El objetivo, aplastar al oponente

Por Jorge Rosales

La tensión entre el campo y el Gobierno por las retenciones, una disputa que se asemeja cada vez más al tironeo por la última porción de la torta, contribuirá esta semana a darle más dramatismo a la escena política. El kirchnerismo y la oposición entrarán de lleno en la campaña electoral aún sin candidatos firmes pero con un mismo objetivo: aplastar al otro.

El Senado se encamina a votar el próximo jueves la ley que habilita el adelantamiento de las elecciones para el 28 de junio. No se esperan sorpresas porque el oficialismo tendrá 40 votos asegurados, tres más que los necesarios para que la voluntad de Néstor Kirchner se traduzca en un hecho formal.

En la carrera corta, en esas en las que la potencia del arranque marcan las diferencias, el kirchnerismo le ha sacado ventaja a la oposición. Esta está todavía aturdida por la anticipación de las elecciones legislativas nacionales y explora caminos posibles para derrotar al Gobierno. Pero no hay nada que permita, al menos hasta ahora, pensar en una confluencia de partidos antagónicos con el sólo fin de enfrentar a Kirchner.

El escenario de tercios es el que se vislumbra con mayor claridad por estas horas en la provincia de Buenos Aires, el teatro de la batalla mayor de la política vernácula.

Gabriela Michetti llegó ayer de sus vacaciones y de inmediato se metió de lleno en el armado de la estrategia del macrismo para la Capital. Todavía no se ha definido si será candidata a legisladora porteña o a diputada nacional. En cualquier caso, es un plus que diferencia al macrismo de las otras fuerzas y su figura cruzará la General Paz para sumarse a la campaña bonaerense.

Pero lo que desvelará a los funcionarios oficiales en los próximos días será el desarrollo del paro agropecuario y la evolución que tenga el conflicto con el campo. Esta semana es seguro que notemos un malhumor creciente en los hombres de campo, no de los grandes productores de soja con oficinas en Buenos Aires, sino de aquellos que tienen la cara colorada y la frente blanca que delatan horas y horas bajo el sol en la pampa. Son los mismos que el año pasado le marcaron el ritmo a la comisión de Enlace en las rutas y que ahora prometen llevar la pelea nuevamente hasta el final.

La repetición del mismo escenario que el del 2008 atormenta a la Casa Rosada. Un país crispado rumbo a una votación puede ser demoledor para las aspiraciones oficiales.

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