Una obra (Com)parada.

La construcción de la cancha está frenada por la falta de presupuesto. Ya es un hecho que Independiente no va a arrancar el Clausura en el Libertadores. Para colmo, no sabe dónde jugará: Racing ya no le quiere alquilar más el Cilindro.
La empalizada sobre la calle Bochini apenas si se abre un par de veces al día. Entra (y sale) personal de seguridad, algún que otro arquitecto... ¿Obreros? Apenas diez. ¿Capataces? Recién se están reincorporando tras las vacaciones. ¿Camiones con materiales? Ninguno a la vista. Una grúa amarilla mira todo desde lo alto. Pero no gira. Y ya no es 25 de diciembre. Ni 1° de enero. La remodelación del Libertadores de América dejó de estar en obra el 20 de diciembre. "Se detuvo por las Fiestas", adujeron desde Independiente. Pero a un mes del comienzo del Clausura, fecha del supuesto regreso oficial a casa, Olé pudo comprobar que la construcción está parada. Y que la cancha no será inaugurada en el día prometido. ¿Por qué? Porque no hay plata para afrontar lo que falta. Así, se abre otro interrogante: ¿dónde será local? Porque Racing no quiere alquilarle nunca más el Cilindro.

Antes de las elecciones, Julio Comparada movió cielo y tierra para poder presentarle al socio lo realizado: doble bandeja para la platea Erico y las dos populares. A todo vapor, se colocaron butacas, se acondicionó un vestuario, se improvisaron duchas, y se instalaron 200 baños químicos para que el 25 de noviembre unas 20.000 personas disfrutaran de un espectáculo con glorias, artistas y fuegos artificiales. A más de uno se le piantó un lagrimón por la Doble Visera de cemento que ya no es, pero a la vez hubo ilusión por la promesa que JC reivindicó tras ser reelecto: "Ante Vélez vamos a jugar en nuestra cancha". Sin embargo, las obras fueron mermando. Y con el comienzo del 2009 no hubo avances. Ayer apenas si hubo un puñado de obreros desapuntalando cemento ya seco... El Rojo no está excento de la crisis mundial, pero queda expuesto a una fecha que no podrá cumplir. Porque así como es complicado contratar refuerzos (recién hoy se acreditarán 1.900.000 dólares de la venta de Calello), lo mismo corre para la apertura de la cancha. Y una cosa depende de la otra: se necesitan unos u$s 2.500.000 para acondicionarla a los requerimientos del Coprosede, y casi el doble para presentarla con los palcos vip terminados con los chiches que fueron vendidos: plasmas de 32", frigobar y muebles.

¿Cuáles son las zonas más críticas? En cada esquina, el estadio cuenta con una torre llamada "Garganta del Diablo": cuatro bandejas de 200 plateas por nivel. El 25/11 la que une la platea Erico con la tribuna local estuvo terminada. Para que el Coprosede dé el visto bueno para jugar hace falta que finalicen la que une la misma platea con la cabecera visitante, que está ejecutada en un 60%. Es un sector privilegiado para mirar los partidos, pero que lleva un trabajo muy fino, ya que en el futuro sobre la misma se colocará el soporte del techo. "Son cuatro pisos que llevan el cemento de un edificio de diez", explicaron. Y por caso, la empresa encargada del hormigón tiene vacaciones hasta el 15 de enero. Otras cosas que el organismo de seguridad tampoco dejará pasar por alto son los accesos con escombros, los sanitarios sin terminar, las escaleras insuficientes y la falta de protección para posibles caídas al vacío.

En Mitre 470 la alarma está encendida. Y la dirigencia ya mandó a pedir diferentes propuestas para ver cuál podría ser la vía más accesible para habilitar el Libertadores lo antes posible. Ya ni se habla de la prolongación de la Cordero, que contempla otros seis meses de obra y otros tantos millones verdes; o el techo... Y en paralelo se busca localía. Incluso, no se descarta que sea por más de un partido: Racing (3ª fecha), Boca (5ª), ¿y el resto del Clausura?

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