Obama: "Salimos del borde del abismo"

El mandatario norteamericano defendió su política económica y prometió la reforma del deficitario sistema de salud para "este año"
WASHINGTON.- Justo cuando las encuestas empiezan a mostrar cierta desconfianza en su gestión, Barack Obama subió la apuesta. Ayer ató su futuro político a lograr "este año" la aprobación de una reforma del sistema de salud que será vital "para recuperar la economía" de la superpotencia en recesión.

"En seis meses hemos logrado sacar a la economía del borde del abismo", dijo Obama, al pedir confianza para un plan que despierta muchas dudas en el Congreso, donde se lo acusa de estar "despilfarrando" el dinero público. Fue la mención más explícita con la que vinculó la reclamada reforma de salud a la necesidad de mejorar las cuentas del país, que empieza a dudar del efecto de su costoso "Plan de Estímulo", que significó 800.000 millones de dólares.

En una misma jornada, Obama no sólo ratificó la cuestionada reforma de salud, que los republicanos resisten por entender que subirá el déficit fiscal, sino que también ratificó el cronograma de retiro de las tropas norteamericanas de Irak.

"La reforma del sistema de salud será aprobada este año", dijo Obama, al comenzar una conferencia de prensa (la cuarta en seis meses), que generó tal expectativa que los asientos se agotaron en cuestión de segundos.

El presidente dio respuestas muy largas y casi todas fueron sobre el sistema de salud. "Hay mucho gasto público y por eso necesitamos esta reforma. La aprobaremos este año y no será una reforma que contribuya a aumentar el déficit presupuestario del país", dijo Obama, en desafío a la oposición republicana, que lo acusa de ser el presidente "más despilfarrador" de la historia.

Hay dudas de que el cronograma con el que ayer se comprometió Obama pueda cumplirse. El país padece ahora un déficit de un billón de dólares y el argumento opositor es que el plan duplicará ese enorme agujero en pocos años.

Lo que Obama pretende es garantizar cobertura médica en una sociedad donde 40 millones de personas carecen por completo de ella. Y que resulta cara e ineficiente para buena parte del resto de la población.

"Si no cambiamos, no mejoraremos", dijo Obama, al apuntar al meollo de la cuestión: la ineficacia y costo del sistema de salud. "Entiendo que la gente sienta incertidumbre y desconfianza, pero mi esperanza es que crezca la convicción de que el cambio puede hacerse", dijo.

"Tenemos que apurarnos con esto. Todos los días recibo cartas de personas pidiendo ayuda. Y en un país como el nuestro, eso no es correcto. Por eso quiero apurarme", dijo Obama cuando se le preguntó si "corría" con el tema para no perder sustento político.

La otra promesa que ratificó ayer fue retirar las tropas norteamericanas de Irak para fines de 2011. Eso confirmó un cronograma que no pocos partidarios demócratas consideran precipitado. El presidente dijo que la retirada se habrá completado para fines de 2011, pese a que habrá que pasar "días duros" antes de llegar a eso. Obama habló tras recibir en su despacho al primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, en un encuentro con el que, según se indicó, la Casa Blanca quería subrayar una mejora en la relación bilateral.

Pero la cuestión estrella ayer fue la reforma sanitaria, que viene castigando la imagen del presidente y de la que decidió salir al cruce en una conferencia de prensa.

Según Obama, los cerca de 48 millones de estadounidenses que carecen de cobertura sanitaria están esperando liderazgo. Al entrar de lleno en la política, apuntó a las críticas de senadores republicanos que esta semana aseguraron que si conseguían evitar la reforma asestarían "una derrota irreversible" para Obama.

"Esto no gira en torno de mí. Yo ya tengo un seguro médico estupendo, como lo tiene cada congresista", ironizó el presidente. "La reforma gira en torno de cada estadounidense que alguna vez ha temido perder su cobertura si contrae una enfermedad grave o si pierde su empleo. Este debate no es un juego", dijo. Y eso pareció una referencia clara al retroceso que esta semana tuvo Obama en las encuestas, castigado por las dudas de que pueda ser capaz de llevar adelante la reforma a la que ayer, prácticamente, supeditó buena parte del futuro de su gestión.

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