Obama le pidió al gobernador de Illinois que abandone su cargo

Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos, pidió el miércoles la dimisión del gobernador de Illinois Rod Blagojevich, arrestado y luego liberado bajo acusación de haber puesto en subasta el lugar de senador que él dejó libre.
Lo informó el miércoles el portavoz del presidente electo, Robert Gibbs.

Obama, añadió Gibbs, sostiene además que la elección de su sucesor en el Senado en este punto deber ser confiada a elecciones convocadas especialmente para ello.

Por su parte, Blagojevich se mantiene en el cargo y por ley sigue teniendo poder de decidir sobre un nombramiento por el que, según interceptaciones telefónicas, quería obtener, como contrapartida, dinero, favores e incluso un puesto en el gobierno de Obama o una sede como embajador.

El presidente electo dijo y repitió que no había mantenido ninguna conversación con el gobernador respecto de la elección, pero en una entrevista su estratega electoral, David Axelrod, afirmó dos semanas atrás lo contrario: "El presidente electo y el gobernador se sentaron a discutir el nombramiento", dijo.

La oficina de Obama hizo circular entonces una declaración mediante la cual Axelrod se desmentía a sí mismo, diciendo que se había equivocado.

Por ahora, el fiscal Patrick Fitzgerald y el FBI no parecen tener la intención de limitar la investigación sólo aBlagojevich y a su equipo.

Los investigadores se disponen a interrogar a políticos tanto en Washington como en Chicago, a los que a su entender pueden haberse visto involucrados en el caso.

Hasta el miércoles se manejaba un nombre, que es el del diputado (representante) demócrata por Illinois, Jesse Jackson Jr., hijo homónimo del dirigente por los derechos civiles y ex candidato presidencial.

El sería el "candidato a senador número 5" que, en las escuchas, es descripto como dispuesto a entregar hasta un millón de dólares al gobernador para hacerse elegir senador.

Jackson ahora tiene una cita con el FBI, pero se declaró desvinculado de cualquier acusación.

De todas formas el suyo puede no ser el único nombre entre los demócratas en haber sido ensuciado por Blagojevich.

Por su parte, lo republicanos apuntan a transformar la investigación de Fitzgerald en un dolor de cabeza para los demócratas, como lo fue en su momento la indagación que el mismo fiscal realizó sobre la Casa Blanca por el denominado CIA-gate.

"El presidente electo -dijo el jefe del Partido Republicano, Mijke Duncan- debe inmediatamente hacer públicas todas las comunicaciones que su equipo de transición tuvo con la oficina del gobernador (...) La promesa de transparencia hecha por Obama al pueblo norteamericano debe ponerse ahora a prueba".

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