Obama recibió el Premio Nobel de la Paz defendiendo la guerra

Dijo que sus logros son escasos ante galardonados como Schweitzer o Mandela. Pero afirmó que "a veces la guerra está justificada". Y recordó que está enviando miles de jóvenes al frente: "Algunos matarán, otros serán matados", sostuvo.
La tapa del diario noruego Dagbladet colgada en carteles por el centro de Oslo adelantó lo que unas pocas horas más tarde intentó responder Barack Obama. Con una enorme foto del presidente estadounidense el diario decía en su único título a toda página: Krigs-Eller Freds-President? (¿Guerra o paz, presidente?).

Obama intentó una de esas respuestas típicas de los políticos yéndose por un camino intermedio. Pero la verdad salió de su boca cuando justificó las decisiones que, dijo, tiene que tomar inevitablemente como comandante en jefe. "A veces la guerra está justificada", lanzó con su tradicional voz calma y firme. Y de inmediato siguió con una robusta defensa del uso de la fuerza militar por necesidades humanitarias y para preservar la paz.

"El mal existe en el mundo. Un movimiento no violento no pudo detener a los ejércitos de Hitler. Las negociaciones no pueden convencer a los líderes de Al Qaeda de deponer las armas Decir que a veces es necesaria la fuerza no es una llamada al cinismo: es un reconocimiento de la historia, de las imperfecciones del hombre y de los límites de la razón", marcó.

Un momento antes, había recibido la medalla y el diploma del premio Nobel de la Paz 2009 de manos del presidente del comité noruego Thorbjorn Jagland quien se justificó diciendo que "no hay que desaprovechar las oportunidades. Este es el momento para honrar a alguien para que cumpla con sus cometidos".

De esa manera le daba en cierta manera la razón a aquellos que creen que entregar el Nobel a Obama por sus "extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional", aun cuando sus iniciativas siguen, en general, precisamente en el terreno de los "esfuerzos", es como dárselo a un científico que podría tener posibilidades de descubrir la vacuna contra el cáncer. Pero al mismo tiempo, Jagland dijo que "en la peor década desde la Segunda Guerra Mundial (premiar a Obama) es premiar a la esperanza".

Obama no dejó de lado la controversia que lo acompañó hasta Oslo para recibir el Nobel de la Paz apenas 9 días después de anunciar el envío de otros 30.000 soldados a Afganistán haciendo suya la guerra lanzada por George Bush.

"Soy responsable del despliegue de miles de jóvenes estadounidenses que lucharán en un país lejano. Algunos matarán. Otros serán matados", dijo bajando la voz. "No importa cuán justificable sea, la guerra promete tragedia humana", reconoció. Y tampoco eludió hablar de la polémica que se desató desde el anuncio en octubre pasado. "Mis logros son escasos en comparación con gigantes de la historia que recibieron antes el Nobel de la Paz, como Albert Schweitzer o Nelson Mandela", admitió.

"Además hay hombres y mujeres en todo el mundo que están en prisión o son golpeados por buscar la justicia. No puedo replicar nada a aquellos que piensan que esos hombres y mujeres merecen este honor mucho más que yo",

La ceremonia había comenzado con un saludo de los Obama a los reyes y príncipes noruegos. En el momento de la foto, Michelle Obama se interpuso ante los fotógrafos y comenzó a sacarle unas pelusas del traje de su marido. Luego, dentro del recinto y tras una interpretaciones de música clásica escandinava apareció el "toque negro" con música soul y jazz seguido marcando el ritmo con el pie por Obama, el actor Will Smith con su familia y varios otros invitados.

Al promediar su discurso, Obama hizo una distinción en el uso de la fuerza: "Cuando el uso de la fuerza es necesario, tenemos un interés estratégico y moral en comprometernos a ciertas reglas de conducta. Incluso cuando nos enfrentamos a enemigos despiadados que no respetan reglas, creo que EE.UU. debe seguir siendo abanderado en la conducción de la guerra". Lo que diferencia a su país, dijo, de sus enemigos, es el apego a estándares morales. "Por eso prohibí la tortura, por eso ordené el cierre de Guantánamo y por eso he reafirmado el compromiso con la Convención de Ginebra".

Y de inmediato lanzó un párrafo desafiante. "Mas allá de los errores que hayamos cometido. La verdad es que Estados Unidos ayudó a mantener la seguridad internacional por más de seis décadas con la sangre de nuestros compatriotas y el poder de nuestras armas", dijo.

El discurso de 36 minutos fue apenas interrumpido por dos leves aplausos. El texto había sido profundo, filosófico y en cierta manera alejado de sus acostumbrados sermones que crean mística y alegría.

Una mayor excitación se vivió afuera del palacio de la Municipalidad de Oslo donde se realizó la ceremonia. Miles de noruegos, la mayoría muy jóvenes, se agolparon a lo largo de la avenida que va desde el hotel donde se alojaba el presidente estadounidense a la alcaldía. Unos pocos tenían banderas estadounidenses. La mayoría parecía haber encontrado algo que hacer en un día de tres grados bajo cero y un aguanieve persistente.

"Más que a Obama, quería ver a Michelle. Ella si que tiene estilo. El también tiene estilo pero no se compara a ella. La verdad es que estaba fantásticamente vestida, no como las otras viejas", me dice Jils, una estudiante de Diseño de la universidad estatal, rubia, alta y de ojos azules como sus cinco amigas que aguardaban a la caravana presidencial detrás de la vallas. Pero Thorb, un profesor de Historia que esperaba a Obama cerca del hotel SAS Blue Royal, fue más político. "Vengo todos los años desde que me traía mi padre -comenta- esta vez vine no porque crea que Obama sea un pacifista y se merezca el premio sino que necesita nuestro apoyo para que no ceda ante las enormes presiones de la derecha bushista".

Todo terminó con una rueda de prensa en la que Obama ratificó la retirada de sus tropas de Afganistán a partir de julio de 2011 y luego firmó una larga dedicatoria en un libro de visitas que le valió un reto de su esposa. "¿Qué estás escribiendo? ¿Un libro?", le espetó Michelle. "No, ya habrá tiempo para eso", respondió él. Si lo concreta, el libro de Obama seguramente tendrá un capítulo sobre este premio que recibió ayer. Y habrá que ver si se trata de un capítulo repleto de objetivos cumplidos que justifiquen finalmente la entrega o si será una larga lista de las promesas no cumplidas como las que viene lanzando desde la campaña que lo llevó a la Casa Blanca.

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