Obama: la reforma del sistema de salud es central para la reactivación

Dijo que no implicará mayor déficit y que se financiará con fondos de otros programas.
Con su popularidad en baja y la economía que no logra despegar, el presidente Barack Obama salió ayer a defender con fuerza la reforma del sistema de salud que propuso cuando dijo que es "central" para la reactivación económica.

La propuesta está siendo atacada en el Congreso con virulencia no sólo por la oposición republicana sino que también por miembros de su propio partido. Uno de los principales argumentos empleados contra la medida es el costo, que algunos analistas han valorado en cerca de un millón de millones de dólares y que los críticos de la reforma creen que puede repercutir negativamente en un déficit presupuestario.

El jefe de la Casa Blanca quiso atajar esos miedos al asegurar: "la reforma del sistema sanitario no engordará nuestro déficit en los próximos diez años, y lo digo en serio". Según explicó, "dos tercios del costo de la reforma se pueden costear redistribuyendo dinero que simplemente se desperdicia en programas de salud federales". Y sobre este tema explicó que su gobierno sabe hacerlo ya que tras heredar la peor crisis de los últimos 50 años ya se evitó "lo peor".

Si no se acomete la reforma y se controla el gasto sanitario -la principal partida en el déficit federal, según señaló- "no seremos capaces de controlar nuestro déficit. Si no reformamos el sistema, el costo para ustedes seguirá multiplicándose. Si no actuamos, 14.000 estadounidenses perderán su seguro médico cada día".

"No se trata únicamente de los 47 millones de estadounidenses que no tiene seguro médico. La reforma concierne a todos los estadounidenses que tienen miedo de perder el seguro médico cuando se enferman, cuando se quedan sin trabajo o cuando cambian de trabajo", explicó. "Esta relacionada a las pequeñas empresas que se han visto obligadas a despedir a sus empleados o a disminuir la cobertura médica que les daban porque era demasiado cara."

Obama reconoció sin embargo que muy probablemente la reforma no será aprobada antes de que el Congreso entre en receso el 7 de agosto como había pedido. Cuando dijo que "lo haremos este año". Explicó que era importante fijar fechas para que las cosas se muevan, pero agregó que no firmará cualquier proyecto de ley.

Sus palabras pusieron una vez más evidencia que Obama es un hombre de principios que quiere cumplir con sus promesas electorales, pero al mismo tiempo es un realista que conoce muy bien cómo funciona Washington.

Durante la conferencia de prensa que ofreció ayer Obama tuvo dos audiencias muy distintas. Por un lado se dirigió a los miembros del Congreso para pedirles que dejen de lado la politiquería y por el otro, le explicó al estadounidense medio cuáles son los beneficios que la reforma le aportará.

"Yo comprendo cuan fácil esta ciudad es consumida por los juegos políticos". Lanzó Obama "he oído un estratega republicano decirle a su partido que mismo si quieren hacer concesiones, la mejor política es 'tirar a matarla'. Otro senador republicano dijo que terminar con la reforma del sistema de salud equivale a terminar conmigo. Pero déjeme que sea claro. Esto no esta relacionado conmigo. Yo tengo un seguro médico muy bueno y también tienen uno los miembros del Congreso".

Ayer Obama también mostró que conocía los agujeros del sistema y mencionó, por ejemplo, la cantidad de tests a los que frecuentemente son sometidos los pacientes simplemente porque no tiene un expediente médico centralizado y computarizado.

Prometió además que no aceptará ningún proyecto de ley que aumente el déficit, es decir que no tenga previsiones que indiquen como la reforma será pagada. Dijo que no aceptará que el costo de la reforma lo pague la clase media y que está más de acuerdo con aumentarle los impuestos a la clases más poderosas.

Al estadounidense medio le dijo que pese a las diferencias entre el oficialismo y la oposición ya hay varios puntos consensuados. La reforma proveerá seguridad y estabilidad a todos. El gobierno no intervendrá en las decisiones sobre la atención médica. Los que quieran seguir con el seguro médico privado que tienen podrán hacerlo. Pero las empresas que provean estos seguros médicos no podrán dejar a alguien sin cobertura cuando este enfermo ni cuando pierde o cambie su trabajo.

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