…Y el obispo dice que en La Rioja no hay miseria, sino pobreza

Cual es la delgada línea que separa a una condición social de la otra solo Dios, o quien dice representarlo aquí, lo sabrán. Lo cierto es que dentro de la Capital, en la zona norte de la ciudad, varias familias viven de modo infrahumano y, además, son víctimas de delincuentes que intentan raptar a sus hijas. Si la pobreza es dolorosa, la miseria es lacerante.
Mientras el obispo de La Rioja, monseñor Roberto Rodríguez, asegura que ha recorrido la provincia y no ha visto situaciones de miseria, sino de pobreza, la realidad acaba de atropellarlo de manera absoluta. No muy lejos de la sede del Obispado, dentro del égido de la Capital, varias familias conviven con la basura, la indigencia mas absoluta, la precariedad habitacional en su extremo mas humillante, la desidia y el olvido de gran parte del Estado.

Son familias que se domicilian en el asentamiento denominado Paraje San Antonio, situado en el ex basurero municipal por la ex ruta nacional 38, en la zona norte de la Capital. En las últimas horas denunciaron a sujetos sospechosos no identificados, quienes habrían intentado acercarse a sus hijos menores de edad para seducirlos y secuestrarlos.

En el caso tomó intervención la policía, luego que el director de Políticas de Inclusión del gobierno, Roberto Navarro, se enteró de lo que estaba sucediendo al visitar la zona para entregar 14 becas estudiantiles, con el fin de ayudar a que los niños no abandonen el ciclo lectivo.

En el paraje viven familias con integración numerosa, en precarias condiciones de habitabilidad, casas de cartón y nylon, soportando el riguroso clima y rodeados de basura bajo condiciones sanitarias alarmantes.

Una de las vecinas advirtió que la semana pasada sujetos inescrupulosos quisieron raptar a tres niñas de 12, 13 y 14 años, aprovechándose de la oscuridad reinante en la zona. ‘Buscan a niñas indefensas cuando salen de la escuela y caminan hacia sus casas’, dijo Andrea Barreto, empleada del área de Políticas de Inclusión y a cargo del relevamiento que se realiza sobre las familias afectadas.

El titular del área, Roberto Navarro, radicó la denuncia en la policía y personal de la comisaría Quinta intervino en el hecho, disponiendo además una mayor prevención en el lugar. Los investigadores están detrás de un VW Gol negro, de vidrios polarizados y con tres ocupantes de contextura física grande. Pero también otros pobladores de la zona mencionan a otro sujeto que habitualmente visita la zona en busca de objetos de utilidad entre la basura, pero que -según los vecinos- escudriña en las viviendas de modo sospechoso.

A la buena de Diós, sumergidos en la miseria, las familias del ex basurero intentan sobrevivir. Algunos rezan. Pero casi nadie los escucha. Ni siquiera quienes han hecho de rezar, una suerte de empleo.

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