Obama, la verdad y la Argentina

Por Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

La discusión teórica entre verdad y acción política, tiene un caso muy concreto para analizarla, en las definiciones publicas del Presidente electo de los EE.UU respecto a la crisis económica mundial.

Desde que ganó el 4 de noviembre, los valores de Wall Street han caído fuertemente.

La razón es muy simple: Obama está diciendo la verdad.

Dos días después del triunfo, adopta la definición más relevante sobre la economía, al reconocer que la crisis económica que afecta a los EE.UU. y se ha globalizado, durará años e incluso puede prolongarse durante más de un período presidencial, es decir superar los cuatro años.

Pero como hiciera Roosevelt entre 1932 y 1933, cuando eludió cogobernar con un presidente muy desgatado como era Hoover, ahora Obama parece repetir la actitud del presidente más importante del Partido Demócrata. Es que un desgaste prematuro por cogobierno en la transición, puede hacer que el Presidente electo asuma habiendo ya perdido parte de su popularidad y credibilidad.

Obama no está cediendo a la presión de los mercados y prefiere decir la verdad sobre el largo plazo, mientras elude las definiciones sobre el corto, salvo algunas excepciones.

Los pragmáticos, dice que Obama deberá dar una versión optimista, para justificar una rebote de las acciones. Pero esto es una visión sólo de corto plazo. Frente a la crisis económica mundial más grave desde la Segunda Guerra, Obama esta actuando como Churchill: prefiere decir la verdad, a costo de complicar el corto plazo, pero asumiendo que las soluciones del largo no llegaran con un falso optimismo de coyuntura.

En este marco y respecto a su relación con la Argentina, la mantenida por los presidentes argentinos con sus pares demócratas ha sido un tanto paradojal. Frondizi tenía una buena relación con Kennedy, pero ello no fue suficiente para impedir que sectores de su administración, lo vieran con sospecha por su posición frente a Cuba y la comentada reunión con el Che Guevara. El gobierno demócrata más progresista, fue hasta ahora el de Carter y este coincidió con el régimen de facto de Videla.

A Menem le tocó Clinton y con él, más que con Bush padre, se llevaron adelante las relaciones carnales.

Obama es para Cristina Kirchner una oportunidad. La cuestión es si hay decisión para usarla. La elección confirmó que el fenómeno hispano en los EE.UU. es cada vez más relevante, pero también que América ltina como región y en particular América del Sur, tienen poca relevancia. Mc Cain visitó en campaña dos países de América ltina (México y Colombia) y Obama ninguno, aunque planificó una gira que no llegó concretarse, que lo hubiera llevado a tres (México, Brasil y Chile).

Argentina quedó fuera de las dos agendas, pero Obama en su planificación mostró algún mayor interés por el Cono Sur.

Si Argentina busca exportar más a los EE.UU., con el nuevo Presidente no lo logrará, dada su tendencia más proteccionista. Obama no avanzará en el Tratado de Libre Comercio con Colombia y durante la campaña dijo que iba a revisar el Nafta. La crisis mundial, cerrará más las economías en el mundo y el gobierno demócrata encontrará nuevas justificaciones para hacerlo. Probablemente, los exportadores de limones argentinos, se verán frustrados.

Lo que Obama da al gobierno argentino, es la oportunidad de abandonar los prejuicios ideológicos que llevaban a mantener un discurso crítico hacia Washington.

Para la forma como se maneja el gobierno argentino, lo más importante es que Bush era muy impopular en la Argentina y en cambio los primeros sondeos realizados después del triunfo de Obama, muestran que es muy popular en el país.

Cristina Kirchner podía pensar con razón, de que una foto con Bush le restaba votos, pero ahora es evidente que una con Obama se los suma.

El presidente electo no mostró demasiados planes o propuestas concretas para América latina, pero se diferenció en la actitud, anunciando que podría dialogar con Castro y con Chávez pese a las diferencias.

Ya no hay razones ideológicas ni imagen para eludir coincidencias con el presidente de los EE.UU. y seguramente, la Pesidenta argentina ha puesto en marcha ahora gestiones para reunirse con Obama y su esposa, la cuestión será cuando lo logrará.

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