Obama ordenaría el envío de más tropas a Afganistán

El presidente desplegaría unos 35.000 militares adicionales para combatir a los talibanes
WASHINGTON.? Cuando falta menos de un mes para que viaje a Oslo a recibir el Premio Nobel de la Paz, el presidente Barack Obama parece haber llegado a una decisión sobre la difícil guerra que Estados Unidos libra en Afganistán. Y el paso incluye el envío de más tropas de refuerzo a ese sangriento frente.

Así aseguraron fuentes locales que, sin embargo, no tienen en claro cuál sería la magnitud de ese refuerzo. Las conjeturas hablan de opciones con envíos de 15.000, 30.000 o 40.000 soldados. O, incluso, un número más alto. En todos los casos, los refuerzos se sumarían a los cerca de 68.000 efectivos ya desplegados en la zona.

El diario The Wall Street Journal aseguró ayer, al citar fuentes próximas a las conversaciones, que la opción con más adhesiones contempla el despliegue de entre 30.000 y 35.000 soldados adicionales. A ellos se sumarían otros 10.000 militares que se encargarían del entrenamiento de las fuerzas afganas, para que puedan asumir paulatinamente el control de la situación.

Semanas atrás, se supo que la administración de Obama había ordenado ya el desplazamiento, por etapas, de otros 21.000 efectivos, aunque, en este caso, estaban destinados básicamente a tareas de apoyo.

En tanto, según The Washington Post, el embajador norteamericano en Kabul, Karl Eikenberry, envió dos mensajes clasificados a Washington en los que expresó su profunda preocupación por el envío de más tropas a Afganistán hasta que el presidente afgano, Hamid Karzai, demuestre que está dispuesto a luchar contra la corrupción y la mala gestión, que impulsaron el crecimiento de los talibanes, dijeron altos funcionarios.

Cualquiera que sea la magnitud del paso, Obama lo dará en contra del creciente rechazo de la sociedad estadounidense a permanecer en el frente de Afganistán. "Estamos perdiendo la guerra, ¿qué sentido tiene quedarse allí?", es el tipo de comentario que se escucha con cada vez más frecuencia por aquí.

La impresión fue corroborada ayer por una encuesta de la CNN, según la cual el 56% de los estadounidenses rechaza el envío de tropas adicionales a Afganistán. Y la tendencia alimenta nuevos rechazos a permanecer en ese frente. "En abril último, el índice de oposición a la presencia norteamericana en esa guerra era del 46%; hoy, es del 58%", afirmó una de las analistas del sondeo, Gloria Borger.

Pero la ampliación de la estrategia militar frente a la insurgencia talibana parece estar ya en marcha. "He hablado con el presidente Barack Obama y espero que anuncie, dentro de pocos días, cuáles son sus números para Afganistán", corroboró, desde Londres, el premier Gordon Brown.

Así, en términos similares a las conjeturas locales, Brown confirmó la ampliación del contingente, pero no su magnitud. El premier recordó que Gran Bretaña fue el primer país que decidió enviar más tropas para "la nueva fase de la misión" y manifestó que Londres "está intentando persuadir a otros países para unirse a nosotros en este esfuerzo".

Laureado con el Nobel de la Paz, Obama llega a la instancia de tener que decidir una mayor apuesta para una guerra que no inició su gobierno, pero con el público reclamo de su comandante en Afganistán, Stanley McChrystal, de fortalecer el envío de efectivos, a riesgo de que las cosas empeoren.

Expectativa

Ayer, Obama volvió sobre el tema en una reunión con su equipo de seguridad, que generó enorme expectativa. Fuera de la Casa Blanca se habla del envío de decenas de miles de nuevos soldados a Afganistán.

"Han sido discusiones muy provechosas y creo que estamos llegando al momento de adoptar la decisión sobre los recursos adicionales [para Afganistán], en especial para desplegar en la frontera con Paquistán", dijo el comandante de las fuerzas estadounidenses para Irak y Afganistán, el general David Petraeus.

También asistieron al encuentro Gates y el jefe del estado mayor conjunto, Michael Mullen, mientras que el general McChrystal se sumó por teleconferencia desde Afganistán.

El futuro del frente ante la insurgencia talibana es una de las decisiones más esperadas en materia castrense de Obama, quien, a poco de asumir, en enero último, estableció un calendario para el retiro de Irak y anunció, en cambio, que centraría el esfuerzo bélico en Afganistán.

La estrategia de Obama parte del reconocimiento de que en ese país hay crecido con fuerza la militancia talibana y de sus aliados del grupo terrorista Al-Qaeda.

En forma paralela a la decisión de lo que hará con las tropas norteamericanas, Obama busca convencer a sus aliados de la OTAN de que provean de más efectivos para la región, sobre todo para intentar un adiestramiento más profesional de la tropa local.

No parece una tarea sencilla. Hasta ahora, sólo dos de los países de la alianza ?Gran Bretaña y Turquía? han ofrecido apoyo en ese sentido.

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