Obama también pelea en el frente mediático

La señal de cable conservadora que apoyó a George W. Bush dedica sus programas políticos a criticar a la administración demócrata. Según los asesores del presidente de EE.UU., el canal es un "ala del Partido Republicano".
Además de las dos guerras que mantiene abiertas en Irak y en Afganistán, la Casa Blanca ha encontrado tiempo y energías para declarar una tercera: contra la cadena conservadora de noticias por cable Fox News. Desde hace varios días, los funcionarios de la Casa Blanca no han dejado de lanzar invectivas contra esta cadena, que fue favorita durante la administración republicana y que cuenta con algunos de los comentaristas de derecha más críticos del gobierno actual. Alguno de estos comentaristas, como Glenn Beck, ha llegado a tildar de "racista" al presidente Barack Obama.

La primera en abrir la brecha fue la directora de Comunicaciones de la Casa Blanca, Anita Dunn, quien hace diez días aseguró que la cadena, que tiene como lema "Justo y equilibrado", actúa "casi como el departamento de investigación, o el departamento de comunicaciones, del Partido Republicano". Como resultado, el director de Fox News, Michael Clemente, emitió un comunicado en el que aseguraba que la Casa Blanca había decidido "declarar la guerra contra un medio de comunicación". Desde entonces se ha producido un continuo toma y daca de recriminaciones entre la cadena de noticias y la residencia presidencial.

Fox niega que su cobertura sea parcial. De hecho, incluso la Casa Blanca admite que no tiene ningún problema con los corresponsales de esta cadena encargados de la cobertura presidencial. El problema es con los programas de comentario político. Analistas como Bill O’Reilly, Glenn Beck o Sean Hannity suelen arremeter contra la administración demócrata. En concreto, Beck originó una campaña que acabó con la dimisión de Van Jones, asesor de la Casa Blanca para asuntos medioambientales.

En una aparición en la cadena CNN el fin de semana pasado, el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, aseguró que "el presidente no la percibe (a Fox News) como un medio periodístico, en tanto que tiene una perspectiva" en sus informaciones. Por su parte, el asesor político de Obama, David Axelrod, declaró el domingo que "no son solamente los comentaristas, es la mayor parte de su programación. Si la ves, no son realmente noticias".

Algo similar ha dicho el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, que aseguró que "nuestra opinión se basa en algunas de sus coberturas y en la justicia de sus coberturas". En un detalle que fue muy comentado, Obama concedió entrevistas a cinco canales de televisión el mes pasado para hablar sobre la reforma sanitaria y dejó fuera a esta cadena.

La pelea recibió una amplia cobertura en la prensa norteamericana. En el diario The Washington Post, la comentarista Ruth Marcus opina que la contienda "hace parecer a la Casa Blanca infantil y mezquina". Otros, en cambio, creen que se trata de una disputa que en el fondo beneficia a ambas partes. En las páginas del diario The New York Daily News, el comentarista David Hinkley señala que, desde el comienzo de la pelea, Fox vio aumentar su cuota de audiencia. Y la administración Obama "se anota puntos ante sus simpatizantes progresistas, preocupados de que la disposición del presidente a abandonar la opción pública en la reforma sanitaria y a plantearse el envío de más tropas a Afganistán pudiera indicar que se apartaba del camino que ellos esperaban que siguiera", apunta Hinkley. (EFE)

Rebaja de sueldo para ejecutivos

Barack Obama forzará una drástica reducción en los salarios en las compañías que aceptaron rescate financiero del gobierno.

El Departamento del Tesoro demandará recortes en las indemnizaciones de 25 ejecutivos en las siete instituciones financieras que están más endeudadas con el gobierno, de acuerdo con información a la que accedió The Wall Street Journal. Kenneth Feinberg, el funcionario del departamento que se ocupa de controlar los salarios en las compañías que formaron parte del rescate, forzará a los ejecutivos a recortar sus bonos en un promedio del 50%, mientras que los sueldos serían rebajados en un 90 por ciento. Las restricciones se aplicarán sólo a aquellas compañías que aún reciben préstamos del gobierno, entre ellas AIG, Citigroup y Bank of America. Serán aplicadas a 175 ejecutivos en total.

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