Obama al mundo: EE.UU. no puede solo

Pidió que cada país asumiera su responsabilidad en la solución de los problemas globales y prometió una nueva era de cooperación
WASHINGTON.- Recogió una larga y sentida ovación el presidente Barack Obama, cuando en el foro por excelencia de la diplomacia clamó contra quienes esperan que Estados Unidos "lo solucione todo" y apostó por una etapa en la que todos los países "tomen su parte de responsabilidad".

Así se estrenó el líder demócrata en la más expectante y atenta Asamblea General de la ONU que se haya visto en muchos años.

Todo era silencio y atención cuando Obama puso el acento en el impulso a un mundo con relaciones internacionales más democráticas y comprometidas entre todos los actores, en reemplazo del dogmático "con nosotros o en contra nuestra" con que se identificaba su predecesor, George W. Bush.

Pero los giros tienen su precio. Y Obama dejó claro que no permitirá que la factura corra sólo por cuenta de Washington. "Aquellos que se acostumbraron a castigar a Estados Unidos por actuar solo no pueden quedarse a un lado ahora a esperar a que Estados Unidos resuelva por sí mismo los problemas del mundo", advirtió.

Fue, por un lado, un mensaje de que ahora las cosas cambian y que el momento es de todos. Pero fue también un tiro por elevación contra quienes hacen de la prédica antinorteamericana una costumbre. Y un llamado a responder a los procesos de consulta y diálogo que, sin mucho éxito, ha lanzado su joven gobierno.

Sólo en estos tres días Obama se comprometió personalmente con cuatro temas de riesgo: la paz en Medio Oriente, el abandono del escudo misilístico en Europa del Este y una relación más abierta con China, Rusia y Japón. "Demasiada exposición en poco tiempo", dicen los críticos.

Pero, con la asamblea como testigo, Obama llamó a profundizar el giro y el consecuente compromiso colectivo.

"Hemos buscado, en las palabras y en los hechos, una nueva era de compromiso con el mundo. Ahora es el momento para que todos nosotros tomemos nuestra parte de responsabilidad para una respuesta global a los retos globales", añadió.

El presidente agregó que el descontento en la percepción de esta superpotencia como autista en materia de relaciones internacionales alimentó, a lo largo de los años, "un antinorteamericanismo casi irreflexivo". Y dijo que, con demasiada frecuencia, eso ha servido "como una excusa para la inacción colectiva".

"Hemos llegado a un momento crucial. Estados Unidos está listo para comenzar un nuevo capítulo de cooperación internacional, uno que reconozca los derechos y responsabilidades de todas las naciones", dijo Obama, al subrayar que impulsará la cooperación y la consulta entre países, en lugar del unilateralismo del que hizo gala Bush.

No cabía un alfiler en la sala de sesiones. Entre quienes escuchaban estaban algunos reconocidos críticos del "unilateralismo yanqui", como Hugo Chávez, de Venezuela; Muammar Khadafy, de Libia; Mahmoud Ahmadinejad, de Irán, y Robert Mugabe, de Zimbabwe.Ninguno pareció muy conmovido. Pero sí se vio que Chávez, Khadafy y Mugabe se sumaron fugazmente al aplauso colectivo. No quedó claro si Ahmadinejad hizo lo mismo.

Khadafy habló inmediatamente después de Obama. Y en un discurso bastante inconexo, en el que, incluso, se quejó del "jet lag", ponderó a Obama como "una luz en la noche".

Otro discurso polémico fue el del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, que aboga por la destrucción de Israel y niega el Holocausto. Su alocución provocó el retiro en protesta de las delegaciones de varios países, como Estados Unidos, la Argentina e Israel, entre otros.

Obama, por su parte, también se diferenció de Bush a la hora de diagnosticar ante la asamblea los principales problemas del mundo. "Terrorismo", sintetizaba el ex presidente.

En cambio, Obama necesitó un largo párrafo. Pasó por el derretimiento de los glaciares y la proliferación nuclear; habló de la pobreza y las pandemias, y se detuvo luego en los "extremistas que siembran el terror en algunas partes del mundo".

"No digo esto para sembrar el miedo, sino para exponer un hecho: la magnitud de nuestros desafíos todavía no se corresponde con la medida de nuestras acciones", dijo.

Sobre Israel

En lo personal, se mostró comprometido en la búsqueda de "una paz justa y duradera entre israelíes y palestinos", aunque admitió que ésa no es una tarea sencilla.

Y fue más lejos aún al destacar que Estados Unidos debe apoyar la seguridad de Israel, pero también exigirle que respete "los derechos y reclamos legítimos de los palestinos". Fue ése otro de los puntos más comentados del discurso. Y otro giro notable respecto de la prédica de Bush, que solía adoptar posiciones más cercanas a los israelíes.

"Defenderé los intereses de mi país y de mi pueblo y no voy a pedir disculpas por eso, pero es mi firme creencia que en los tiempos que vivimos [...] los intereses de nuestros países y nuestros pueblos son comunes", dijo.

Una ovación cerró el primer discurso del líder demócrata en el podio de la asamblea, donde fue precedido por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. "Si alguna vez hubo un momento para actuar con un espíritu de renovado multilateralismo [...] es ahora", había dicho, en línea con lo que después sostuvo Obama.

La sintonía y respeto mutuo entre la Casa Blanca y la ONU es otro de los puntos de esta nueva etapa.

El primer expositor que tuvo el encuentro fue el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien lanzó duras críticas a los organismos financieros internacionales, a la vez que fustigó la aplicación de medidas proteccionistas. Su reclamo fue compartido por la presidenta argentina Cristina Kirchner, entre otros líderes.

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, fue uno de los que se ocupó de la carrera armamentística en la región. Además, al solicitar apoyo para enfrentar el "narcoterrorismo", advirtió sobre los peligros de la legalización de las drogas.

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