Obama o McCain: Estados Unidos, frente a una elección trascendental

Un negro o un veterano de Vietnam será el sucesor del denostado George W. Bush
WASHINGTON (De nuestro corresponsal).? La campaña presidencial más atrapante y larga en la historia de Estados Unidos llega hoy a su fin, con un pronóstico que muestra al Partido Demócrata a las puertas de un regreso a la Casa Blanca después de ocho años.

Más de 160 millones de norteamericanos deberán escoger al sucesor del denostado George W. Bush entre dos candidatos de biografías y perfiles singulares: el demócrata Barack Obama o el republicano John McCain.

Obama aparece primero en todas las encuestas nacionales y en los estados clave, lo que lo deja a un paso de convertirse en el primer presidente negro de este país, 45 años después del movimiento social y civil que llevó a Martin Luther King y a más de un millón de peregrinos hasta esta capital para esbozar su "sueño" de igualdad entre todos los norteamericanos.

"Este es un momento definitorio en nuestra historia", afirmó ayer Obama al convocar a sus seguidores a las urnas (el voto no es obligatorio), que ya recibieron 27 millones de sufragios anticipados, todo un récord en comparación con elecciones pasadas, y un claro anticipo de la masiva concurrencia que se espera para hoy.

"Les pido que escriban el próximo gran capítulo de nuestra nación. Si me dan el voto, juntos cambiaremos este país y cambiaremos el mundo", prometió.

El candidato demócrata aventaja a McCain por entre 5 y 13 puntos, según Gallup, Rasmussen, Zogby, Pew y otras encuestadoras, que también lo colocan al frente en Florida, Ohio, Virginia, Colorado, Nevada y Pensilvania, estados que podrían ser decisivos para alcanzar los 270 que semanas después lo nombrarían presidente en el Colegio Electoral. "Demandaría un improbable cambio de último minuto en las preferencias de los votantes o una enorme ventaja republicana en la movilización para que McCain mejore sus números lo suficiente y revierta su déficit frente a Obama", explicó Gallup, que anticipa su victoria por una diferencia de 11 puntos (del 55 al 44%).

Pese a la solidez de las encuestas, sin embargo, por lo bajo los demócratas dudan de cuánto podría pesar el nombre y la biografía peculiar de Obama, con capítulos en Hawai e Indonesia, y un padre musulmán y keniata. También, su inexperiencia ejecutiva y su perfil legislativo progresista.

Pero es, sobre todo, el factor racial el gran interrogante de la jornada, tal como quedó demostrado ayer con la última y flamígera ofensiva republicana: un aviso con la voz de su "pastor, mentor y maestro", Jeremiah Wright, que vociferaba: "¡Dios maldiga a Estados Unidos!", y una voz en off que cierra: "Obama, demasiado radical, demasiado riesgoso".

Mientras que lo suyos se encargan de los ataques, McCain se abraza a unos pocos indicios alentadores. En Florida, la ventaja de Obama (48,5 a 46%) se encuentra dentro del margen de error. En Carolina del Norte aparecen empatados y en Missouri lidera el republicano por 0,4 punto porcentual.

El triunfo de McCain, aunque improbable, resultaría histórico por igual, en una contienda que los académicos comparan con las que protagonizaron John Kennedy y Richard Nixon en 1960.

Al asumir en enero de 2009, McCain sería el primer veterano de Vietnam (donde pasó 5 años y medio como prisionero de guerra sometido a torturas), en ocupar la Casa Blanca. Pero también sería el presidente de mayor edad al asumir su primer mandato con 72 años, acompañado por Sarah Palin, quien a su vez se convertiría en la primera mujer en la vicepresidencia.

"Mi oponente ya está tomando las medidas para las cortinas de la Casa Blanca. Pero ¡Mac está de regreso y vamos a ganar estas elecciones!", desafió el republicano.

Pese al entusiasmo y la participación sin precedente que ha despertado esta campaña, sobrevuela el temor a que surjan problemas con las máquinas de votación, como ya ocurrió, aunque de forma aislada, en estados como Virginia Occidental y Tennessee.

Seis años después de la mayor reforma en el sistema de votación del país, suscitada por el fiasco electoral en Florida, en 2000, los expertos vaticinan, sobre todo, una escasez de máquinas o de papeletas impresas en varios estados clave en la contienda.

¿Pesará más el deseo de cambio que cualquier sesgo racial o el temor por el perfil ideológico de Obama ("socialista", cuando no "comunista", según los avisos republicanos)? ¿Hasta dónde las guerras en Irak y Afganistán, pero en especial la crisis económica local y financiera internacional, inclinarán la balanza de manera decisiva?

Demócratas y republicanos por igual no dejaron nada librado al azar tras dos desgastantes años de campaña, para la que recaudaron y en la que gastaron más de US$ 1000 millones.

Los caminos posibles

Durante el fin de semana y ayer, a lo largo de todo el día, exhibieron la potencia de sus maquinarias electorales, con cientos de miles de voluntarios en las calles y otros tantos en los locales partidarios, teléfono y listas en mano, para alentar a sus afiliados y potenciales votantes a acudir a las urnas.

Obama cuenta con varios caminos posibles para arribar a la Casa Blanca, lo que permitiría triunfar aun cuando no ganara en Florida o en Ohio, a partir de una estrategia que también puso en juego estados que en 2004 se inclinaron por Bush, como Virginia, Colorado, Nuevo México, Nevada, Carolina del Norte y Missouri, entre otros.

Si las encuestas cumplen con su cometido y esquivan las sorpresas -como las hubo este año, en la primaria de New Hampshire que Obama debía ganar por 8 puntos y perdió por uno a manos de Hillary Clinton-, el demócrata podría ganar de manera contundente, quizá la más amplia de las últimas décadas, y llegar a 370 delegados.

Los demócratas sueñan, además, con ampliar de forma abrumadora su mayoría en el Congreso, lo que les permitiría avanzar en su agenda legislativa con poca o nula obstrucción.

La senda de McCain rumbo al Salón Oval es más estrecha y cuesta arriba. Como Bush en 2000 y 2004, necesita ganar Florida y Ohio, pero también Pensilvania, que fue para los demócratas en ambas contiendas y donde aparece de 6 a 7 puntos por debajo. Si pierde uno de esos tres, deberá compensarlo con su victoria en otros ocho estados donde su rival también encabeza los sondeos.

Pero el "renegado", como lo conocen a McCain, se muestra confiado en que los votantes optarán por su oferta de cambio moderado, alimentado por las diferencias que lo separan desde hace ocho años del Partido Republicano y del propio Bush en numerosos frentes.

Por el contrario, los demócratas se ilusionan con que hoy recuperarán la Casa Blanca tras las elecciones que ganaron en 2000 por el voto popular y perdieron en la Corte Suprema, o con las que se ilusionaron en 2004 con Kerry hasta las últimas semanas. Esta vez, confían en una figura espigada y de retórica prodigiosa para impedir que los republicanos extiendan su dominio conservador por cuatro años más.

Comentá la nota