Obligada por el protocolo, Cristina le dedicó un gélido saludo a Cobos

Obligada por el protocolo, Cristina le dedicó un gélido saludo a Cobos
Un formal apretón de manos que contrastó fuerte con los besos a Fellner, Pampuro y otros.
Un gélido apretón de manos y un cruce de miradas que duró una fracción de segundo. Así fue el esperado encuentro entre la presidenta Cristina Kirchner y su vice Julio Cobos, tras de siete meses sin hablarse.

La última vez que se vieron había sido el 30 de julio de 2008, un par de semanas después de la larga noche en que, por el "voto no positivo" del vice, se cayó el proyecto de las retenciones móviles para el campo. Fue un encuentro "sin adjetivaciones" dijeron voceros oficiales. Una charla muy dura, según otras fuentes.

Desde entonces, los funcionarios hicieron lo imposible para evitar encuentros. Como el minué protocolar que logró impedirlo el 23 de diciembre pasado, en la basílica de Luján, cuando se celebró el inicio de la mediación por el Beagle: estuvieron los dos, pero separados por un par de metros.

Pero ayer el encuentro era una fatalidad: el Presidente de Turno es recibido por el titular del Senado -quien preside la Asamblea Legislativa- para que aquél dé su discurso sobre el estado de la Nación en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. No hubo forma de impedirlo.

Entonces la Presidenta llegó en el auto oficial (un moderno Audi T4), precedida por los granaderos a caballo, los mismos que se le negaron a Cobos para los festejos de San Martín en Yapeyú. Subió la escalinatas del palacio y saludó con besos a casi todos los legisladores que formaron el comité de bienvenida.

Pero cuando enfrentó al vice la cosa fue fría. Y rápida. Apretón de manos casi sin mirarse. De inmediato firmó con dos trazos el libro de visitas y se encaminó al recinto, escoltada más atrás por Cobos y Eduardo Fellner, el jujeño presidente de la Cámara de Diputados.

Durante gran parte del discurso, la transmisión del estatal Canal 7 solo mostró a Cristina y a Fellner, sentado a su derecha, en un curioso cuadro para las tres sillas que presidían el estrado. Sin embargo, la televisión cambió a otra cámara (que sí mostraba a Cobos) en otros momentos, como cuando ella hizo referencia a la resolución 125 y los que votaron en contra para "descolocar al Gobierno". "No habrá mayor calidad institucional si nosotros, como dirigentes, no mejoramos nuestro propio comportamiento a la hora de formar parte de las instituciones", dijo.

El vice siguió impertérrito todo el discurso, e incluso aplaudió algunos tramos (cuando habló de construir más escuelas, o cuando pidió acelerar los juicios a represores). Y fue el primero en aplaudir de pie al final del discurso.

Todavía en el estrado, Cristina le dio un beso a el presidente Provisional del Senado, José Pampuro, mientras el vice estaba un paso atrás. Se dio vuelta sin mirarlo y encaró hacia el Salón Azul. Después todos salieron a la explanada, y ella dio una última muestra de frialdad: sonrisas y besos para Pampuro y Fellner, y otro distante apretón de manos para Cobos. Una despedida como para que nadie olvide que el vice no tiene, ni de lejos, el afecto presidencial.

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