Obra inconclusa, padecimientos crónicos

Los trabajos para que el agua escurra y no cause inundaciones en el barrio quedaron sin terminar.
Los vecinos exigen la conclusión de la obra antes de que se aproxime la temporada de lluvias.

En enero de este año, a un mes de haber asumido Graciela Rosso sus funciones como intendenta municipal, los vecinos del barrio El Pinar (ruta 7 kilómetro 76, a la altura de Cortínez) se vieron sorprendidos no sólo con la presencia de máquinas viales sino también con la propia mandataria supervisando personalmente la obra.

Por fin, pensaron en la zona, alguien se había hecho eco del eterno reclamo de la pequeña como olvidada barriada. Es que después de cada lluvia, y por la falta de obras, el agua escurría hacia un zanjón que pasa por debajo de las vías del ex Ferrocarril San Martín, desbordaba y anegaba el lugar sin llegar a drenar hacia el cauce del arroyo Los Quilmes.

Los trabajos comenzaron, y en un tiempo casi record se colocaron varios caños a la altura de la calle Combate de San Lorenzo. Además, la profundidad del zanjón fue mayor. Sin embargo, a la obra le faltaron algunos detalles de terminación que hoy parecen ser importantes.

Por caso, si bien se colocaron los caños no se realizó la conexión correspondiente con las zanjas que provienen de una especie de depresión de la superficie que los vecinos llaman “olla”. Se trata de un espacio verde de gran extensión en el que se acumula el agua de lluvia y la que proviene de Cortínez. Por consiguiente, luego de cada aguacero el caudal queda estancado dando lugar a la proliferación de mosquitos con el consecuente peligro de dengue.

Tampoco se le dio profundidad suficiente a las zanjas que bordean la calle Combate de San Lorenzo. Por lo tanto, si el agua llegara a atravesar los caños colocados desbordaría hacia esta arteria provocando mayores inconvenientes todavía.

En caso de realizarse los trabajos que vienen exigiendo los vecinos, la masa hídrica debería llegar al zanjón pero ahora no tendría por donde escurrir ante la falta del canal correspondiente. El agua desbordaría hacia un campo ubicado al lado del camino de acceso a la fábrica de cerámica. El propietario de la tierra accedió sin problemas a que se realice el canal hasta el cauce del arroyo (lo mismo que la empresa Cerámica Cortínez).

Vale recordar que dicho proyecto fue aprobado en su oportunidad por la Dirección de Hidráulica de la provincia de Buenos Aires, pero el expediente se habría extraviado y a pesar de la buena voluntad de un vecino que llevó a cabo insistentes gestiones, todo indica que cuando vuelva a llover con ganas todo el barrio se va a mojar los pies.

La época de lluvias se aproxima y si las obras no se terminan a la brevedad será imposible transitar por calles que carecen de asfalto. En estas condiciones, ingresar al barrio con maquinarias pesadas será una tarea poco menos que imposible.

Por ahora, los vecinos sueñan que esta historia que tuvo un buen comienzo tenga un final acorde. Aunque por lo pronto se asemeja más al “cuento de la buena pipa”.

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