El obispo Casaretto dialogará con los políticos locales.

El obispo Casaretto dialogará con los políticos locales.
Denunció que hay un 40% de pobres en el país. Estará en Mendoza con empresarios y dirigentes para hablar de la desigualdad social.
Es el obispo que hace un mes denunció que en el país los pobres llegan al 40%, muy lejos de las cifras que reconoce el Gobierno a través del Indec. Jorge Casaretto, presidente de la Comisión de Pastoral Social del Episcopado estará mañana en Mendoza para presentar el documento "Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad (2010-2016)", de la Conferencia Episcopal Argentina.

En su apretada agenda se reunirá con el gobernador Celso Jaque, ministros, intendentes, ex mandatarios provinciales, jueces, sindicalistas y empresarios. Este encuentro, previsto como de debate y diálogo, será en la Casa de Gobierno y fue organizado por el Ejecutivo con el visto bueno del Arzobispado de Mendoza.

Casaretto estima que luego de que la pobreza bajara sustancialmente desde 2003 a 2006, desde el segundo semestre de 2007 volvió a crecer sostenidamente. El obispo fundó sus argumentaciones en las mediciones realizadas por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) que, según Casaretto, "sigue muy de cerca esta temática".

"Las demandas que reciben las Cáritas parroquiales nos dicen que vuelve la gente para pedir alimentos más que antes. Esta percepción nos dice que está aumentando la pobreza", dijo.

Casaretto gusta polemizar con el oficialismo político y hace dos semanas recibió a la Mesa de Enlace del campo para hablar de la pobreza rural, tema que fue usado por el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, en la apertura de la exposición de Palermo para cuestionar al Gobierno.

Casaretto llegará temprano mañana para tener un retiro con el clero local en Lunlunta. Por la tarde, luego de reunirse con Jaque y las fuerzas vivas que invitó el Gobierno a escucharlo, brindará una conferencia de prensa. Por la noche, a las 20, en el ex Cine Selectro, el obispo presentará a los mendocinos el documento del Episcopado y responderá preguntas a los presentes. Lo secundarán el arzobispo José María Arancibia y su auxiliar, Sergio Buenanueva.

La visita del obispo de San Isidro es por demás oportuna. El jueves, el Papa llamó a los argentinos a participar de la Colecta Más por Menos y habló de terminar con "el escándalo de la pobreza" en el país. Los roces con el Gobierno trataron de ser disimulados y el propio ex presidente Néstor Kirchner reconoció que los pobres "son un 23%", bastante más que el 15% que admite el Indec.

Con la crisis en las estadísticas oficiales, no se sabe a ciencia cierta cuántas son las personas por debajo de la línea de pobreza. Para el Indec, poco más de 1.000 pesos por mes alcanzan a una familia tipo para no ser pobre. Pero los estudios privados dicen que ese dinero es por demás insuficiente.

En este contexto, Jaque invitó a Casaretto a debatir con importantes actores sociales sobre las herramientas para combatir la desigualdad social. Según el ministro de Gobierno, Mario Adaro, se busca "en la complejidad institucional que tenemos abrir canales de diálogo y reflexión sobre los temas que son realmente importantes. El último semestre será crítico para el empleo y hay que encontrar soluciones urgentes".

¿Qué dice el documento?

El texto que Casaretto presentará mañana fue redactado por todos los obispos argentinos en noviembre del año pasado y tiene como misión aportar ideas para un nuevo país, de cara al Bicentenario.

En el apartado "Nuevas angustias que nos desafían", los obispos hacen una dura crítica a todas las políticas económicas que no tienen en cuenta a las personas, salvo como números. "La nueva cuestión social abarca tanto las situaciones de exclusión económica como las vidas humanas que no encuentran sentido", dice.

"Reconocemos una recuperación en la reducción de los niveles de pobreza e indigencia después de la crisis de 2001-2002. Pero también es verdad que no se ha logrado reducir sustancialmente el grado de inequidad social".

Entre los problemas más fuertes, los obispos señalan la crisis educativa, el endeudamiento del Estado que se prioriza por sobre la deuda social, la corrupción y la violencia social.

Entre las metas que la Iglesia propone a todos los argentinos para el Bicentenario, están la reconciliación y el diálogo de todos los sectores, alentar "el paso de habitantes a ciudadanos responsables", recuperar el respeto por la familia y fortalecer la República y la democracia.

Además, no se muestran ajenos a la crisis rural y piden por "políticas agroindustriales para un desarrollo industrial".

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