Los obispos bajaron línea pascual

Los máximos exponentes de la Iglesia a nivel nacional hablaron del incremento de la pobreza, de la injusticia, de la violencia y el consumo de drogas.
Los obispos nacionales aprovecharon las Pascuas para referirse al comportamiento de la sociedad en cuestiones como las drogas, el incremento de la violencia y de las situaciones de pobreza e injusticia social.

Entre el sábado y el domingo, los cardenales hicieron un llamado a la esperanza y alentaron a los argentinos a celebrar la Pascua en unidad y en paz, sin dejar de reclamarle a la clase dirigente que conduzcan al país a un renacer moral y espiritual mediante acciones y ejemplos de bien común.

Jorge Bergoglio deseó "no perder las esperanzas", mientras que Héctor Aguer (perteneciente a la ciudad de La Plata) manifestó que "Argentina es un país que por momentos desconcierta: por un lado está lleno de posibilidades y sin embargo lo vemos deshilachado, sin rumbo, sin destino. Pareciera que todo tiene que renovarse y sin embargo todo vuelve hacia atrás".

Desde el interior, se hicieron escuchar los obispos de Santa Fe, Jose María Arancedo, Luis Villalba, perteneciente a Tucumán, Andrés Stanovnik de Corrientes y el cordobés Carlos Ñañez, entre otros.

Arancedo expresó en su misa que "la falta de lazos de solidaridad se percibe en una sociedad herida por el flagelo de la droga y la violencia; la dirigencia debe asumir la responsabilidad que le cabe ante la grave situación de pobreza del país".

Villalba, por su parte, aseguró "no sentirse intranquilo por el aumento del consumo de drogas porque ese consumo es un signo de muerte que se ve en niños y jóvenes".

Su par correntino Stanovnik expresó una clara postura a la hora de mejorar esta crisis social: "Hoy necesitamos de la sabiduría del crucificado para transitar con serenidad la crisis que nos golpea y para no dejarnos tentar por la violencia y por los intereses mezquinos… La sabiduría de la cruz nos da fuerzas para perseverar en el diálogo, aun cuando muchos intentos fracasen".

También hicieron lo propio Martín de Elizalde (de la localidad de 9 de Julio), que se refirió al actual proceder socio-político: "En nuestra propia Patria seguimos sin poder superar las antinomias e incompatibilidades, para alcanzar, en la paz social, el bien de todos. No se trata solo de una divergencia sobre políticas económicas; se ha convertido en un debate que divide y enfrenta a la sociedad, y que pone en peligro la paz y el desarrollo ordenado y sereno de la vida nacional".

Desde Venado Tuerto, Ricardo Faifer dijo: "Manifestar la Pascua en el paso de la vieja levadura del individualismo que olvida y excluye al hermano al pan nuevo de la comunión fraterna que se acuerda del hermano y lo incluye; de la vieja levadura del disfrute egoísta y del consumismo avasallador al pan nuevo del compartir solidario y de la sabia sobriedad en el uso de los bienes; de la vieja levadura del voto cautivo en el clientelismo al pan nuevo del voto responsable y sanamente crítico".

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