Obama y Lula afirman que Zelaya debe ser restituido

Unos dicen que fue el presidente Lula quien pidió a su colega Barack Obama un encuentro reservado, concretado ayer por la mañana en L´Aquila. Otros señalan que la iniciativa partió del jefe de Estado norteamericano. Lo cierto es que ambos estaban interesados en esa cita donde abordaron la solución de la crisis de Honduras y coincidieron en las cuestiones básicas. Según un asesor brasileño que estuvo presente durante la reunión de los gobernantes, estos coincidieron sobre un prerrequisito para la emergencia: la restitución del depuesto Manuel Zelaya como presidente del país centroamericano.
Lula mencionó a Obama el trauma que representaba para América Latina legitimar un golpe de Estado. Y sugirió que esto sería visto en la región como un "retroceso" en el proceso democrático. Las conversaciones del brasileño y su colega estadounidense tuvieron eco inmediato en Washington. El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Miguel Insulza, declaraba al mediodía: "Todo es negociable en la crisis de Honduras, menos el retorno del presidente Zelaya".

De acuerdo con el relato de Marco Aurelio García, asesor internacional de Lula, los dos presidentes coincidieron ampliamente: "La posición de Brasil y de Estados Unidos es muy firme en la condena al golpe de Estado", declaró ayer poco después de la cita. García agregó: "Brasil y Estados Unidos esperan que Honduras llegue lo más rápido posible a una solución basada en la alternativa legal y legítima que es la reintegración de Zelaya a sus funciones". El asesor presidencial brasileño fue todavía más enfático al contar que Lula "felicitó" a Obama por su actitud en relación a Tegucigalpa. "Por primera vez, todos los países de América tuvieron una posición coordinada en la condena a un acto de esa magnitud". Añadió, por último, que tanto Brasilia como Washington "apoyan las iniciativas de la OEA para resolver la crisis".

Obama le planteó a Lula que interceda ante Irán para tratar de convencer a la cúpula gobernante de este país de no continuar con sus planes de armas nucleares. García confirmó ese pedido estadounidense pero aclaró que de la boca de Obama no salió ningún tipo de censura respecto de la relación más o menos cercana entre los gobiernos de Brasil y de Irán. El presidente de Estados Unidos no sacó a relucir, en ningún momento, la invitación que Lula le hizo a Mahmoud Ahmadinejad para que visite Brasil.

En esa bilateral, Obama confesó al brasileño que Estados Unidos no conseguirá recuperar los niveles de consumo de años pasados. Y sugirió que aquellas naciones que ponen énfasis en exportar al mercado norteamericano "deben impulsar su mercado interno" como forma de superar el cuello de botella en el comercio exterior. Al parecer, el jefe de Estado norteamericano sostuvo que hubo cambios profundos en la economía real de la primera potencia mundial e insinuó que se habrían perdido "billones de dólares" durante lo peor de la crisis. Lula a su vez le planteó a Obama sus dudas sobre la liberación de recursos por parte del Fondo Monetario Internacional para países en desarrollo con dificultades por la crisis. Dijo que el auxilio continúa en los papeles.

Comentá la nota