El obispo Martín criticó el fallo de la Corte como "triste y lamentable"

Cuestionó la medida judicial "porque el Estado descuida a la población. Antes podía tener un primer contacto con el adicto y recomendarle un tratamiento, ahora lo verá cuando llegue por un delito"
Para el obispo diocesano, monseñor Eduardo Eliseo Martín, la despenalización de la marihuana para uso personal "es triste y lamentable" opinó después de presidir la misa por Santa Rosa de Lima en la parroquia de Newbery 547.

"De esta manera el Estado descuida a la población, porque si antes tenía la posibilidad de tener un primer contacto con el adicto y recomendarle un tratamiento, ahora lo verá recién cundo llegue por un delito" explicó.

Mientras la gente iba retirándose de la Parroquia Santa Rosa de Lima, donde se realizó ayer la procesión y celebración por la patrona de América Latina, el obispo destacó que "llega un momento que la adicción los lleva a sacarle dinero a sus padres, llevarse algunas cosas de la casa para venderlas y hasta robar para poder comprar la droga".

"Me parece que tal como estaba la ley, el Estado, a través de la Justicia, podía advertirle sobre el peligro de consumir marihuana y aconsejarle un tratamiento, pero ahora no le puede decir nada, porque está permitido" sentenció.

Pobreza

Monseñor Martín consideró que "justamente los jóvenes que son adictos y caen en la delincuencia son pobres, entonces el problema es doble".

En relación con la controversia entre los índices de pobreza que manejan los obispos y los números del gobierno nacional, el obispo de Río Cuarto aseguró que "la mirada de la Iglesia no es política, sino real y una llamada de atención sobre un problema que tenemos toda la sociedad".

"Todos somos responsables de esa situación, "del escándalo de la pobreza, como dijo el Papa, pero el gobierno es el que administra las políticas contra el desempleo, contra la inflación y debe dirigir los programas para revertir el alto índice de pobreza que hay" dijo.

Opinó que "ellos son los administradores del país y para realizar esa tarea deben ser sencillos en su accionar y no hacer ostentación".

"A la gente hay que darle trabajo, para que se sientan útiles para la sociedad. No dádivas ni repartir cosas que los denigran, los hacen sentir que no pueden aportar nada al país".

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