Obama se reúne con sus asesores en seguridad

Barack Obama convocó ayer a sus principales asesores en seguridad a una reunión en la Casa Blanca con el objetivo de tratar las falencias en la seguridad de los aeropuertos reveladas luego del atentado terrorista navideño. Con esto también buscó esquivar las acusaciones de los republicanos con relación a su negligente capacidad de lidiar con amenazas terroristas.
Gracias al fallido atentado de un explosivo a bordo del vuelo 253 el 25 de diciembre pasado, la cuestión terrorista saltó a la cima de la agenda política, eclipsando el debate de la reforma de salud, la tasa de desempleo del 10 por ciento y la crisis económica que aún persiste en los Estados Unidos.

La acusación de que los demócratas no pueden ser confiables en "mantener al país a salvo" puso en evidencia el legado político del partido republicano. Sumado a ello, el fuerte ataque de Dick Cheney horas después del frustrado incidente dejó pocas dudas sobre su pensamiento beligerante a la hora de combatir al terrorismo.

El ex vicepresidente declaró que Barack Obama "parece haberse olvidado de que su país está en guerra". Dicha acusación fue duramente desestimada por John Brennan, el jefe de contraterrorismo de la Casa Blanca, quien acusó a Cheney de "tergiversar voluntariamente la posición del presidente".

Pero las críticas han dejado su aguijón y, con una ambiciosa agenda doméstica colgando en la balanza del Capitolio, Obama –que regresó ayer luego de diez días de vacaciones en Hawai– sencillamente no puede permitirse correr riesgos.

La Casa Blanca quiere que el Congreso apruebe el proyecto de reforma de salud para que se convierta en ley antes del discurso presidencial anual frente al Capitolio fechado para finales de este mes. Con esto, el presidente tendría más libertad para enfocarse en la vacilante economía, tema complicado para los demócratas que enfrentan las elecciones de medio término en noviembre, ya con pérdidas significativas tanto en el Senado como en la Cámara baja.

Barack Obama insistió en que aquellos a cargo serán considerados responsables por no evitar el ataque del cual hubo numerosos indicios, y el cual demostró cómo las enseñanzas de los ataques del 11 de septiembre no fueron utilizadas por las fragmentadas agencias de inteligencia.

Por el momento no hay señales de que vayan a rodar cabezas. Pero los republicanos están determinados a encontrar chivos expiatorios en las audiencias del Congreso programadas para este mes, lo cual mantendrá la cuestión del terrorismo en el centro de la conciencia pública.

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