Obama recorta gastos y quiere "privatizar" los vuelos al espacio

Es para reducir el rojo fiscal. Si bien desde hace años los privados colaboran con la NASA, el gobierno busca que participen al máximo en áreas sensibles, como la construcción de naves que llevan astronautas a las estaciones. La idea genera protestas.
Acuciado por la necesidad de reducir su rojo fiscal de 1.4 billones de dólares, el gobierno de Barack Obama propondrá hoy un recorte de gastos para la NASA, la agencia estatal encargada de la actividad espacial. La idea es estimular a las compañías privadas a construir, lanzar y operar naves espaciales para ese organismo. Aunque desde hace muchos años hay contratistas privados colaborando en programas de la agencia, la estrategia -según los analistas- implicaría una virtual "privatización" de muchas áreas sensibles de la industria espacial, lo que provoca polémicas.

En el nuevo presupuesto federal que se conocerá hoy, Obama suspenderá la financiación de los planes de su antecesor George W. Bush de enviar una nueva misión a la luna, según anticiparon ayer medios locales y voceros de la Casa Blanca. El programa afectado es el "Constellation", que trabaja en el desarrollo de cohetes del tipo Ares con el objetivo de volver a realizar viajes a la Luna en un plazo hasta 2020. Una comisión creada por Obama concluyó que la iniciativa costaría mucho más de los US$ 9.000 millones que le fueron asignados. Varios expertos esperan por ello que los actuales planes de Obama tengan que hacer frente a una fuerte oposición en el Congreso.

Sin embargo, aunque por un lado le recortó dinero, el gobierno de Obama dispuso que la financiación de la agencia espacial subiría en unos US$ 6.000 millones en los próximos cinco años, aunque los fondos no serían empleados para posibles viajes a la Luna o a Marte. Los planes prevén que la NASA invierta más bien en poner en marcha vuelos comerciales al espacio. En base a ello, los astronautas serían transportados a la estación espacial internacional que hoy orbita la Tierra a cambio de un pago, en una especie de servicio de "taxi". El dinero también serviría de estímulo a empresas para construir naves espaciales que lleven astronautas a la estación orbital luego de que sean retirados los transbordadores este mismo año, indicaron las fuentes.

Aún no hay muchos datos y lo poco que se conoce es fragmentario. Pero la privatización de la actividad permitiría a la agencia espacial dedicarse a otros objetivos, como explorar más allá de la órbita terrestre, dedicarse a más investigaciones y estudiar nuestro planeta con mejores satélites y estimularía el surgimiento de una nueva generación de empresas privadas -algunas con raíces en la Internet- para innovar.

Sin embargo, existe preocupación al respecto, tanto de ex funcionarios de la NASA como de líderes del Congreso. Algunos creen que el espacio sigue siendo una actividad peligrosa que no conviene dejar por entero en manos privadas con fines de lucro. Los críticos temen que el gobierno perdería así conocimiento y control, incluso en un área donde puede estar en juego la seguridad nacional y la innovación tecnológica. Mike Gold, asesor de Bigelow Aerospace, quien está construyendo la primera estación espacial comercial, rechaza esos miedos. Cree que el gobierno debió haber privatizado el lanzamiento de astronautas "hace décadas". "Obligará al mundo aeroespacial a volver a ser competitivo y nos devolverá a nuestros días de gloria", opinó.

Políticos y legisladores ligados a la misión lunar y millares de trabajadores en los centros espaciales de Florida, Alabama y Texas están molestos. En un comunicado, la legisladora Suzanne Kosmas, de Florida, dijo que la propuesta de Obama "dejaría a la NASA esencialmente sin un programa y sin una agenda para la exploración fuera de la órbita de la Tierra".

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