La obediencia debida no tiene imaginación

La emergencia económica, que se apresta a volver a legitimar la Provincia, pone al descubierto las fallas de una gestión que nadó en la abundancia y no la aprovechó.
El 29 de abril pasado, el ahora presidente electo de los uruguayos reunió a intelectuales del país y les pidió que se den baños como Rico Mac Pato. Pero les aclaró que la piscina en vez de estar llena de billetes debía estar rebalsando de inteligencia, cultura y sabiduría. En un discurso, pícaro, tierno, pero también desafiante, "Pepe" Mujica les solicitó a los intelectuales que se contagien de la mirada curiosa del mundo y les rogó que: "contagien inconformismo. Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo"... "El inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido. El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor".

Esta actitud-desafío del estadista campechano contrasta fuertemente con las posturas de los mandatarios que manejan el poder del otro lado del charco. No suelen exigir imaginación ni mucho menos inconformismo. Se contentan y solazan con la obediencia debida.

En Tucumán, el año se despide con dos temas sustanciales porque tienen que ver con la vida de cada uno de los ciudadanos y con los dineros públicos. Para el análisis y para la discusión del Presupuesto y de la emergencia económica no se ha pedido una mirada curiosa ni una actitud incómoda para encontrar alguna salida magistral.

Sin el uso de la imaginación ni de una estrategia determinada, el Gobierno ha decidido actuar de la misma manera que lo hicieron Ramón Ortega, Antonio Bussi y Julio Miranda: mantener la Provincia en emergencia económica.

Apuro

Emergencia implica que se haga algo para salir de una situación de apuro o de peligro. En Tucumán van seis años de apuro alperovichista y muchos lustros de peligro con otros nombres y apellidos. ¿No es demasiado? ¿No hay más salidas? ¿No se han oído propuestas ni de las entidades privadas, ni de las fundaciones ni de las tantas comisiones que se hacen? ¿No ha surgido alguna idea para que alguna vez dejemos de estar apurados y en peligro? La emergencia esconde simplemente el atajo para evitar los controles. Es tan simple como el volante beodo que zigzaguea por las calles interiores para evitar pasar por los controles de alcoholemia, que están en las arterias principales. El miedo por ser descubierto en falta no lo incita a cambiar de conducta, sino a esquivar el camino correcto.

La emergencia económica no es otra cosa que el otorgamiento de un poder omnímodo e implica la destrucción de los organismos de control.

Cuando José Alperovich era ministro de Economía del gobierno del desocupado Julio Miranda, que el viernes anduvo pidiendo cigarrillos en las mesas del bar del parque Avellaneda, anunció que la emergencia económica era imprescindible para poder pagar los sueldos. Han pasado casi nueve años y la reflexión es la misma.

Algo no se está haciendo bien para que la provincia siga en peligro.

La plata escondida

La discusión del Presupuesto provincial, que se hará esta semana en la Legislatura, tiene una historia parecida con la de la emergencia económica. No va a haber posibilidades de mejorar, perfeccionar, reforzar, cambiar, superar o revisar lo que manda el Poder Ejecutivo provincial. Para los oficialistas, que son más que mayoría, la decisión de la Casa de Gobierno es ley y en ella la convierten. Y, la oposición, en tanto, ni siquiera tiene posibilidades de estudiarlo. Lo curioso es que eso se acepta así porque ya es una costumbre tal cual lo describió con refinada ironía Alvaro Aurane en la edición de ayer. A ningún legislador ni ciudadano se le ocurre pensar que no sólo le están faltando el respeto, sino que se está incumpliendo con la necesaria interpretación de lo que se hará con la plata de todos los tucumanos. Tal vez por ese acostumbramiento nadie llevó hasta la Justicia una denuncia por este ocultamiento que se está haciendo de información pública.

Claramente el mensaje es: "nadie o a ninguno de ustedes les importa lo que desde el Poder Ejecutivo queremos hacer con la plata de los ciudadanos".

Un gran contraste con las obligaciones constitucionales y hasta con las mismas palabras de los funcionarios que declaman transparencias en la oscuridad.

Una sombra lo persigue

Hace pocas horas el ministro de Salud de la Nación tuvo un especie de aterrizaje de emergencia en Tucumán. El apuro justificado fue el anuncio de que el gobernador estará fuera de la provincia una decena de días, para cumplir con algunas invitaciones y para tomarse algunas jornadas de vacaciones.

Juan Manzur ratificó su fe alperovichista y su identidad tucumana. Pero parece que es difícil ser profeta en su propia tierra. La sombra de los chicos desnutridos que le sirvió para afianzar su capacidad administrativa en materia de salud se convierte en un fantasma incómodo que pisa su sombra. El denunciante crónico Oscar López llevó hasta el despacho del fiscal general de la Justicia Federal, Antonio Gómez, unas 77 fojas. A lo largo de ellas busca demostrar que se alteraron los registros de la mortalidad infantil en Tucumán. Pide que se alerte para que no ocurra lo mismo a nivel nacional. Por ese motivo también se presentará una denuncia idéntica ante el Procurador General de la Nación, Esteban Righi.

López había sido uno de las decenas de hombres -algunos parientes de políticos- reclutados últimamente por la administración universitaria de Juan Cerisola, pero después se arrepintió y se puso a estudiar esta denuncia. Para ordenarla se apoyó en cuatro antecedentes. 1) El pedido de informes que inició el diputado nacional, Eduardo Gabriel Macaluse, que se preguntó sobre los cambios que se hicieron en el sistema de registración de las defunciones fetales. 2) El proyecto de resolución que el mismo sentido dejó el fallecido diputado nacional José Ignacio García Hamilton. 3) La denuncia que hizo el actual senador, José Cano, cuando fue legislador y que selló definitivamente su enemistad con el gobernador Alperovich que lo maltrató en su momento. 4) La investigación que, por su cuenta y con enviados especiales a Tucumán, está realizando el diputado Pino Solanas, que llegó a estos lares para apoyar a los ya distendidos autoconvocados de la salud.

La denuncia será un round más de la gran pelea que silenciosamente se plantea entre la gestión del ex ministro de Salud, Ginés González García, y la de Graciela Ocaña, principal espadachina contra la mafia de los medicamentos. Manzur se inscribe entre los discípulos de Ginés y tendrá que prepararse para soportar las embestidas de la fortalecida "hormiguita" a la que él reemplazó. Por las dudas y ante cualquier necesidad, la Constitución josesista ha sido sabia para que su cargo de vicegobernador se mantenga protegido para cuando lo necesite. Impulsado por Alperovich, Manzur fue creciendo y subiendo escalones. Los Kirchner son su techo. Por eso, tendrá que tener una gran habilidad política para saber cuándo desprenderse.

El propio Alperovich no puede abstenerse de realizar esta evaluación. En los últimos días, "Pepe" Scioli le dijo adiós a su hermano Daniel. "Dejá de suicidarte al lado de los K", fue el mensaje. A nadie le resulta fácil pegarle un portazo a los Kirchner, que manejan el poder sentados sobre una caja más que fuerte. No se baja del barco el que quiere, sino el que puede.

Maliciosos y dormidos

En esta Tucumán en emergencia, y con presupuestos que se consolidan como supuestos, pasan cosas muy parecidas a la Nación. Por eso hasta el futuro político de la Universidad Nacional de Tucumán está atado a la voluntad de intervenir que tenga Alperovich. El gobernador deshoja la margarita y está muy atento a quién le besa el anillo más veces o le moja menos las orejas. El actual rector Cerisola sabe que para ser re-rector deberá mejorar su relación con el mandatario provincial. A sabiendas de esto, su ex cómplice, y actual rival, María Luisa Rossi de Hernández ya envió embajadores a la Casa de Gobierno.

"Estamos en tiempos electorales. En benditos y malditos tiempos electorales. Malditos porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros... Benditos porque, con todas nuestras imperfecciones, nos hacen dueños de nuestro destino... Hay adrenalina y entusiasmo. Pero después, alguien gana y alguien pierde. Y eso no debería ser un drama... Los que estamos aquí nos acercamos a la política para servir, no para servirnos del Estado". Así se despidió Mujica de los intelectuales uruguayos aquel 29 de abril.

Ojalá tanto en la maliciosa pelea universitaria como en la adormilada dirigencia política provincial lo hayan escuchado.

Comentá la nota