El obispo Rodríguez abogó por una iglesia sensible a los pobres

Se realizaron este domingo, las fiestas litúrgicas de invierno en honor a San Nicolás de Bari, tras la suspensión en julio, ante la pandemia de la influenza A H1N1, y que aún preocupa a nuestro país. La celebración religiosa convocó a católicos de la provincia y de otras regiones. La procesión se inició a las 17 y comprendió el habitual recorrido del micro centro de la capital riojana.
La celebración fue presidida por el obispo Roberto Rodríguez, acompañado por el sacerdote Ramón Aciar.

Con la imagen de San Nicolás, la virgen del Valle y el Niño Alcalde, se inició la marcha de feligreses. Durante el recorrido de unas 11 cuadras, sirvió para expresar el respeto, y oraciones personales al santo. En tanto, por los altoparlantes, se hizo hincapié en conceptos básicos del cristianismo, y se invitó a que los feligreses practiquen la religión. También se advertía a la muchedumbre, algunas sugerencias para el cuidado de la limpieza y prevención contra la gripe A.

Luego de la procesión, se realizó la homilía en el atrio de la Catedral. Allí, el obispo Rodríguez, describió el recorrido y de manera metafórica dijo: "hemos dejado una huella simbólica por las calles de nuestra ciudad". De esta manera, resumió la idea de que "la iglesia riojana camina, el pueblo elegido por Dios que va hacia los nuevos cielos y la nueva tierra".

Rodríguez recordó los 75 años de vida de la iglesia católica riojana y aprovechó este acontecimiento, para pedir a la comunidad católica "pensar la iglesia para hacerla comprender en todas sus dimensiones". Según el obispo, "a veces se ve la iglesia como algo exterior. Se ve solamente la miseria de los hombres y no captamos la profunda vida que vive en su seno y es expresado no sólo por la historia de los santos, sino por la misma vida profunda que no aparece, porque el bien no hace ruido, tampoco el ruido hace bien".

Tras esta reflexión, detalló una serie de propuestas, entre ellas, "profundizar la realidad de iglesia e impulsar a una conciencia de pertenencia a la iglesia, no solamente de referencia". Es decir, "hacerla más viva, más dinámica".

También dijo el prelado que quieren "una iglesia que sea sensible a los pobres, débiles y a los sufrientes, que son los miembros privilegiados del pueblo de Dios". Pidió una iglesia "que viva en la esperanza", para que "no pierda su vitalidad".

Abogó por "una fe con obras, no una fe sentimental". Concepto enmarcado en la idea de "una caridad con esfuerzo, (que) no es cuestión de preocuparse por una solidaridad líquida frente a los demás". Por último, el representante de la iglesia Católica subrayó el valor de "una esperanza con constancia".

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