Obama usa a Lula para desembarcar en la región

El presidente norteamericano analiza iniciar en pocos meses una gira por América del Sur. Se trata de una visita pensada para contrarrestar la ascendencia de Hugo Chávez en Latinoamérica. Barack Obama estudia pasar por Brasilia y Santiago de Chile para confirmar la preferencia de Washington con esos dos aliados privilegiados. En cambio, Argentina y Venezuela no formarán parte de su tour. Una nueva era comienza entre Estados Unidos y la región.
Para contrarrestar la ascendencia que Hugo Chávez tiene en América latina, Barack Obama está pensando poner un pie en la región.

El mismo día en que el presidente venezolano se reunía en Bolivia con representantes de nueve países latinoamericanos y anunciaba el fin de las transacciones por medio del dólar y la creación de una fuerza militar para la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) –el eje chavista y bolivariano que el venezolano supo construir–, Washington dejó trascender que el presidente estadounidense está planeando una gira por Sudamerica.

El desembarco de Obama en el patio trasero de Estados Unidos sería promocionado por su aliado Luiz Inácio Lula da Silva y también podría incluir una visita a la chilena Michelle Bachelet antes de que la socialista finalice su mandato, en marzo del año próximo.

El anuncio fue realizado el viernes por Antonio Patriota, el embajador de Brasil en Estados Unidos, y según el diplomático que pronto dejará de cumplir funciones en América del Norte para asumir un puesto clave en la Secretaria General de Itamaraty, Obama todavía no hizo público su tour sudamericano porque está esperando que el mapa latinoamericano resuelva la delicada crisis hondureña.

Además, para dar la confirmación de su viaje al sur, el presidente norteamericano también quiere esperar la necesaria ratificación del Senado estadounidense de la designación de Tom Shannon, como su enviado en Brasilia, y del chileno Arturo Valenzuela, como su secretario adjunto de Asuntos Hemisféricos.

Pero, de confirmarse esta versión, Lula volvería a ser distinguido por Obama, en menos de un año. Es que el presidente brasileño se convirtió en marzo en el primer jefe de Estado latinoamericano en ingresar a la Casa Blanca, cuando fue invitado al Salón Oval, tan sólo dos meses después de que el nuevo inquilino hubiera asumido el gobierno norteamericano.

Ahora, por lo visto, los roles se invertirán: el estadounidense será el huésped de honor y el brasileño el anfitrión en Brasilia.

Obama le había prometido a Lula visitar Brasil cuando se reunieron en Washington. Entonces, el estadounidense ironizó cuando dijo que si viajaba al sur, muchos republicanos iban a desear que se pierda "en el Amazonas". Obama no se perderá durante su gira brasileña. Todo lo contario: estará encontrando la manera de trazar un nuevo eje en la región.

Dos potencias se saludan. La alianza de Obama y Lula se viene tejiendo desde principio de año. El brasileño fue el primer presidente latinoamericano al que llamó el demócrata cuando asumió su mandato. Entonces le recordó que su entonces ministro de Asuntos Estratégicos, Roberto Mangabeira Uber, había sido su profesor en Harvard.

Luego se encontraron en Londres en la reunión del G-20, y en medio de la presencia de los líderes más importantes de todo el mundo, Obama anunció que el brasileño era su "ídolo". Fueron muchos mensajes los enviados entre Washington y Brasilia para fortalecer lo que a esta altura representa una relación de privilegio.

En la misma sintonía se desarrollaron los vínculos entre Chile y Estados Unidos. "Creo que ella es una de las mejores líderes de América latina. Una mujer muy capaz", endulzó Obama los oídos de Bachelet en junio, cuando la chilena fue la primera presidenta regional en ingresar a la Casa Blanca. "La relación que tenemos con Chile se establece a través de una política respetuosa, Chile es un socio importante para nosotros", agregó entonces Obama.

Brasil y Chile, además de México, fueron los países que el mismo Obama destacó cuando anunció que "procuran renovar la sociedad de las Américas para que alcance logros en asuntos fundamentales". La distinción se pudo leer en la columna titulada "Eligiendo un futuro mejor en las Américas" que el presidente norteamericano escribió en abril para relanzar las relaciones entre Washington y la región en la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.

Gracias a las buenas artes de la diplomacia –una mezcla de gestos personales y compromisos nacionales–, Brasilia y Santiago de Chile se convirtieron en los principales interlocutores de Estados Unidos en América del Sur.

Brasil y Chile, por lo tanto, serán una punta de lanza con la que Obama buscará reencausar a Washington con la región. Y también una contraparte ineludible para otros países.

"No coincidimos en todo con Brasil, muchas veces tenemos diferencias con ellos. Pero son previsibles y nunca vamos a tener ninguna sorpresa. Lo mismo pasa con Chile, ellos también son inteligentes para defender sus intereses y, a la vez fomentar, una relación privilegiada", aseguró a PERFIL un encumbrado diplomático estadounidense que forma parte de las negociaciones de la región con Washington. "En cambio, Argentina y Venezuela optan por el camino de la confrontación", completó el funcionario estadounidense. La gira de Obama por América del Sur no incluirá a la Argentina ni a Venezuela.

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