La obra de cloacas dejó al descubierto el vuelco al arroyo de curtiembre denunciada por contaminar

La obra de cloacas dejó al descubierto el vuelco al arroyo de curtiembre denunciada por contaminar
Finalmente ayer, la obra del tendido de cloacas en Bernal Oeste dejó al aire libre los caños del vuelco de efluentes al arroyo Las Piedras que tiene la curtiembre "King Leather".
La zanja abierta ayer por la tarde sobre la calle 64 entre Chaco y Formosa, dejó al descubierto tres caños que cruzaban por debajo de la arteria en dirección a la curtiembre y al arroyo. Se recordará que la familia Panizzi denunció que el emprendimiento vuelca los efluentes al arroyo a través de estos caños.

Silvia Molina de Panizzi logró paralizar por unas horas el trabajo del tendido de caños obligando a intervenir a personal policial de la Comisaría Séptima de Villa IAPI y al Municipio de Quilmes que envió a la zona un móvil de Planeamiento y Equipamiento Urbano para interiorizarse de lo que estaba ocurriendo.

Los trabajadores que realizan la obra para AySA decidieron romper uno de los caños (el que estaba a mayor profundidad) y pasar por debajo de la conexión clandestina el tendido de las cloacas sin hacer denuncia alguna. Mientras esto ocurría, la Policía envió dos patrulleros al lugar e incluso se reunieron con el dueño de la curtiembre que siguió los acontecimientos desde adentro de uno de los galpones.

Se recordará que la familia Panizzi denunció a mediados del 2.007 y en varios tramos del 2.008 la contaminación que produce la curtiembre ubicada en Chaco frente al Arroyo Las Piedras. Incluso, estos vecinos realizaron una denuncia penal hace más de un año. Mientras la investigación está estancada, los denunciantes dicen que el propietario de "King Leather", Oscar Kondratzky, logra sortear cada inspección que se ha dispuesto pagando multas.

Silvia y Alberto Panizzi insisten en que la industria no tiene habilitación y el permiso con el que cuentan es para confección de cueros no como curtiembre. Además, afirman que el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) les dio autorización para trabajar pero no a volcar los efluentes en el arroyo, algo que según sostienen, ocurre casi a diario.

Cabe remarcar que los Panizzi y sus tres hijos deben efectuarse controles del nivel de benceno en la sangre cada seis meses porque los médicos les informaron que están al límite del nivel permitido y que al estar expuestos a un medio ambiente degradado, el peligro es permanente.

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