Obama premiará el trabajo científico de una olavarriense

Es doctora en Física y trabaja en la Universidad de Illinois desde el año 2003. Mercedes Calbi lidera un grupo de investigación, presentó un proyecto para solicitar financiamiento y fue seleccionado entre miles por la Casa Blanca. Ahora, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama otorgará la distinción en persona a la olavarriense que marcó una diferencia: es la primera vez en la historia que su universidad recibe este premio y ella es la primer física mujer que lidera un proyecto de este nivel.
Mercedes habla tranquila desde el lugar donde trabaja. A veces le cuesta encontrar las palabras justas en español y se le advierte una tonada estadounidense, pero hay costumbres que mantiene en medio de su trabajo teórico y de la crianza de sus hijos: el mate la acompaña en su casa y en sus investigaciones más destacadas.

María de las Mercedes Calbi es doctora e investigadora en Física y se especializa en nanoteconología (una medición a una escala menor que un micrómetro, o sea a nivel de átomos y moléculas). Y desde Estados Unidos alcanzó logros que había empezado a transitar en Argentina. Pero sobre todo marcó una diferencia que ella asume humildemente: es la primera vez que su universidad recibe este tipo de distinción y es la primera vez que una mujer -que incluso en el país número uno del mundo se la prefiere en lugares menos expuestos- lidera un grupo de investigación con tanto éxito.

La distinción, conocida como Pecase por sus siglas en inglés, es el reconocimiento más importante otorgado por el gobierno de Estados Unidos a los científicos jóvenes que comienzan con sus carreras académicas. El trabajo del Departamento de Física de la olavarriense que transitó los pasillos de la Escuela Normal y de la UBA tiene un gran potencial en áreas tales como la separación de gases, la purificación y el almacenamiento. "Trabajamos en física de superficies, mi trabajo es más teórico, usamos lápiz, papel y computadora y en coordinación con gente que hace experimentos pero eso no lo hacemos nosotros en forma directa. Nosotros estudiamos los modelos, las explicaciones", detalla en diálogo con este Diario. En la vida cotidiana, sus investigaciones dan respuesta a preguntas tales como qué lleva al agua a condensarse en un vidrio, cómo se pega una pintura líquida sobre una pared o cómo funciona un filtro de agua, por mencionar algunos ejemplos.

Y en la vida institucional de la pequeña Souther Illinois University, este proyecto tendrá una fuerte repercusión. Sus veinte mil alumnos ya sienten que empiezan a tener otro prestigio si se comparan con otras universidades del país del Norte, donde estudiar a nivel superior no resulta tan sencillo ni accesible como en la Argentina.

Desde el comienzo

"Cuando decidimos venirnos fue duro", recuerda Mercedes, quien vive junto con su esposo Cristian Urba y sus hijos Nicholas (6 años) y Ailín (1 año). Su primer título fue de licenciada en Física, otorgado por la Universidad de Buenos Aires. Luego llegó el doctorado en la misma institución pública y el acceso a una beca de investigación del Conicet, que consistía en continuar las investigaciones en física dentro o fuera del país. "Una era para el Instituto Balseiro, y la otra para la Universidad de Penn State, en Pensylvania". Corría el año 2000 y la Argentina no proponía muy buenas perspectivas, así que "con mi novio decidimos casarnos e irnos a Estados Unidos". ¿Decisión fácil? "En absoluto. Tuvimos todas las dudas que te puedas imaginar. Mi marido tenía trabajo en ese momento en la Argentina y no sabía ingles, pero así y todo dijimos 'nos vamos' ".

Penn State es una universidad grande en un pueblo chico. Y eso permitió conocer gente, abrir puertas, realizar un curso acelerado del idioma y hasta que su esposo consiguiera trabajo en el Laboratorio de Astronomía de la Universidad. "Al principio no fue nada fácil, pero a los dos nos fue muy bien", relata. Hasta que debieron tomar otra decisión importante: la beca del Conicet obligaba a volver al país a trabajar por dos años o devolver el monto económico que el Estado había invertido en ella. En medio de la crisis, no había muchas opciones: "Si volvía no me garantizaban trabajo, así que devolví el monto de la beca y empecé de nuevo a buscar trabajo. El siguiente paso fue buscar un lugar en la carrera académica", que no es nada fácil para las mujeres, ni siquiera en Estados Unidos.

Pero Mercedes se lo hizo. Y llegó a una universidad más chica, en Illinois, como docente e investigadora. Hoy lidera un equipo de estudiantes de licenciaturas y doctorados que forman un excelente equipo de trabajo y desde donde buscan financiamiento a sus investigaciones. "En uno de esos intentos de conseguir dinero me presenté al National Science Foundation (Fundación Nacional de Ciencia), que es como el Conicet en Argentina".

Fueron más de cinco mil los participantes, con un elevadísimo nivel de exigencia, y de ellos se aprobaron 500. De esos 500, la Fundación elige a los mejores 20 para que el presidente de Estados Unidos entregue el premio. "Ya con estar entre los 500 estaba súper contenta, porque implica que por cinco años tenés dinero y trabajo. Pero es importante porque eran muchos participantes, muy competitivo dentro de todo el país, con universidades mucho más antiguas que Illinois y con prestigio".

Doble mérito

Ser mujer tiene su costo, aunque resulte paradójico, en el país donde se pretenden garantizar los derechos y la igualdad. Teoría pura, como la que estudia Mercedes. No sólo resultó complejo ingresar al Primer Mundo, sino ser física en ese espacio donde la prioridad la tienen los hombres. Por eso su distinción tiene otro peso también en el mundo académico norteamericano.

Ella es la única mujer en el departamento de Física. "Tener cualquier tipo de carrera es difícil, la carrera académica lo es. Acá nadie te protege de nada, no hay licencia de maternidad ni los derechos que tenemos en Argentina. Si trabajás, cobrás; si no, no. Es mucho más competitivo y la cuestión social no está desarrollada", explica mientras tiene en mente también -como si viviera aquí- los horarios y actividades de sus hijos.

Para las mujeres que desarrollan su tarea profesional en un lugar con exigencias tan elevadas, es complicado coordinar el trabajo y la vida familiar. "La carrera académica no te deja perder ni un segundo, por eso muchas mujeres pierden el camino. En Física por ejemplo somos minoría. Y eso se ve desde chicos, porque incluso desde la escuela primaria, aun cuando a las nenas les gustan las matemáticas y las ciencias, no es muy aceptada. La parte de competir a nivel intelectual está destinada a los hombres".

Por eso la lucha es permanente: "Aprendés a desarrollar una resistencia y una inventiva muy grande. Y venir de un país como la Argentina donde vivís resolviendo en el día a día permite que no te ahogues en un vaso de agua. Acá no están acostumbrados a salir de situaciones imprevistas, nosotros sí", dijo, viendo con ojos positivos lo que suele tener una connotación negativa.

Integrar la investigación y la educación es uno de los desafíos del proyecto que ya cuenta con solvencia financiera para seguir adelante. El 15 de enero será el día clave, cuando los veinte investigadores se encuentren con el presidente Barack Obama. "En lo personal los premios no me dicen nada, pero siempre es bueno que reconozcan el trabajo porque eso te impulsa, te permiten seguir adelante".

Le cuesta admitirlo, pero a Mercedes ya la consideran un modelo a seguir. "No es tan aceptado ni tan común que las mujeres vayan ocupando cargos importantes", reconoce. "una mujer triunfadora llama la atención, pero al mismo tiempo les da confianza". Y la olavarriense representa eso: confianza y liderazgo. A los 39 años, la olavarriense contará con el mérito de que el primer presidente negro de Estados Unidos premie a la primer mujer física de una universidad norteamericana.

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