Obama y Medvedev acuerdan reducir sus arsenales nucleares

Sin embargo, no solucionarion las diferencias sobre el escudo antimisiles estadounidense
MOSCU.- Con el fin de reencauzar las relaciones entre los viejos enemigos de la Guerra Fría, los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Dimitri Medvedev y Barack Obama, anunciaron ayer en Moscú un acuerdo para reducir en un tercio sus arsenales nucleares, aunque reconocieron que aún hay divergencias respecto del proyecto norteamericano de instalar un escudo antimisiles en la ex Europa del Este.

"Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos anduvieron durante un cierto período a la deriva", dijo Obama, en una conferencia de prensa conjunta con Medvedev. "Hemos decidido relanzar estas relaciones. En el transcurso de seis meses es exactamente lo que hemos hecho", agregó el mandatario.

El nuevo curso de las relaciones entre Washington y Moscú, deterioradas durante los mandatos de George W. Bush y Vladimir Putin, comenzó con la firma de una serie de acuerdos bilaterales en el Kremlin, seguida por cuatro horas de conversaciones intensas entre los dos mandatarios. De este modo, los presidentes buscaron dar fuerza a la nueva era ruso-norteamericana que quieren iniciar.

Los dos jefes de Estado firmaron un principio de acuerdo que cifra los objetivos del tratado que relevará el histórico Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Start, por sus siglas en inglés) de 1991.

Estados Unidos y Rusia acordaron reducir a entre 1500 y 1675 el número de ojivas nucleares (contra 2200 como máximo que fijaba el Start) y a entre 500 y 1100 la cantidad de vectores nucleares (misiles intercontinentales, submarinos y bombarderos estratégicos) de cada uno de los dos países. Este máximo es inferior al establecido por cualquier pacto anterior entre ambos países.

Estas reducciones deberían producirse "en los siete años siguientes a la entrada en vigor del acuerdo", aclararon el Kremlin y la Casa Blanca en una declaración conjunta.

Cada uno de los dos países tiene en la actualidad entre 2000 y 3000 ojivas desplegadas, o sea listas para una utilización inmediata.

Partiendo de este "entendimiento", los negociadores rusos y estadounidenses seguirán con sus conversaciones para ponerse de acuerdo sobre los detalles del tratado que reemplazará al Start, que vence el 5 de diciembre.

Estados Unidos y Rusia poseen aún más del 90% del total de las bombas atómicas del mundo. Con el Start de 1991 cada país redujo sus ojivas en un 25%, a 6000. El Tratado de Moscú de 2002 impuso mayores recortes, a entre 1700 y 2200 ojivas instaladas en 2012, pero Moscú y Washington no terminaron de ponerse de acuerdo sobre las armas por reducir.

"Todos los problemas"

En total, Obama y Medvedev suscribieron ayer ocho acuerdos que incluyen una autorización del uso del espacio aéreo ruso para el tránsito de soldados y de material militar estadounidense destinados a Afganistán, un punto importante para Obama, que ha convertido la guerra en el país asiático en una de sus prioridades internacionales.

Otra señal de distensión llegó con el acuerdo alcanzado por Moscú y Washington para reanudar las actividades militares conjuntas que fueron suspendidas en agosto de 2008 debido a la guerra ruso-georgiana.

De todos modos, las negociaciones sobre un nuevo Start han acaparado toda la atención desde la llegada de Obama a Moscú para una estancia de 48 horas destinada a dejar atrás las fricciones del final de la presidencia de Bush.

"Nuestros países quieren una cooperación que se corresponda con el siglo XXI", dijo Medvedev.

Sin embargo, persisten las discrepancias, empezando por el polémico proyecto de escudo antimisiles estadounidense en Europa oriental.

"En unas horas no podíamos hacer desaparecer el peso de todos los problemas", admitió Medvedev.

En ese sentido, los dos países decidieron constituir una comisión conjunta de expertos que estudiará los riesgos de los misiles balísticos, en especial en Irán y Corea del Norte, y emitirá una serie de recomendaciones para tratar de superar las diferencias acerca del escudo antimisiles, considerado por Rusia como una amenaza contra su territorio.

Los rusos insistían en la necesidad de vincular este proyecto a las negociaciones para un nuevo Start, pero los estadounidenses se opusieron a ello. Sin embargo, Medvedev se mostró optimista respecto de encontrar una solución de la disputa, e incluso propuso a Obama diseñar un escudo antimisiles que sea capaz de proteger a todos los países del mundo.

"El número de amenazas, incluidas las relacionadas con misiles balísticos y de alcance medio, lamentablemente no disminuye, crece, y todos debemos pensar en la configuración que podría tener un sistema antimisiles", declaró el mandatario ruso.

"Hasta hace poco, en estas cuestiones las discrepancias eran totales", subrayó el presidente ruso, y opinó que este nuevo enfoque permite "avanzar en el acercamiento de ambas posiciones".

Habrá que ver si esa opinión es compartida por el poderoso primer ministro ruso, Vladimir Putin, a quien Obama, en un lapsus, ayer llamó "presidente".

Obama se estaba refiriendo al desayuno que hoy compartirá con el hombre fuerte de Rusia y cometió el desliz cuando intentaba decir que Putin sostendrá la misma opinión que Medvedev en cuanto al escudo antimisiles.

"Sospecho que cuando hable mañana con el presidente... eh... primer ministro Putin, él dirá lo mismo", dijo Obama, para deleite de los periodistas que estaban en la sala.

Agencias AP, AFP, ANSA, EFE y Reuters

Qué se acordó

* Tratado nuclear. Moscú y Washington firmaron un principio de acuerdo de desarme nuclear. El pacto establece una reducción de entre 1500 y 1675 ojivas nucleares en ambos países, y una reducción de entre 500 y 1100 vectores nucleares (misiles intercontinentales).

* Escudo antimisiles. No se llegó a ningún acuerdo sobre el proyecto norteamericano de instalar un escudo antimisiles en Europa oriental, pero se acordó crear una comisión de expertos para estudiar la amenaza nuclear de Irán y Corea del Norte.

* Cooperación militar. Medvedev autorizó el tránsito de material y militares estadounidenses en Afganistán a través de Rusia. Con un total de 4500 vuelos anuales sin impuestos, Estados Unidos ahorraría 133 millones de dólares.

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