"Obama es una versión zombie de Bush"

El director para América latina del Centro de Política Internacional cree que la región "no es una prioridad para Estados Unidos"
"Obama es una versión zombie de Bush", dice, tajante, Adam Isacson, director para América latina del Centro de Política Internacional de Washington, al evaluar la política del presidente Barack Obama hacia América latina durante su primer año de gobierno. Página/12 conversó con Isacson durante su breve paso por Lima para dar una conferencia acerca de la política norteamericana en la región.

–¿Cuáles son los cambios en la política norteamericana hacia América latina durante el primer año de gobierno de Barack Obama?

–En su primer año de gobierno Obama no ha implicado ningún cambio para la región. Hasta ahora hay una continuidad de la política dura de Bush, pero tal vez con una cara más suave. Lo que hemos visto hasta ahora en la política de Obama ha sido una versión zombi de Bush.

–¿A qué atribuye la continuidad?

–A que América latina no es una prioridad para Obama, que tiene la atención puesta en Afganistán, en la economía y en la reforma al sistema de salud de Estados Unidos. Durante casi todo el 2009 tuvimos a los mismos diplomáticos del gobierno de Bush manejando la política hacia América latina. Recién hace dos meses asumió como encargado para la región en el Departamento de Estado Arturo Valenzuela. Siendo optimista, espero que con este nombramiento pueda haber cambios.

–Pero Valenzuela se estrenó en el cargo reconociendo las elecciones en Honduras realizadas por el gobierno golpista de Micheletti.

–Es cierto, y eso es bastante de-salentador. En el caso de Honduras, Obama ha cedido a las presiones de los sectores más conservadores del Partido Republicano para avalar el golpe de Estado. Ese apoyo y la instalación de bases militares en Colombia marcan hasta ahora la política de Obama hacia América latina, lo que está causando una gran decepción. Ha perdido mucha credibilidad en América latina.

–¿El objetivo de las bases militares norteamericanas instaladas en Colombia va más allá de la lucha contra el narcotráfico?

–Estas bases militares no son exclusivamente para luchar contra el narcotráfico. El texto del acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia no habla del narcotráfico y de las FARC. Dice, en términos muy vagos, que es para ayudar a Colombia a defenderse de una amenaza mutua. Las bases instaladas en Colombia le dan a Estados Unidos acceso a toda la región, excepto Tierra del Fuego. Con estas bases, Estados Unidos quiere tener la capacidad militar para cualquier futura contingencia.

–¿Esa contingencia es una posible invasión a Venezuela para sacar a Hugo Chávez del poder?

–Para desestabilizar gobiernos o patrocinar golpes de Estado no se necesita tener bases militares en Colombia. El objetivo real de estas bases es que sirvan como una garantía de defensa de Colombia frente a Venezuela. Si Venezuela ataca a Colombia o si hay evidencia de que el gobierno de Venezuela apoya a las FARC, entonces una intervención militar norteamericana en Venezuela sería una opción entre varias.

–¿La relación de Chávez con el gobierno de Irán es otra razón que puede generar una acción militar de Washington contra Venezuela?

–Lo que más teme Estados Unidos es la posible influencia de Irán en la región. Es por eso que la reunión de Lula con el presidente de Irán cayó muy mal en Washington. La colaboración militar de Venezuela con Irán es un tercer factor, sumado a los dos que mencioné anteriormente, que podría llevar a una intervención militar estadounidense en Venezuela. Si hay información de que Venezuela tiene un acuerdo con Irán para darle uranio, con el que Irán podría desarrollar una bomba atómica, entonces creo que una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela es muy probable.

–¿Obama ve a Chávez como su mayor problema en la región?

–Sí. Considera que Venezuela es un problema mayor que Cuba. Con las bases militares en Colombia y la base en Curaçao, Estados Unidos ha formado un cerco alrededor de Venezuela, algo parecido, aunque a menor escala, del cerco que ha formado alrededor de Irán con Irak y Afganistán.

–¿Cuál es el futuro del Plan Colombia con Obama?

–La ayuda a Colombia sigue casi tan grande como siempre. El Plan va a continuar, aunque tal vez se desmilitarice un poco. Creo que va a haber mayor ayuda económica para programas sociales, pero ligada a las operaciones militares para recuperar territorio que está controlado por las FARC. El esquema ahora es, primero, quitarles terreno a las FARC y, después, ingresar a ese territorio con ayuda económica. En su versión zombie de Bush, Obama sigue apoyando a Uribe, lo que no ocurre entre la mayoría de los congresistas del Partido Demócrata. En política exterior, Obama está a la derecha de los congresistas demócratas, mientras en la política doméstica es a la inversa.

–¿La política antidrogas del gobierno norteamericano está marcada por los intereses políticos de Washington?

–La política antidrogas de Estados Unidos es usada como un arma para criticar a países con gobiernos de izquierda, como Bolivia y Venezuela. En Perú y Colombia los narcos operan con bastante libertad y Estados Unidos no critica a sus gobiernos, pero sí critica muy fuerte a los gobiernos de izquierda.

–¿Cómo ve la relación de Obama con la Argentina?

–No es una prioridad para Estados Unidos. El peso político de la Argentina en la región se ha reducido bastante, especialmente con el crecimiento del peso de Brasil. En Washington hay desconfianza y desacuerdo con la política económica del gobierno argentino. Con la Argentina hay una relación cordial pero distante, y creo que va a seguir así.

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