Sin objeciones, Iglesia sigue gastando mal las regalías

Una parte se va en contratos y becas, lo que está prohibido. Y el Tribunal de Cuentas no recomendó corregir la situación.
Un año después del revuelo que se levantó en Iglesia por malgastar parte de las regalías mineras, la situación se mantiene igual y la plata sigue sin ir donde corresponde. El intendente Mauro Marinero dijo ayer que los intereses que le da el fondo de regalías los continúa gastando en pagar contratados y becas estudiantiles, cuando en realidad deberían destinarse a obras de infraestructura. En los últimos días hubo fuertes cuestionamientos de esferas oficiales, pero ninguna objeción de caracter legal. En el Tribunal de Cuentas hay desde hace casi un año un dictamen del cuerpo técnico de abogados que dice que está incumpliendo la ley, pero nunca se trató a nivel de la conducción del organismo y no hay información que indique que le advirtieron al jefe comunal.

Los intereses vienen de un plazo fijo que el municipio armó con la plata que cobra de las regalías que recibe del emprendimiento Veladero -33% del total-. Y el intendente le confirmó a DIARIO DE CUYO que los están aplicando a pagar "60 contratados para el mantenimiento de escuelas y puestos sanitarios y 180 becas para que los chicos estudien". Según dijo, los contratos son de 500 pesos cada uno y las becas de 300, lo que hace un total mensual de 84 mil pesos.

La ley de regalías mineras dice que la plata sólo se puede gastar en obras de infraestructura. El intendente interpreta que la imposición es sólo para el capital, pero los especialistas dicen que la doctrina en materia Civil establece que los intereses son accesorios al capital y que debe tener el mismo destino.

El dictamen legal de noviembre del año pasado del Tribunal de Cuentas se apoya en ese razonamiento y dice que Marinero no está cumpliendo la ley y que debe corregir la situación. Junto con los concejales, el organismo es el único que puede objetar lo que se hace en Iglesia, pero sus miembros no trataron el dictamen en plenario y no se conoce que le hayan mandado una recomendación al jefe comunal para no incurrir en perjuicio fiscal. Inclusive, el propio Marinero dijo ayer que "no recuerdo una comunicación por este tema".

El destino que deben tener los fondos que pagan las empresas mineras no es antojadizo. Como el dinero viene de la explotación de recursos no renovables, se busca que se traduzca en obras que dejen un desarrollo sostenido en el tiempo. Y por el mismo motivo, se impide que vaya a erogaciones corrientes como sueldos o contratos.

Marinero insistió ayer en que "estamos seguros que hacemos las cosas bien" y de acuerdo a lo que informó, desde que Veladero empezó a producir, en 2006, se gastaron 18 millones de pesos de regalías en obras, quedan 12 millones depositados y de ese monto, 8 están en plazo fijo. De los intereses, dijo no recordar cuánto recaudaron ni cuánto han gastado.

Cuando el tema salió a la luz el año pasado, sonaron numerosos cuestionamientos y la Cámara de Diputados le pidió informes al Tribunal de Cuentas. El miércoles, el secretario de Minería y el vicegobernador dijeron que es algo preocupant.

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