Obama llegó a China en busca de un nuevo orden mundial

Es su primera visita al país asiático, próximo a convertirse en la segunda economía del mundo. Se reunirá con su colega Hu Jintao para profundizar "el diálogo y la confianza". Y tratará de equilibrar el enorme déficit comercial con Beijing.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, llegó a Shanghai en su primera visita a China con la intención de profundizar "el diálogo y la confianza"con ese país, próximo a superar a Japón y convertirse en la segunda mayor economía del mundo.

En su visita de tres días -punto central de una gira asiática de nueve días que comenzó en Japón y concluirá en Corea del Sur-, el jefe de la Casa Blanca también buscará apoyos contra la amenaza nuclear de Irán y Corea del Norte y el terrorismo islámico, y hablará de la guerra en Afganistán, la energía y el cambio climático, entre otros temas. Pero el eje central, se anticipa, será la economía.

Obama llegó a China procedente de Singapur, donde asistió a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Allí anunció que su país lanzará pronto una "ofensiva" en sus exportaciones a Asia. Según explicó, la estrategia de su país para salir de la crisis económica y financiera es aumentar las exportaciones y disminuir el consumo interno.

Hoy se reunirá con líderes políticos y protagonizará un debate con unos 500 estudiantes, en el que también responderá preguntas enviadas por miles de internautas, informó la embajada estadounidense en Beijing. El debate se emitirá en vivo por TV.

Más tarde, el presidente de EE.UU. viajará a Beijing para reunirse con el jefe de Estado, Hu Jintao, y otros miembros de la cúpula comunista para una cena conjunta. Ambos líderes ya se vieron el fin de semana en la cumbre de Singapur, y ahora tendrán la oportunidad de volver a conversar.

Esta visita a China constituye el reconocimiento oficial por parte de Washington de un nuevo orden mundial que nace desde esta pujante región del planeta. Obama aspira a asumir este nuevo orden con pragmatismo, consciente de la posición débil en que quedó su país tras ocho años del gobierno de George Bush y luego de la debacle financiera surgida en Wall Street que dejó de rodillas al capitalismo mundial. La intención de la Casa Blanca es evitar que la desconfianza mutua y las claras diferencias entre ambos países -especialmente en temas como los Derechos Humanos- creen conflictos peligrosos para la paz mundial. En definitiva, se trata de delinear un escenario para el futuro planetario.

Antes de llegar, Obama destacó como positivo un papel más fuerte del gigante asiático en el escenario mundial. El sábado, en Tokio, ante unos 1.500 empresarios y científicos, afirmó que tratará de convencer a sus anfitriones chinos de que "Estados Unidos no busca contener a China" ni posicionarse como rival, sino que por el contrario busca reforzar su asociación bilateral. "El ascenso de una China fuerte y próspera puede ser una fuente de fortaleza para la comunidad de naciones", afirmó Obama. Y dio la bienvenida a "los esfuerzos chinos por desempeñar un mayor papel en el escenario mundial".

Un tema central en la reunión con Hu será el de la balanza comercial entre ambos países. EE.UU. tiene un déficit con China -su principal acreedor- de 166.801 millones de dólares en lo que va de este año. Washington quiere una relación más "equilibrada", en la que el gigante asiático abra más sus mercados a los productos estadounidenses. También critica la baja cotización de la divisa china, que abarata sus exportaciones.

Este seguramente no será un punto fácil para el mandatario demócrata, luego que los funcionarios chinos se mostraran molestos por la presión de EE.UU. por el yuan, y respondieran que las bajas tasas de interés de Washington fomentan la especulación en mercados extranjeros y amenazan la recuperación económica mundial.

En tanto, grupos defensores de los derechos humanos pidieron a Obama que aproveche su visita para abogar por la libertad de expresión y la democracia en China.

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