Obama ordena investigar la era Bush

El mandatario pidió recopilar información sobre el supuesto ocultamiento de una matanza de talibanes ocurrida en 2001 en Afganistán
WASHINGTON.- Con un gesto sin precedente, el presidente norteamericano, Barack Obama, dio ayer el primer paso para investigar posibles crímenes de lesa humanidad de su predecesor, George W. Bush, en relación al ocultamiento de una matanza de prisioneros de guerra talibanes durante la invasión a Afganistán.

"He pedido a mi equipo de seguridad nacional que recopilara todos los hechos", admitió el presidente durante una entrevista con la cadena CNN. Con esa frase, reconoció públicamente que, por primera vez desde que llegó a la presidencia, hurga de manera efectiva en las órdenes dadas durante las campañas militares emprendidas por Bush.

En este caso, la investigación se refiere a los supuestos intentos del anterior gobierno republicano para "ocultar" el asesinato, en 2001, de cientos de prisioneros talibanes por un "señor de la guerra" afgano.

Fuentes gubernamentales y de organizaciones de derechos humanos afirman que más de 2000 prisioneros de una cárcel de Kunduz fueron ejecutados y sepultados en fosas comunes por las fuerzas de uno de los llamados "señores de la guerra" afganos, el general Abdul Rashid Dostum, y que, una vez constatados esos hechos, la investigación fue congelada porque Dostum trabajaba para la CIA.

Al ser consultado al respecto, Obama explicó que "las indicaciones de que eso no fue correctamente investigado" le llegaron "recientemente" y que dio orden a su equipo de seguridad para que recopilara "los hechos para conocerlos".

"Probablemente tomemos una decisión sobre cómo afrontar esto", dijo el presidente. Para Obama, "hay responsabilidades que todas las naciones tienen, incluso en tiempos de guerra".

"Si se demuestra que nuestra conducta implicó apoyar de algún modo una violación de las leyes de guerra, debemos saberlo", añadió.

Varias organizaciones de derechos humanos sostienen que los hechos cuestionados implican graves violaciones y desde hace meses vienen reclamando su investigación.

Hasta ahora, la administración de Obama ha dado señales confusas en la materia. Por caso, sí levantó secretos de sumario sobre violaciones a los derechos humanos en las cárceles norteamericanas para acusados de terrorismo internacional, pero se negó a publicitar todos sus resultados o a investigar a los supuestos responsables.

Y si bien el presidente condenó la tortura y las violaciones a los derechos humanos, en estos meses prefirió transitar por una vereda hacia el futuro y evitar cualquier revisión del pasado.

La sombra del gobierno de Bush, sin embargo, se agita ahora una vez más. Y, como ha venido ocurriendo, vuelve a poner en el centro de la escena a quien fue su mano derecha, el ex vicepresidente Dick Cheney, a quien se sospecha directamente involucrado en las maniobras para frenar la investigación de las matanzas de Afganistán.

A eso se suma que el fiscal general, Eric Holder, evalúa lanzar una investigación formal sobre torturas en los interrogatorios de prisioneros durante el gobierno de Bush, algo que el propio Cheney no sólo admitió que ocurría, sino que lo defendió como "legal y sumamente útil".

Fuentes del Departamento de Justicia admitieron que Holder podría adoptar una decisión al respecto "en el futuro inmediato", con lo que -por un lado o por el otro- parece cerrarse el cerco sobre lo actuado por el anterior gobierno, por mucho que Obama prefiera evitarlo.

"Ya es hora de actuar contra las violaciones de derechos humanos en el gobierno anterior", afirmó Jameel Jaffer, de la Asociación por las Libertades Civiles (ACLU), una de las principales organizaciones que clama la revisión de lo sucedido.

"Una investigación de estos hechos será un paso decisivo para reconstituir la autoridad moral de Estados Unidos en el mundo y validar el ejercicio de la ley y del derecho en el territorio del país", añadió.

Pero a los republicanos la idea los espanta y sostienen una argumentación exactamente contraria.

"¿Qué efectos tendría una revisión de ese tipo sobre la imagen de nuestro país en el mundo?", se preguntó el ex candidato presidencial John McCain. "Son cuestiones de alto riesgo con las que no hay que jugar", coincidió el senador republicano John Cornyn.

En el Congreso, no son pocos los republicanos que sostienen que abrir la caja de lo hecho por la CIA pondría en riesgo la seguridad del país, puesto que una medida de ese tipo seguramente dificultaría, en el futuro, la obtención de informaciones por parte de los servicios secretos.

Por el momento, lo que admitió Obama es su intención de "investigar por qué no se investigó" la supuesta matanza de cientos y cientos de talibanes a manos de un afgano aliado de Estados Unidos.

Masacre

El diario The New York Times reveló el viernes pasado que altos funcionarios del anterior gobierno frenaron los esfuerzos del FBI, del Departamento de Estado y del Pentágono por investigar los hechos.

Los asesinatos habrían ocurrido en noviembre de 2001, cuando tras una batalla en la provincia afgana de Kunduz, cientos de prisioneros talibanes fueron encerrados en contenedores de carga, donde, según los testigos, permanecieron encerrados durante días sin que se les diera comida ni agua.

Muchos murieron allí mismo mientras que los demás fueron ejecutados mediante disparos de armas de fuego, realizados a través de las paredes. Luego fueron sepultados en fosas comunes.

Se trata de soldados que se habían entregado a la milicia del general Dostum, quien se unió a las fuerzas de Estados Unidos cuando éstas iniciaron la ofensiva en Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y recibió, por ello, apoyo militar y de la CIA.

De hecho, sus soldados operaron en estrecha colaboración con las fuerzas especiales de Estados Unidos durante la derrota de los talibanes por parte de la Alianza del Norte, de la que Dostum formaba parte, según se recordó.

Hoy, Dostum es un hombre fuerte en el país. Aliado del actual presidente, Hamid Karzai, ha ocupado importantes cargos militares.

Los programas en la mira

* Masacre. El presidente Barack Obama ordenó investigar los supuestos intentos de la administración Bush de ocultar la masacre, en 2001, de prisioneros talibanes por un "señor de la guerra" afgano que trabajaba para la CIA. Más de 2000 prisioneros de la cárcel de Kunduz habrían sido ejecutados y sepultados en fosas comunes por las fuerzas del general Abdul Rashid Dostum, un antiguo aliado soviético que luego se alineó con EE.UU.

* Programa oculto. Senadores demócratas exigen que se investigue al ex vicepresidente Dick Cheney por prohibirle a la CIA que informara al Congreso de un programa antiterrorista diseñado tras el 11 de Septiembre. El objetivo del programa era capturar o matar a miembros de la red terrorista Al-Qaeda mediante operaciones que permitieran acercarse a los terroristas en lugar de emplear ataques aéreos.

* Torturas. El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, planea anunciar en las próximas semanas si designa a un fiscal especial para que investiguen las presuntas torturas a sospechosos de terrorismo por parte de agentes de la CIA durante el gobierno de Bush. Sin embargo, Obama ha asegurado que los agentes que obedecieron órdenes no serán perseguidos judicialmente.

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