Obama volvió a atacar a los bancos

El presidente estadounidense los acusó de "tomar decisiones estúpidas" que después deben pagar los ciudadanos norteamericanos
WASHINGTON.- Barack Obama subió la apuesta. Presionado por el avance electoral de la oposición republicana, dejó su aureola de hombre sereno y prometió "pelea, pelea y pelea" contra la poderosa industria bancaria de este país, a la que pretende regular para que "no adopte más decisiones estúpidas" por las que luego "todos tenemos que pagar la cuenta".

El Obama de la campaña electoral volvió en pleno y desplazó al de la imagen reflexiva en el Salón Oval.

Ocurrió ayer en Elyria, una localidad del industrializado estado de Ohio, especialmente castigado por el desempleo en alza que sufre el país. Ante esa audiencia, a la que aun así, le costó enfervorizar, Obama conjugó 21 veces el verbo "pelear", poniendo siempre del otro lado del ring a la industria bancaria de este país, a la que acusó en durísimos términos.

"Nunca dejaré de luchar por ustedes", afirmó Obama ante la audiencia. Hizo alusión a su embestida contra los excesos de los bancos y a que continuará bregando por la aprobación de la reforma del sistema de salud.

La más dura guerra interna de poder y de intereses parece haber empezado. "Va a ser una pelea, lo verán. Les garantizo que cuando comencemos la reforma financiera, para tratar de cambiar las reglas y evitar lo que nos ha causado tanta desazón en todo el país. Va a haber gente que dirá ¿por qué se mete con la industria financiera?", dijo.

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"Sólo quiero que tengamos reglas establecidas para que cuando estos tipos tomen decisiones estúpidas no terminemos pagando la cuenta. No me molesta dar esa pelea", añadió Obama, al defender una reforma para limitar las actividades especulativas de los bancos y poner techo a las fusiones que dan paso a megacorporaciones dentro del sector.

Obama ya había criticado duramente a los bancos por las "bonificaciones excesivas" que algunas entidades dieron a sus empleados en 2009, durante la peor crisis económica desde 1930, y luego de recibir miles de millones de dólares de asistencia estatal.

The New York Times señaló ayer que Wall Street "se ha convertido en el escenario perfecto para la Casa Blanca en su intento de sacar a los demócratas del atolladero tras Massachusetts", donde los demócratas sufrieron un sonoro revés en la disputa por una banca clave en el Senado. Y nada menos que en el feudo de los Kennedy.

El Obama más duro volvió ayer a escena en un día difícil, mientras digería aún una decisión de la Corte Suprema que permite a empresas privadas hacer aportes para lobby en campañas políticas. Y teme que ese baile de millones favorezca más a la oposición republicana que a los demócratas, en momentos en que el partido no parece encontrar el punto de conexión perdido con el electorado, tras un año de gestión.

Para colmo, crece la resistencia en el Senado para ratificar a Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal -lo más parecido a nuestro Banco Central en este país- y eso enerva a la Casa Blanca, que considera al cauto banquero como "la mejor opción" para presidir la entidad financiera.

Y en el Senado, en cambio, consideran a Bernanke como "demasiado atento" a los intereses de la Casa Blanca. "El hombre del año puede quedarse sin empleo", ironizó la prensa local frente al incierto destino del hombre que fue portada de varias revistas y cuyo mandato vence dentro de una semana, el día 31.

Reacción

Frente a este panorama, "estos tipos", tal como calificó Obama a los directivos de la industria financiera, reaccionaron en masa al feroz tono del discurso presidencial. Las bolsas cerraron en baja por la ofensiva del presidente y las dudas sobre el aval legislativo a Bernanke (ver aparte).

"Esta no es una baja debida a resultados de empresas o debida a estadísticas económicas: es verdaderamente una baja debida a temores políticos", comentó Gregori Volokhine, de Meeschaert New York. Y algunos dijeron ayer que la figura de Paul Volcker, es presidente de la Fed, había sido reivindicada, ya que había insistido en prohibir a los bancos comerciales especular por su propia cuenta en los mercados financieros.

El clima en Washington y en Nueva York se enrareció a partir del martes, en que los demócratas sufrieron un golpazo con la derrota que le propinó la oposición republicana en Massachusetts. A eso se suma la incertidumbre por el futuro de Bernanke y el giro presidencial a un estilo que algunos tildan como "combativo y populista".

En medios republicanos hubo voces de alerta por las decisiones de Obama contra el sector financiero. Sin embargo, la verdadera batalla comenzará en el Congreso, donde debe ser tratada la polémica iniciativa presidencial.

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