Los obispos exigirán una reforma política después de las elecciones

La Iglesia Católica buscará reflotar la Mesa del Diálogo como órgano de discusión y desde allí impulsará la implementación del voto electrónico y la unificación de las elecciones, entre otros temas.
Los obispos católicos de la Argentina, junto con representantes de otros credos y ONGs, pedirán después de las elecciones que se reanuden las reuniones de la Mesa del Diálogo, conformada por representantes políticos, religiosos y sociales, tal como se instrumentó durante los gobiernos de Fernando de la Rúa y de Eduardo Duhalde.

La intención del Episcopado argentino es generar un ámbito de discusión que permita sentar las bases para instrumentar una reforma política en el país, que sea consensuada entre las fuerzas partidarias, la Iglesia Católica y la sociedad civil representada por organizaciones no gubernamentales.

Entre las modificaciones que planean los obispos, se encuentran algunos temas que se vienen discutiendo hace ya varios años en el país. La Mesa del Diálogo pedirá unificar en un solo día los comicios de todos los cargos electivos, además solicitará que se retome la modalidad de elegir a los candidatos por internas abiertas y simultáneas. Otro de los temas que se planteará será la transparencia en el financiamiento político, es decir, que se sepa de dónde se obtienen los fondos para las campañas políticas.

Una de las cuestiones más importantes que se intentará consensuar es la instrumentación del voto electrónico, para evacuar el temor al fraude. El planteo que mayor resistencia puede presentar es la eliminación de la reelección indefinida de los gobernadores y de los intendentes de todo el país, que los obispos piensan plantear ante el futuro órgano de discusión.

La Iglesia Católica conformó la Mesa del Diálogo durante el gobierno de De la Rúa; luego de la caída del gobierno radical, Duhalde retomó las negociaciones con los obispos pero no logró el consenso de intendentes y gobernadores para llevar adelante la reforma política que se reclamaba.

La idea se reflotó en el 2004, con los dirigentes de todos los partidos con excepción de Néstor Kirchner, quien tomó rápidamente distancia de la Iglesia, inclusive hasta hoy tienen una relación muy conflictiva con el Episcopado y sobre todo con el cardenal Jorge Bergoglio.

Ahora, los obispos piensan reactivar el órgano de discusión surgido durante los primeros años de esta década, pero después de las elecciones, la motivación principal es que no están conformes con la situación del país, con la falta de respeto a las leyes, y con el adelantamiento de las elecciones.

El gran problema de la reforma política radica en el apoyo que recibiría de las fuerzas partidarias en temas como la obligatoriedad de las elecciones internas, sobre todo teniendo en cuenta que para los próximos comicios los partidos políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, designaron sus candidatos a dedo.

La eliminación de las reelecciones indefinidas también tendría una fuerte oposición sobre todo de los caudillos comunales bonaerenses, algunos de ellos llevan más de una década al frente de sus intendencias

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