria desde el Ministerio de Planificación y la Dirección Nacional de Vialidad hacia las provincias durante los cinco años de gobierno kirchnerista, deja en evidencia que Santa Cruz, el pago chico del matrimonio presidencial, es el segundo destino que más fondos recibió. El primer puesto, como era de esperar, es para Buenos Aires, por lejos la provincia más poblada del país.

Luego de Santa Fe y Córdoba, otros distritos de importancia, los mayores beneficios los tuvieron provincias donde hay gobernadores afines al Ejecutivo nacional, como Tucumán (José Alperovich), Formosa (Gildo Insfrán), Chaco (Jorge Capitanich), Chubut (Mario Das Neves) y San Juan (José Luis Gioja), en ese orden.

Por el contrario, las provincias más perjudicadas son de sectores que durante este período estuvieron o están más distantes del Gobierno. El último de la lista es San Luis, territorio gobernado por los hermanos Rodríguez Saá, que desde un principio se posicionaron dentro del peronismo disidente. Luego están Tierra del Fuego (Fabiana Ríos, del ARI), Neuquén (Jorge Sapag, del MPN) y Catamarca (el ex radical K Eduardo Brizuela del Moral).

Contracaras. En el caso de Tierra del Fuego, que como es una de las provincias más chicas y menos pobladas es entendible que no esté a la cabeza del listado, se ve cómo el cambio de bandera política la perjudicó. En 2007, cuando todavía gobernaba el peronista Hugo Cóccaro, los fueguinos recibieron más de 136 millones de pesos. Este año asumió la arista Ríos y, según la ejecución presupuestaria al 30 de noviembre, ya se ven las consecuencias: le giraron sólo 45 millones. En Catamarca se da una situación similar. El gobernador dejó de ser K y pasó de recibir 165 millones a 120 millones. En Neuquén, por el contrario, Sapag, que reemplazó a Jorge Sobisch y se mostró más cercano al Gobierno, ya superó la cifra recibida el año anterior.

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